<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/rss20.xml"><title><![CDATA[La cueva del Balrog]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Cuadernillo de delirios y ensoñaciones]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_48.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_47.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_46.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_45.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_44.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_43.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_42.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_41.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_40.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_39.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_48.htm"><title><![CDATA[Me mudo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_48.htm]]></link><description><![CDATA[Ya iba tocando. Los cuentos que escribía aquí cada vez se van espaciando más y me piden papel, así que papel les voy a dar. Y ahí tengo a Luzbel, Gabriel, Miguel pidiéndome vida y yo, que soy un soberbio, voy a atreverme.<br/><br/>Cambio, pues, de casa y cambio de estilo, más <i>bloguero</i> si se puede decir, más pinceladas, ideas que no tienen otro sitio donde respirar, pobrecitas.<br/><br/>En fin, a los que queráis acompañar al Balrog después de salir de su cueva y comenzar a gruñír, os espero en <a target="_blank" href="http://betote.wordpress.com/">http://betote.wordpress.com/</a><br/><br/>Muchas gracias a todos.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_47.htm"><title><![CDATA[Memoria]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_47.htm]]></link><description><![CDATA[Ayer te recordé.<br/><br/>Como dibujados por un lápiz invisible, a poca distancia de mis ojos se fueron perfilando uno a uno todos los detalles de tu rostro que tanto amaba.<br/><br/>Lo primero que vi de ti fue el lunar que tenías en la sien, junto a la ceja derecha, donde te besaba cuando me hacías reír. Luego recordé la punta de tu nariz, ese botoncito que me hacía cerrar los ojos cada vez que me recorrías el cuello con él. Poco después se me apareció el fantasma de tu labio inferior, tan rojo y carnoso como en aquellos días, cuando lo podía morder. El lóbulo de tu oreja izquierda, rosado, redondo, suave, llamó a mis besos con la misma voz infantil de antes, de siempre. Un segundo después, me envolvió el fresco aroma de tu pelo mientras mi pecho sentía las mismas leves cosquillas que cuando, en otros tiempos, te divertías deslizando tu melena morena sobre mi torso desnudo. La memoria de tus dientes arañó mi carne y, cuando ya me creía perdido en el delirio, tus ojos de almendra y miel llegaron para decirme adiós, igual que lo hicieron aquella última vez.<br/><br/>Ayer, amor mío, te recordé. Hoy lucho en vano por no olvidarte de nuevo.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_46.htm"><title><![CDATA[Reencuentro]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_46.htm]]></link><description><![CDATA[Sabían que esa sería su última noche y, sin embargo, ninguno de los dos pronunció una sola palabra. ¿Cómo hablar cuando falta el aliento, cuando sus respiraciones entrecortadas inventaban palabras que no podían existir en ningún otro idioma? Dejaron que las caricias fueran sus despedidas; los besos, sus promesas; los gemidos, sus declaraciones.<br/><br/>Amanecieron desnudos y abrazados. Fingieron seguir dormidos hasta que no hubo más remedio que aceptar la mañana, la verdad, el adiós. A uno lo llamaba el campo; a otro, el ejército. Un paso antes de atravesar la puerta del cocero, un último beso silencioso, largo y triste vio desvanecerse a los dos amantes mientras en su lugar aparecían de nuevo el señorito y el peón.<br/><br/>Pasaron meses grises de sol, azada y trigo, de fusil, polvo y sol. Dejaron que el tiempo hiciese en ellos su festín, se alimentaron ellos de la fatiga diaria, pan y una soledad neutra que no llegaba a ser un sentimiento.<br/><br/>Pensaban en gris, también, cuando estalló la guerra.<br/><br/>Las hojas secas crujían bajo las botas cansadas de los soldados. El frente estaba a pocos kilómetros, lo suficiente para no oír los fusiles, pero sí los cañones. Todo pasó tan despacio, tan deprisa. El grito de advertencia a sus espaldas, tiempo apenas para asustarse antes de que el mundo se haga añicos, la inútil lucha por ver algo a través de aquel rojo espeso que lo cubría todo, la ahogada exclamación de sorpresa, tan lejana, tan vagamente familiar..., y la otra voz preguntando.<br/><br/>—¿Conocías a éste?<br/><br/>—Sí —el cuerpo tendido, desparramado, ya no oía nada—. Era un maricón de mi pueblo.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_45.htm"><title><![CDATA[[Diario]¡Vive! ¡Vive!]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_45.htm]]></link><description><![CDATA[Me ha dado un chispazo de memoria y por fin he recordado la contraseña para acceder a esto. Bueno, habrá que recuperar el tiempo perdido, ¿no?<br/><br/>Manos a la obra.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_44.htm"><title><![CDATA[Fama]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_44.htm]]></link><description><![CDATA[Jugaba con la cuchara en el plato sin probar bocado, pensando, como siempre. Cada vez que se levantaba de la cama, que se vestía, siempre que salía de casa se preguntaba, sin poder evitarlo, cuánta gente estaría haciendo lo mismo en ese preciso momento, y cuánta lo habría hecho ya hace cien, doscientos, mil años. Toda esa gente, todas esas vidas que pasaban y eran olvidadas. Y, sin embargo, sabía que en cada una de ellas había algo especial, algo que merecía ser recordado. Ese pensamiento lo obsesionaba. No pasaba un minuto sin que maldijera la mortalidad y el olvido, un segundo en que no lo diera todo por perdurar, por dejar algo a los que vinieran después que él.<br/><br/>Se levantó de la mesa y subió a su cuarto, ante la mirada triste y resignada de su sobrina, y allí se encerró con sus libros. Qué crueldad la de aquellos escritores, qué salvajismo en retratar siempre personajes irreales, seres que, aun sin haber existido jamás, vivían en la memoria de los lectores de siglos posteriores mientras que la gente de verdad, aquellos que habían trabajado, sufrido y amado realmente, se había esfumado. Ya no quedaba ni el polvo del labrador que sembró el abuelo de los olivos de la huerta cercana, pero todo el mundo recordaba a un Amadís que jamás fue carne.<br/><br/>A él no le pasaría lo mismo, no. Él no estaba dispuesto a morir y perderse, se negaba a aceptar ese destino del que se podía escapar sin siquiera vivir. Mucho había pensado en cuánto estaría dispuesto a sacrificar por aquel poder, y ya tenía la respuesta. La única solución era sacrificarse a sí mismo. Dejar de ser él, abandonar el mundo real y convertirse no en una persona, sino en un personaje, un ser ficticio como los héroes y villanos inmortales de los libros, vivir en el papel y la memoria para siempre.<br/><br/>Con una sonrisa de resolución, Alonso limpió de orín las viejas armas, las vistió y salió caballero en su rocín, preparado para la eternidad.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_43.htm"><title><![CDATA[[Diario] Vaya semanita...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_43.htm]]></link><description><![CDATA[Por suerte, ya quedan sólo cuatro días, y estaré libre... para apuntarme al INEM. Yuju.<br/><br/>Debería estar durmiendo ya, pero antes tenía que daros la bienvenida a los que habéis llegado aquí hace poco; espero que disfrutéis al menos la mitad de lo que yo disfruto escribiendo; y también para agradeceros a todos los que me estáis <a target="_blank" href="http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/votar/1093/1/">votando</a> día a día (aunque solo sea por no oírme). Os debo bastante más de lo que os estoy dando.<br/><br/>Tal vez debería. necesitaría, dedicar un espacio para darle ánimos a una persona que estos días no está precisamente para conectarse a Internet y leerme. Ojalá bastara con un cuento, con una dedicatoria, con un abrazo... Ojalá los finales felices dependieran solo de lo mucho que se desean. Al menos, de lo que sí estoy seguro es de que a esa persona le sobra coraje para superarlo todo. Demasiadas veces ha tenido ya que demostrarlo como para que me quepa la más mínima duda.<br/><br/>A todos, mañana tendréis ese cuento que os llevo debiendo.<br/><br/><i>Ama y haz lo que quieras -San Agustín</i>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_42.htm"><title><![CDATA[[Diario] Un pequeño homenaje]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_42.htm]]></link><description><![CDATA[Comencé a escribir hace unos diez años, en plena ebullición hormonal y movido, más que nada, por el aburrimiento de algunas clases. Al final le acabé cogiendo el gustillo y comencé a intentar escribir algo original, buscar historias que dejaran a la gente con ganas de más, como Borges o Poe. Cuando eres adolescente, todo parece muy fácil, y siempre estás a un paso de comerte el mundo.<br/><br/>Este primer tanteo acabó bruscamente gracias a un apagón que destruyó el disco duro de mi ordenador y, con él, varias decenas de malísimos cuentos, una novelita y otra novela más que estaba escribiendo justo cuando cayó el rayo. Me dio tanta rabia perder todo eso (aunque, para la Literatura, fue un gran día; qué malo era todo, por Dios) que decidí no escribir más.<br/><br/>Y, sin embargo, ahora escribo otra vez. Gran parte de la culpa de eso es de un hombre, Ángel García Galiano, mi profesor de Teoría de la Literatura. Suena tópico que un profesor te inspire a hacer grandes cosas o te llene la cabeza de sueños, pero a García Galiano hay que oírle hablar. Cuando, a fuerza de estudiar literatura, había llegado a olvidar qué era realmente, él me lo recordó.<br/><br/>Auténtica admiración siento por muy poca gente, y él es una de esas personas. No sólo por lo que me transmitió en sus clases, sino por  <a target="_blank" href="http://www.digitalvariants.org/autori/galiano/666-3.htm">su talento para escribir</a>, que descubriría más tarde. Me siento como una quinceañera que vive al lado de un cantante pop, tan abrumado que soy incapaz de llamar a la puerta de su despacho o dejarle una nota en su buzón agradeciéndole todo lo que sus clases han hecho por mí y por tantos, y disculpándome por no haber sido tan buen alumno como me hubiera gustado. Simplemente, no me siento digno.<br/><br/>Hace unos meses, después de ir al dentista y como premio por haber sido tan valiente, me metí en la FNAC a fundirme el cheque de la última traducción en libros. Hojeando uno de Espido Freire, al final, en el apartado de 'Agradecimientos', leí su nombre, '<i>Ángel García Galiano, que me animó desde el principio</i>', y no me avergüenza decir que se me escapó una lagrimita.<br/><br/>Va por usted, profesor.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_41.htm"><title><![CDATA[Danza]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_41.htm]]></link><description><![CDATA[Lo primero que vio fueron sus ojos, unos ojos del color de la lluvia sobre los rascacielos, y el resto de él se fue dibujando alrededor de ellos conforme se acercaba. No le dijo una sola palabra, simplemente la tomó de la cintura y comenzó a bailar con ella.<br/><br/>Ella se dejó llevar; hubo algo en el modo en que la acercó hacia él que la desposeyó de su voluntad, y ya solo podía abandonarse, aspirar aquel aroma a asfalto mojado, sentir aquel tacto áspero y gris de su piel, oír sólo su gris respiración. Su pecho latía con el ritmo del corazón de él, y a su compás bailaba. El mundo alrededor se había apagado.<br/><br/>Él la besó, y sus labios eran de humo y sabían a madrugada. Ella buscó bajo su ropa y se encontró acariciando mármol, un mármol que le devolvía las caricias, que la apretaba contra sí, que la poseía en cuerpo y alma. Descubrió que ya no recordaba nada anterior a aquellos ojos. Ya no le importaba ni su propio nombre, pues el único sonido que ansiaban sus oídos eran aquellos susurros que le dejaban en la piel una sensación fría y húmeda.<br/><br/>Había perdido ya el mismo control sobre sus sensaciones. Tanto placer, tanto frío, tanta confusión... ni siquiera se dio cuenta cuando poco a poco se fue apagando entre temblores de éxtasis, hasta que su vida explotó en un eterno orgasmo. Cayo al suelo vacía, rota, y ante aquel cascarón inerte la ciudad fue desvaneciéndose hasta que sólo quedaron unos ojos suspendidos entre el humo y la oscuridad del bar.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_40.htm"><title><![CDATA[[Diario] Ordenando (ciber)papeles]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_40.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy he decidido dedicarme a algo que ya iba haciendo falta, que es estructurar un poquito, dentro de mis mínimas posibilidades, este sitio.<br/><br/>De momento he creado por fin un índice con enlaces a cada uno de los cuentos, que iré actualizando cada mes. Este índice lo podéis encontrar debajo de este mismo artículo y también, para evitar que desaparezca, en un enlace en la barra lateral.<br/><br/>Gracias a todos los que me visitáis, me leéis y, por qué no decirlo también, a los que me <a target="_blank" href="http://www.20minutos.es/premios_20_blogs/votar/1093/1/">votáis</a>. Besos y abrazos a todos, a repartir como queráis.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_39.htm"><title><![CDATA[Índice de cuentos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_39.htm]]></link><description><![CDATA[<b>Febrero</b><br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_2.htm">Risa</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_5.htm">Café</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_9.htm">Fueron tus ojos</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_10.htm">Aniversario</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_12.htm">Tras vencer al dragón</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_13.htm">Serpiente</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_14.htm">Lola</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_15.htm">Bloqueo</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_16.htm">Puta</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_18.htm">Pasado</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_19.htm">Protestas</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_22.htm">Rutina</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_23.htm">Espectador</a><br/><br/><b>Marzo</b><br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_24.htm">Acción</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_25.htm">Victoria</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_26.htm">Guerra</a><br/><br/><b>Abril</b><br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_29.htm">Trato</a><br/><br/><b>Mayo</b><br/><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_30.htm">Vacío</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_32.htm">La cita</a><br/><br/><b>Junio</b><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_36.htm">Belleza</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_37.htm">Tabú</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_38.htm">Arte</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_41.htm">Danza</a><br/><a target="_blank" href="http://blogs.ya.com/elbalrogdemoria/c_44.htm">Fama</a>]]></description></item></rdf:RDF>
