<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rdf:RDF xmlns:sy="http://purl.org/rss/1.0/modules/syndication/" xmlns:ti="http://purl.org/rss/1.0/modules/textinput/" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/" xmlns:co="http://purl.org/rss/1.0/modules/company/" xmlns:rdf="http://www.w3.org/1999/02/22-rdf-syntax-ns#" xmlns="http://purl.org/rss/1.0/"><channel rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/rss20.xml"><title><![CDATA[Rojo, Verde, Azul]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[porque la vida es a todo color]]></description><dc:publisher><![CDATA[Publisher]]></dc:publisher><dc:creator><![CDATA[creator]]></dc:creator><dc:rights><![CDATA[rights]]></dc:rights><dc:date><![CDATA[12/12/2004]]></dc:date><sy:updatePeriod><![CDATA[hour]]></sy:updatePeriod><sy:updateFrequency><![CDATA[123]]></sy:updateFrequency><sy:updateBase><![CDATA[BASE]]></sy:updateBase><items><rdf:Seq><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_50.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_49.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_48.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_47.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_46.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_45.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_44.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_43.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_42.htm"/><rdf:li resource="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_40.htm"/></rdf:Seq></items></channel><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_50.htm"><title><![CDATA[Porque cantando se alegran...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_50.htm]]></link><description><![CDATA[Me quedan montones de fotos tuyas de cuando te ibas a bailar con tus amigas las escandalosas, y otros tantos videos tuyos bien salerosos. Te pienso todo el día y es que no es fácil separarse de una compañera de piso. <br/>Me recuerdan a ti tantas cosas. Aunque intente distraerme, siempre aparece algo que remite a ti. Dos años, día y noche, tienen que salir por algún lado, ¿verdad? <br/>Nos ha costado separarnos, muchísimo. A las dos nos desbordaban las ganas de volver a casa. Y ahora está tan vacía sin nosotras...<br/>Todavía no me hago a la idea y por las noches pienso que deberíamos estar juntas, que deberías estar diciéndome a voces que la serie ya empieza...<br/>Ya te lo dije cuando me despedí, el tiempo contigo ha valido la pena y, por supuesto, que me esperes para el último baile.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_49.htm"><title><![CDATA[Do ut des]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_49.htm]]></link><description><![CDATA[- ¿Me das un cromo?<br/>- No<br/>- Yo la otra vez te di uno.<br/><br/>Y así, aunque no lo reconozcamos, es siempre: con los cromos, los favores, el dinero y, sobre todo, con el amor.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_48.htm"><title><![CDATA[Hazme caso]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_48.htm]]></link><description><![CDATA[<div align='justify'>- ¿Y ese nick? ¿Otra vez con lo mismo? Te tengo dicho que no vale la pena, que lo olvides. No te pierdas en los recuerdos porque te pierdes el día a día. Las personas cambian. Además, ¿para qué quieres que esté a tu lado? Bien sabes que es un canalla. No queda nada del adolescente que tanto te gustaba.<br/>No merece lágrimas, ni lamentos y, mucho menos, las horas al día que empleas recreándote en los recuerdos que tanto te ahogan. Espavila, enciende la luz y deshazte de lo que no te deja disfrutar. No escribas ni una entrada más sobre él en tu blog, no seas <i>angustias</i>. Y, sobre todo, no te duermas cada noche pensando en tenerlo otra vez contigo, imagínate con Darek, que está de moda y es mucho más divertido.<br/><br/>- Ya, pero es que no puedo.  </div>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_47.htm"><title><![CDATA[Los niños y los abuelos son muy, pero que muy, parecidos]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_47.htm]]></link><description><![CDATA[Llevo unos meses haciendo sustituciones de monitora de actividad física de base en distintos colegios con niños de 4 a 8 años. Hace un par de semanas empecé a sustituir a la monitora de gimnasia de mantenimiento en un centro de jubilados. <br/>Bien, he podido comprobar que los niños y los viejetes tienen mucho en común:<br/><br/><b>Niños </b><br/>                                                                     <br/>-¿Tú tienes un título para poder darnos clase?<br/><br/>-Seño, no puedo correr: me duele la cabeza y siento que me sube toda la sangre a la cabeza.<br/><br/>-Qué bonita eres, señorita. (Un niño argentino poniendo en marcha la labia que le viene de serie)<br/><br/>-Qué bici más guapa tienes, profesora. (Suelo ir en bici)<br/>Otro: guapa tú y guapa la bici. (jajaja empieza bien el niño)<br/><br/>-¿Qué le pasa a nuestro monitor? (La infinita curiosidad de un niño)<br/><br/>-¿Como quién eres de vieja? Menos que la seño del cole, a que sí. (Menos mal)<br/><br/>-Te pareces a la monitora de los pequeños. (Esta vez han acertado, somos hermanas)<br/><br/>-Seño, míralas. No paran de hablar y encima no hacen caso. (Será chivata...)<br/><br/><br/><b>Yayos</b><br/><br/>-Nena, ¿dónde te has sacado el título de monitora?<br/><br/>-Oye, si ves que me siento es porque estoy fatal de la rodilla, no por otra cosa. (Esto lo dice una señora que no falta nunca al baile)<br/><br/>-Pero qué bonica y qué graciosa eres, nena. (Un poco de peloteo nunca viene mal. No digo que la mujer no lo piense en realidad, pero...)<br/><br/>-Me gusta el vehículo que está ahí aparcado. (Refiriéndose a mi bici, un abuelete muy guasón)<br/><br/>-¿Qué tal está Rosana? ¿Cuándo vuelve? ¿Sois hermanas? (No sé, señora. Yo no la conozco, pero ya verá lo bien que se lo pasan conmigo jaja)<br/><br/>-Nosotros ya somos de la tercera edad, no como tú que tendrás unos veinte cortitos. (Es entonces cuando empiezan a escucharse voces: 21! 20! 19!. Casi)<br/><br/>-Te pareces a mi nieta la pequeña. (Sí, y a unas cuantas nietas y nueras más)<br/><br/>-Tú mano dura, que estas se ponen a hablar y no paran. (Pues allá ellas, señora)<br/><br/><br/><br/>etc, etc, etc.....]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_46.htm"><title><![CDATA[La del segundo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_46.htm]]></link><description><![CDATA[Tenía una verdulería en el barrio. Lo que más le gustaba era llegar de trabajar y sentarse en el sofá para hablar de cómo le había ido el día en la tienda. Entre lechugas, judías y calabacines puedes enterarte de muchas cosas. <br/>La señora Paca, que quedó viuda hace un par de años, andaba ya con un Don Juan, un caballero de capa y espada que la llamaba por teléfono y le preguntaba si <i>"le placía acompañarlo a tomar un café"</i> . A ella nunca le preguntaban si le placía hacer algo, ¿cómo se sentiría la señora Paca? <br/>Hoy, Rosario, la del horno, que no puede callarse ni una, le había comentado que Jorge, el hijo de la carnicera, andaba con una mujer bastantes años mayor que él, que eso le olía a chapero. Qué cosas tiene Rosario, esta mujer es una auténtica polemista. Años atrás ya puso en boca de todos a Don Diego, el cura de la iglesia del barrio, cuando dijo haberlo visto salir de una casa de citas...<br/><br/>Ella comentaba todos los chismes que se habían colado en la verdulería, el hacer y deshacer de unos y otros. Pero nunca obtenía respuesta. No había tenido hijos por un problema que tuvo de joven y lo de adoptar, por aquel entonces, estaba muy mal visto. Ya estaba acostumbrada a esa soledad en compañía. Solo le quedaba el hilo de voz de fondo que salía de la tele que compraron en una superoferta de las que no pueden desaprovecharse. Un capricho como otro cualquiera. <br/>Ella hacía tiempo que no se permitía ninguno. Se había ido descuidando poco a poco. Ya no llevaba las uñas <i>felinas</i>, antes solía llevarlas largas y pintadas de colores llamativos. Ahora tenían un suave color verde en los dedos de cortar las lechugas y las alcachofas . Hacía tiempo que no iba a la peluquería, no estaban para gastos. Ya no disimulaba las canas con esas mechas rubias y caoba que le daban un toque juvenil.<br/>Echaba de menos ir a comer los domingos a un bar cerca de la playa y las tardes de miércoles en el cine. Quería convencerse a sí misma de que era normal, que es lo que llega con el tiempo. Se lo había oído decir a una mujer en un programa de testimonios de una cadena local. Los matrimonios se enfrían.<br/>Cuando fregaba los platos cantaba las canciones que habían bailado de jóvenes, bien alto, para que la oyera. Siempre se quedaba con las ganas de que fuera con disimulo a la cocina y la agarrara de la cintura para bailar en silencio.<br/>Por la noche ella escuchaba la radio metida en la cama. Cuando veía encendida la luz del pasillo se hacía la dormida. Él apagaba la radio y se acostaba en su lado de la cama. Todo seguía frío.<br/>Las noches se le hacían largas, le daban para pensar. Pero nunca sacaba nada en claro. Serían las dudas, que no la dejaban dormir. No era feliz pero tenía miedo a cambiar de vida. Se sentía cobarde. Ya se lo había comentado a su hermana Josefa, pero tampoco la ayudaba a decidirse: "mira, Encarna, piénsate bien lo que haces que el arrepentimiento es mu' malo".<br/>Se miraba en el espejo y no se reconocía. Tenía los ojos tristes, intentaba buscar el brillo, pero ni siquiera recordaba cuándo lo había perdido. Ya hacía demasiado. Le encantaría gritar, pero solo lloraba con pequeños hipidos. Era un edificio pequeño y se oía todo, no quería ser protagonista de un escándalo. Faltaría más. <br/><br/>En la finca ya se comentaba algo. Los encuentros de las vecinas del cuarto en el rellano daban para mucho: <br/><br/>- ¿No notas rara a Encarna, la del 2º?"- decía Milagros, con el tinte puesto.<br/>- Pues ahora que lo dices sí, con lo mona que iba ella siempre...- decía Carmen con el cigarro en la boca mientras intentaba quitarse de las uñas los restos del esmalte rojo de la semana anterior.<br/>- Yo creo que algo pasa con el marido. ¿Líos de faldas?<br/>- Podría ser, pero no creo. <i>El</i> Joaquín es muy resarvao' y callaíto, no lo veo buscando gatas en otro tejao'...<br/>- Bueno ya se verá. <i>La charo</i> seguro que sabe algo. Nena, me entro ya que tengo que lavarme el pelo, a ver como ha quedao' el tinte. Ya hablamos, Carmencita.<br/>- <i>Chao</i>, Milagros. <br/><br/>Ellas nunca le preguntaron nada en los minutos compartidos en el ascensor. Aún así Encarna sabía podía ser un buen tema de conversación para <i>aquellas loros</i>. Menudas las del cuarto, les encanta <i>largar</i>.<br/><br/>Pasaban los meses y todo seguía igual. Él no había dejado el sofá desde que lo jubilaron por anticipado por el cierre de la empresa. Ella en la verdulería, viendo como cada vez hacía menos caja. Estaba convencida de que era por culpa del supermercado que habían abierto a un par de calles de la verdulería.<br/><br/>Aquella mañana no tenía ganas de trabajar. Cuando ya había subido la persiana volvió a bajarla. Cogió el primer autobús sin mirar si quiera el número. Solo quería dar una vuelta por la ciudad. Se sentó en el lado de la ventanilla y empezó a mirar a través el cristal. Pensaba. <br/>El autobús paró en un semáforo. Ella quedó con la mirada fija en una valla publicitaria, un anuncio de un plan de pensiones, "el tiempo vuela noche y día", decía. Bajó del autobús en la parada siguiente y comenzó a caminar hacia casa. Estaba lejos, pero no le importaba, tenía toda la mañana. <br/><br/>Subió y arregló un poco la casa. Él no le preguntó por qué había vuelto tan pronto. No esperaba menos. Se cambió de ropa, se puso el traje de chaqueta que utilizó en la comunión de su sobrina. Se soltó el pelo y se maquilló un poco. Algo estaba cambiando dentro de ella. Cogió lo básico y lo metió en una bolsa de deporte.<br/>Recorrió el pasillo segura de si misma. Entró en el salón y apagó la televisión.<br/><br/>- ¿A dónde vas así vestida?<br/><br/>Esta vez fue él quien no obtuvo respuesta.<br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_45.htm"><title><![CDATA[Paint it black]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_45.htm]]></link><description><![CDATA[Quería salir por la tele. Se levantó temprano, muy temprano. El cielo tenía el color azul grisáceo que señala que todavía no ha salido el sol. Desayunó café frío, un par de tostadas algo quemadas y un zumo de piña. Se sentó a escuchar la radio, estaban dando las noticias de la primera hora: en política la oposición seguía escandalizada por las decisiones del gobierno, los problemas urbanísticos en su línea, el precio de la vivienda subiendo, las temperaturas bajarían en los próximos días. Ningún suceso.<br/><br/>Fue corriendo al baño para asearse. Abrió el frasco de colonia, hoy sería generoso. Peinó sus greñas con agua hacia atrás sin disimular las canas. En su cara podían verse las marcas de un afeitado rápido. Se vistió lento, mirándose en el espejo que colgó un par de años atrás sobre la cómoda. Pensaba que allí haría calor. Una camiseta blanca de tirantes y unos pantalones cortos estarían bien para la ocasión. Se calzó las zapatillas de deporte dejando a la vista unos calcetines que más de uno hemos llevado alguna vez, blancos con una raya roja y una negra en la parte de arriba. Se sentía cómodo. Y feliz. <br/>Salió al balcón para regar las plantas. Arrancó unas flores al geranio y se las guardó el el bolsillo. Quería tener flores por adelantado.<br/>Encendió el tocadiscos, escuchó su canción favorita unas cuantas veces. <br/>Abrió la ventana de la habitación que estaba al fondo del pasillo. Volvió al lado del tocadiscos, le encantaba esa canción: "I see a red door and I want it painted black, no colors anymore I want them to turn black...".<br/><br/>Se levantó y empezó a correr con todas sus fuerzas hacia la ventana en compañía de los Rolling Stones . Hoy saldría en la tele.<br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_44.htm"><title><![CDATA[Voy a pasármelo bien]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_44.htm]]></link><description><![CDATA[[Pensando en voz alta]<br/><br/>"Año nuevo, vida nueva. Esta noche promete. Me han venido bien las sesiones con la psicóloga, tiene toda la razón, tengo que aceptar quien soy. No tengo porqué fingir para agradar a los demás. Quien me quiera seguro que me entiende y quien no, a tomar por culo.<br/>Uf, es tardísismo, tengo que prepararme; siempre se me echa el tiempo encima, y ya he perdido bastante. Dichoso tiempo. <br/>Quiero tomar un baño para relajarme, porque, la verdad, estoy de los nervios. Con sales de limón y espuma, ¿con un toque de menta? Sí, creo que sí.<br/>Qué frío, debería haber encendido el calefactor, bueno da igual. Patos al agua. Joder, qué caliente, se me va a quedar la piel escocida. Qué horror salir de aquí con el color de un chuletón. Qué más da, no hay nada que no se arregle con maquillaje, en base, claro, yo no soy de polvos. Bueno depende de qué polvos, jiji.  <br/>Qué bien se está aquí... pasaría horas dentro de la bañera, pero hoy no hay tiempo para eso. Bueno, sólo unos minutos. Creo que el 7 va a ser un buen número, se lo escuché el otro día a la del canal43. No es que yo sea de esas personas superticiosas, pero, oye, nunca está de más tener curiosidad. Aunque no me quedó muy claro si lo de la numerología es una ciencia...<br/>¿Dónde habré dejado el albornoz? Me he pasado con el café. Demasiado cargado, qué acelerón llevo encima, no sé ni lo que hago. Uf, hoy es una gran noche. La leche, qué frío hace. Bueno, a ver que seque bien cada rinconcito de mi cuerpo. Ya no sé ni lo que digo. <br/>Ahora crema hidratante, nunca se sabe si alguien acabará la noche comprobando poco a poco la suavidad de mi piel, jiji.<br/>Uhm, ahora cita con el armario. Lo tengo todo pensado. El vestido que compré en las rebajas, lo guardaba para una ocasión especial y, sí, hoy es el día. Estoy espectacular con él, no hace falta que nadie me lo diga, yo me basto y me sobro, eso dice la psicóloga. Lo que tengo en duda son los zapatos. Creo que me pondré los que llevó Sofía para la boda de su mejor amiga, con un buen tacón, como a mí me gustan. El mundo se ve diferente desde las alturas.<br/>¿Cómo me maquillo? Siempre es mejor un maquillaje natural, tampoco es cuestión de ir llamando la atención. Sombra de ojos azul, algo de colorete, los labios bien perfilados y con brillo. ¡El rímel que no falte!<br/>Creo que ya estoy, ahora el toque final: unas gotas de perfume. Después de las uvas me esperan para salir a bailar y quiero volverlos locos, a todos. Voy a pasármelo bien..."<br/><br/>[Llaman al timbre; lo coge]<br/><br/>- ¡Ya estamos aquí!<br/><br/>[Llaman a la puerta; abre]<br/><br/>- ¡¿Papá?!<br/>- Llámame Manuela. <br/><br/><br/>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_43.htm"><title><![CDATA[En Centelles]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_43.htm]]></link><description><![CDATA[Siempre estaba sentada en la parada del autobús. Entretenida mirando pasar los coches, observando a los niños que acababan de salir del colegio. Se llamaba Ana. Me contó que sus hijos vivían en Sevilla, que ella estaba sola aquí, en Valencia. Que tenía dos hermanos pero que nada sabía de ellos. Me confesó que echaba de menos la televisión . Que todas las tardes daba un paseo y que descansaba siempre en la misma parada. Que los años, el frío y el calzado no acompañaban mucho. Que solía ir a misa porque "el cura está como un tren" y que cuando se acercaba a comulgar le guiñaba un ojo. Que no le gustaba ir al albergue, que prefería la calle. Además en el río ya tenía su sitio. Con su sonrisa mellada bromeó diciendo que nunca le regalara turrón. El aspecto desaliñado y apagado, su pelo canoso y enmarañado contrastaban con sus ojos vivarachos y su voz despreocupada. Me comentó que la limosna se la gastaba en tabaco, fantas y bocadillos. Llevaba una falda vieja, las piernas sin medias, desabrigadas. En los pies unas zapatillas de estar por casa que dejaban ver el dedo gordo del pie derecho. Tenía las manos secas, las uñas negras. De su nariz resvalaba agüilla, producto del frío. Parecía no darse cuenta. Estaba tranquila, esperando que llegara la hora de ir a misa para ver al hombre de la sotana, quien, según ella, no llevaba nada debajo. Esperaba tener suerte y encontrar algún cigarro sin acabar por el camino. <br/>Todavía no sé si me encontré con la serenidad de la locura o si, simplemente, era feliz a su manera.]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_42.htm"><title><![CDATA[Con música de fondo]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_42.htm]]></link><description><![CDATA[<div align="justify"><i>Ella dijo que no era lo que esperaba. Había imaginado a alguien diferente. Recreó en su imaginación durante noches el cómo y el dónde. Llevaba durmiendose junto a él, en su pensamiento, mucho tiempo, tanto que no lograba recordarlo. Su ausencia había sido motivo de desconsuelos, de abatimiento, de un cajón lleno de relojes de arena. Se veía en un bar, en la cola de un cine, elevando su cabeza en un intento de no ahogarse entre la gente en un concierto de ese grupo que tanto le gusta, o, por qué no, pagando en la ventanilla de la gasolinera. No pensaba en príncipes, ni si quiera creía en escenas de playa bajo la luz de la luna. Sabía que eso era un invento de Hollywood. No le había puesto rostro, pero sí ojos; marrones, grandes...<br/><br/>Estaba sentado en la boca del metro. Casi nadie reparaba en su presencia aunque, de modo inconsciente, se sintieran acompañados por su melodía. Lo miró durante un instante y extendió la mano. Sólo unas monedas y sus ojos, marrones, le dieron las gracias para cerrarse de nuevo y seguir envueltos por el sonido.<br/>Acababa de rozar la mano a sus sueños y me llamó para contármelo...</i></div>]]></description></item><item rdf:about="http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_40.htm"><title><![CDATA[Sal]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbauldemarta/c_40.htm]]></link><description><![CDATA[<i>Abrió las ventanas de par en par. Solía hacerlo a diario, pero nunca por la noche. Permaneció sentada en uno de los extremos de la cama, en silencio. De la calle llegaban voces. Mantenía quietas las manos sobre las rodillas, presionándolas de manera incosciente. Los pies descalzos acariciaban el suelo con un suave balanceo. Un lánguido destello de luz dibujaba una suave linea anaranjada en el suelo. Su gato se coló sigilosamente en la habitación, subió de un salto limpio a la cama y se sentó junto a ella. Estaba inmersa en sus pensamientos, en sus dudas, en algún que otro delirio. Podía escuchar el rítmico ronroneo de su compañero entremezclado con las voces de fondo. Lo acarició despacio. "Quizá no esté tan sola...". Sus ojos, con la mirada perdida, dejaron de contenerse, las lágrimas resvalaron, atrevidas, mojando sus labios. Saboreó la sal y esbozó una sonrisa.</i>]]></description></item></rdf:RDF>
