Lo que me contaron las imágenes
Una bonita sonrisa dibujada por unos labios carnosos que deja entrever unos dientes perfectamente alineados. Los ojos oscuros, bien marcados, adornados por unas pestañas nada discretas, medio escondidos tras un recto y espeso flequillo. Una melena morena que caía por su espalda y acariciaba sus hombros hacía contraste con la piel rosada de su cara salpicada por el antojo del azar con unas graciosas pecas. Así era ella, una niña con aspecto angelical. Aún no había cumplido los dieciocho y ya sabía lo que era ver el mundo subida en un par de tacones y una falda tan descarada como su forma de hablar.
La suerte y la casualidad se aliaron e hicieron que su voz se cruzara en una calle muy estrecha con la de un chico unos cuantos, bastantes, muchos, años mayor que ella.
De mirada seductora a la par que vivaracha. Facciones redondeadas que le daban un aspecto infantil interrumpido sólo, de vez en cuando, por una sonrisa canalla. Apariencia fría y distante, nada que ver con la proximidad y calidez que parecía sentir la niña con aspecto angelical de altos vuelos con esos zapatos de punta y tacón.
Y, aunque no la conozco, creo que lo que le gustaba era la doble cara de la luna. Por eso buscaba sus manos. Por eso se dejaba abrazar en silencio. Por eso no dejó de llorar cuando se tuvo que marchar. Lo que ella no sabía es que aquello que sentía tan secreto y tan íntimo lo veíamos los demás.
La suerte y la casualidad se aliaron e hicieron que su voz se cruzara en una calle muy estrecha con la de un chico unos cuantos, bastantes, muchos, años mayor que ella.
De mirada seductora a la par que vivaracha. Facciones redondeadas que le daban un aspecto infantil interrumpido sólo, de vez en cuando, por una sonrisa canalla. Apariencia fría y distante, nada que ver con la proximidad y calidez que parecía sentir la niña con aspecto angelical de altos vuelos con esos zapatos de punta y tacón.
Y, aunque no la conozco, creo que lo que le gustaba era la doble cara de la luna. Por eso buscaba sus manos. Por eso se dejaba abrazar en silencio. Por eso no dejó de llorar cuando se tuvo que marchar. Lo que ella no sabía es que aquello que sentía tan secreto y tan íntimo lo veíamos los demás.
Comentario:
vaya que bonitoooooooooo, si es que escribes poco pero increíble.
besitos guapa
besitos guapa
Comentario:
Pu!
Que bonito.
Bueno pues nada, mandarte un besote grande.
Y sabes donde encontrarme.
Que bonito.
Bueno pues nada, mandarte un besote grande.
Y sabes donde encontrarme.
Comentario:
Ais... mira que me gusta como escribes... te estaría leyedo horas :)
Te quiero, martita.
Te quiero, martita.
Comentario:
soy el primero al finnnn mil besos y abrazos la espeor en mi nuevo espacvio cuanod usted keira! mil besos!





