Detallando "detalles"
Debe ser verdad que las personas están compuestas de pequeños detalles. Gestos... manías... pequeñas costumbres cotidianas que forman sus recuerdos en nuestra memoria.
De mi vecino Sergio recuerdo sus rodillas repletas de heridas a los doce años. Recuerdo las cicatrices de sus escaladas a los árboles y sus ojos verdes. Verlo desaparecer a toda velocidad montado en su bicicleta y regresar un momento después con un pájaro, un murciélago o cualquier otro bicho que yo miraba boquiabierta....y asustada.
Recuerdo con que cuidado los dejaba escapar de sus manos y volvía a sentarse a mi lado como si tal cosa.
Recuerdo las onzas de chocolate que siempre llevaba en su bolso mi abuela....del de almendras...envueltito en un papel y nunca se le deshacía... y su costumbre de echar colonia fresquita en las almohadas antes de mandarnos a dormir.
Recuerdo la historia de un viaje que me contó Sheila mi mejor amiga de la infancia.....sentadas en un banco de madera.... sus gestos y sus palabras me hicieron estar a mi allí también dentro del viaje...
La manía de un compañero de clase... Javier... de sujetar mi brazo por el codo... preocupado... cuando cruzábamos una calle. Lo miraba sorprendida, esperando una explicación a su escasa confianza en mi criterio, y no podía evitar reírme a pesar de las quejas un poco después, “es que te veo siempre tan despistada…” decía como disculpándose....
La manera de Antonio, el cura de mi parroquia, de colocarse de nuevo las gafas cuando se deslizaban por su nariz mientras leía un libro.
La espontaneidad de Meri, con quien nunca sabía donde acabaríamos cuando conducía camino de la universidad....( un dia terminamos en Toledo)
El constante sentido del humor de mi amigo David, siempre me preguntaba de donde lo sacaba, precisamente él....que tanto había sufrido.
Miles de pequeñas cosas que permanecen mientras otras... se van.
Nimiedades que resumen lo que somos y nos hacen únicos y preciosos..... Eso recuerdo.

De mi vecino Sergio recuerdo sus rodillas repletas de heridas a los doce años. Recuerdo las cicatrices de sus escaladas a los árboles y sus ojos verdes. Verlo desaparecer a toda velocidad montado en su bicicleta y regresar un momento después con un pájaro, un murciélago o cualquier otro bicho que yo miraba boquiabierta....y asustada.
Recuerdo con que cuidado los dejaba escapar de sus manos y volvía a sentarse a mi lado como si tal cosa.
Recuerdo las onzas de chocolate que siempre llevaba en su bolso mi abuela....del de almendras...envueltito en un papel y nunca se le deshacía... y su costumbre de echar colonia fresquita en las almohadas antes de mandarnos a dormir.
Recuerdo la historia de un viaje que me contó Sheila mi mejor amiga de la infancia.....sentadas en un banco de madera.... sus gestos y sus palabras me hicieron estar a mi allí también dentro del viaje...
La manía de un compañero de clase... Javier... de sujetar mi brazo por el codo... preocupado... cuando cruzábamos una calle. Lo miraba sorprendida, esperando una explicación a su escasa confianza en mi criterio, y no podía evitar reírme a pesar de las quejas un poco después, “es que te veo siempre tan despistada…” decía como disculpándose....
La manera de Antonio, el cura de mi parroquia, de colocarse de nuevo las gafas cuando se deslizaban por su nariz mientras leía un libro.
La espontaneidad de Meri, con quien nunca sabía donde acabaríamos cuando conducía camino de la universidad....( un dia terminamos en Toledo)
El constante sentido del humor de mi amigo David, siempre me preguntaba de donde lo sacaba, precisamente él....que tanto había sufrido.
Miles de pequeñas cosas que permanecen mientras otras... se van.
Nimiedades que resumen lo que somos y nos hacen únicos y preciosos..... Eso recuerdo.

Comentario:
Curioso como siempre nos quedamos con los recuerdos que nos gustan y olvidamos los que nos hicieron sufrir; Fascinante como esos recuerdos quedan tan grabados a fuego





