Sal
Abrió las ventanas de par en par. Solía hacerlo a diario, pero nunca por la noche. Permaneció sentada en uno de los extremos de la cama, en silencio. De la calle llegaban voces. Mantenía quietas las manos sobre las rodillas, presionándolas de manera incosciente. Los pies descalzos acariciaban el suelo con un suave balanceo. Un lánguido destello de luz dibujaba una suave linea anaranjada en el suelo. Su gato se coló sigilosamente en la habitación, subió de un salto limpio a la cama y se sentó junto a ella. Estaba inmersa en sus pensamientos, en sus dudas, en algún que otro delirio. Podía escuchar el rítmico ronroneo de su compañero entremezclado con las voces de fondo. Lo acarició despacio. "Quizá no esté tan sola...". Sus ojos, con la mirada perdida, dejaron de contenerse, las lágrimas resvalaron, atrevidas, mojando sus labios. Saboreó la sal y esbozó una sonrisa.
Comentario:
Ju, que bonito y que bien descrito... un saludito...miaaau
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Ainsss Marta!!! Imagino que si después de ese momento tan..tan triste fuiste capaz de esbozar una sonrisa es porque has comprendido que esa oscuridad debe acabar. Dulces sueños para las noches de insomnio.
Comentario:
Bonita pieza nocturna, íntima y delicada. Todo un placer compartir esa soledad. Besos.