Navidad
Vuelve... vuelve como un dulce poema a nuestros labios o como una canción pegadiza...la fiesta de Navidad.
Abetos, velas de colores, copos de nieve, belenes, felicitaciones recíprocas, villancicos y copiosas cenas.
Navidad...¡cuantas veces la hemos celebrado con alegría!
Pero nuestro corazón está tan endurecido por el frío del mundo que ni todas las luces de los comercios son capaces de orientarnos de lo que verdaderamente se celebra.
¿A quien festejamos en realidad? ¿ a los niños?
¿ a la familia? ¿ a nosotros mismos?
La Navidad habla del amor que Dios nos tiene.
El Amor se encarna estos días y desciende a la tierra para que ni uno de nosotros podamos sentirnos sólos, abandonados, huerfanos o desgraciados.
La escena del pesebre, tan verdadera, tan llena de significado, causa ternura y toca nuestro corazón...lo vuelve pequeño y humilde y por una vez escuchamos nuestros propios latidos anhelantes de cariño...esos latidos que nuestro propio orgullo no nos deja escuchar normalmente.
Le necesitamos a EL.
En esta Navidad os deseo a todos el saber acoger los sufrimientos que tengamos, ya sean grandes o pequeños, con amor, con un gran amor, para que podamos compartirlos y cargar con ellos de una forma más ligera.
Entregarselos a Dios hecho niño para que los transforme o les de un sentido... Y sobre todo el sentirnos amados....
Hacernos eco de los angeles que lo anunciaron a los pastores y no dejar pasar ninguna ocasión para decir a nuestras familias,a nuestros amigos y al mundo entero, que el Amor ha descendido a la tierra por cada uno de nosotros; que nunca más estaremos sólos... nunca.... y que para Todo hay esperanza.

Abetos, velas de colores, copos de nieve, belenes, felicitaciones recíprocas, villancicos y copiosas cenas.
Navidad...¡cuantas veces la hemos celebrado con alegría!
Pero nuestro corazón está tan endurecido por el frío del mundo que ni todas las luces de los comercios son capaces de orientarnos de lo que verdaderamente se celebra.
¿A quien festejamos en realidad? ¿ a los niños?
¿ a la familia? ¿ a nosotros mismos?
La Navidad habla del amor que Dios nos tiene.
El Amor se encarna estos días y desciende a la tierra para que ni uno de nosotros podamos sentirnos sólos, abandonados, huerfanos o desgraciados.
La escena del pesebre, tan verdadera, tan llena de significado, causa ternura y toca nuestro corazón...lo vuelve pequeño y humilde y por una vez escuchamos nuestros propios latidos anhelantes de cariño...esos latidos que nuestro propio orgullo no nos deja escuchar normalmente.
Le necesitamos a EL.
En esta Navidad os deseo a todos el saber acoger los sufrimientos que tengamos, ya sean grandes o pequeños, con amor, con un gran amor, para que podamos compartirlos y cargar con ellos de una forma más ligera.
Entregarselos a Dios hecho niño para que los transforme o les de un sentido... Y sobre todo el sentirnos amados....
Hacernos eco de los angeles que lo anunciaron a los pastores y no dejar pasar ninguna ocasión para decir a nuestras familias,a nuestros amigos y al mundo entero, que el Amor ha descendido a la tierra por cada uno de nosotros; que nunca más estaremos sólos... nunca.... y que para Todo hay esperanza.






