Son, son, son
Hay que ver cómo nos cuesta sonreír. Con lo fácil que es. Vas por la calle y la gente anda pensando en sus cosas, seria y, la mayoría de las veces, con el ceño fruncido. Hay que sonreír. Y es que sonreír tiene muchas ventajas: estamos más guapos, contagiamos la alegría a los demás y encima con el tiempo nuestras arrugas de expresión serán mucho más amables y agradables, nada de arrugas en la frente como si estuvieramos enfadados todo el tiempo. Sonríe, sonríe, sonríe.
Nos vemos en septiembre

Nos vemos en septiembre






