Mi Perfumería Emocional
Tengo la idea, corroborada por cientificos, de que cada persona es un mundo y que cada mundo tiene unos colores...unos sonidos y unos olores...y cada uno de nosotros tiene mas desarrollados unos sentidos que otros. Hay gente con una vista maravillosa...casi de lince ( aúnque el el fondo mirando a Felix Rodriguez de La Fuente uno descubra que los linces no ven tanto como parecen) ...es gente capaz de descubrir a un amigo en un concierto de los rolling stones, de encontrar una aguja en un pajar, o de comprobar como hay dos planetas en el cielo que se besan.
Hay otros personajes que son capaces de reconocer cualquier sonido.. que identifican una voz....una canción con los primeros acordes...y sobre todo gente que es capaz de escuchar y reconocer el sonido de su movil en el mismo concierto de antes.
Otros, aunque son menos, tienen un sentido del olfato especial...y no me refiero a mi madre cuando olia que no había apagado el gas..es gente capaz de reconocer a otras personas por el olor...gente capaz de saber el lugar donde se encuentra simplemente por el aroma.
Yo, sin llegar a tanto..tengo también mi propio arcón de olores....dentro de mi baúl guardo una memoria de olores.
Tengo instalado en el recuerdo el chip de una perfumería emocional.
Sí, olores...
Olores que me transportan.
Olores que me recuerdan el pasado...
Olor de mi infancia en otro mundo, olor a la tierra que se levantaba cuando mis hermanas y yo jugábamos a "tú-la-llevas", olor a bizcocho y a Cola-Cao por las tardes después de clase viendo Barrio Sésamo, olor a "Madera de Oriente" de mi abuela, olor a velas quemadas de aquel cumpleaños número 1 en que me queme un dedo o aquel numero 11 que olvidaron mis amigas, olor al parque donde aprendí a montar en bicicleta empujada por mi abuelo....olor a goma de borrar cuando un chico (nunca supe quién) me mandaba notitas y poemas en el colegio...olor a detergente Colón de la sábana recien cambiada de mi cama donde mi madre me contaba cuentos, olor a gasolina en los viajes que hacíamos en el Solara familiar de mi padre en pleno agosto (en aquellos tiempos en que el aire acondicionado era ciencia-ficción), olor a lilas el día que murió mi abuela..y también a pena...olor a rosas, la primera que me regalaron, en el viaje de fin de curso del 90, olor a hospital el día que ingresé de urgencia, olor a tomos de jurisprudencia en la facultad, olor a cerveza, humo de cigarro y copas después de las fiestas de la primavera, olor a algas y a playas de Mallorca, olor a café por la mañana antes de trabajar, olor al perfume de mi madre, Olor a otoño, Olor a lluvia las tardes mojadas.....
Olor a libertad, a inspiración profunda para llenar los pulmones, a sueños...a esperanza.
Olor a frío, a soledad, a lágrimas, a miedo...
Olor a amigos, a risas, a cariño, a amor...
Olor a despedidas, a las que tengo tanta alergia...
El Olor de mi Plaza...de mis calles... de mi casa....
Ese si que lo tengo grabado y lo reconocería siempre.
Os echo de menos.
.............
También tengo un álbum de colores, pero ese lo dejaré para otro momento.
Hay otros personajes que son capaces de reconocer cualquier sonido.. que identifican una voz....una canción con los primeros acordes...y sobre todo gente que es capaz de escuchar y reconocer el sonido de su movil en el mismo concierto de antes.
Otros, aunque son menos, tienen un sentido del olfato especial...y no me refiero a mi madre cuando olia que no había apagado el gas..es gente capaz de reconocer a otras personas por el olor...gente capaz de saber el lugar donde se encuentra simplemente por el aroma.
Yo, sin llegar a tanto..tengo también mi propio arcón de olores....dentro de mi baúl guardo una memoria de olores.
Tengo instalado en el recuerdo el chip de una perfumería emocional.
Sí, olores...
Olores que me transportan.
Olores que me recuerdan el pasado...
Olor de mi infancia en otro mundo, olor a la tierra que se levantaba cuando mis hermanas y yo jugábamos a "tú-la-llevas", olor a bizcocho y a Cola-Cao por las tardes después de clase viendo Barrio Sésamo, olor a "Madera de Oriente" de mi abuela, olor a velas quemadas de aquel cumpleaños número 1 en que me queme un dedo o aquel numero 11 que olvidaron mis amigas, olor al parque donde aprendí a montar en bicicleta empujada por mi abuelo....olor a goma de borrar cuando un chico (nunca supe quién) me mandaba notitas y poemas en el colegio...olor a detergente Colón de la sábana recien cambiada de mi cama donde mi madre me contaba cuentos, olor a gasolina en los viajes que hacíamos en el Solara familiar de mi padre en pleno agosto (en aquellos tiempos en que el aire acondicionado era ciencia-ficción), olor a lilas el día que murió mi abuela..y también a pena...olor a rosas, la primera que me regalaron, en el viaje de fin de curso del 90, olor a hospital el día que ingresé de urgencia, olor a tomos de jurisprudencia en la facultad, olor a cerveza, humo de cigarro y copas después de las fiestas de la primavera, olor a algas y a playas de Mallorca, olor a café por la mañana antes de trabajar, olor al perfume de mi madre, Olor a otoño, Olor a lluvia las tardes mojadas.....
Olor a libertad, a inspiración profunda para llenar los pulmones, a sueños...a esperanza.
Olor a frío, a soledad, a lágrimas, a miedo...
Olor a amigos, a risas, a cariño, a amor...
Olor a despedidas, a las que tengo tanta alergia...
El Olor de mi Plaza...de mis calles... de mi casa....
Ese si que lo tengo grabado y lo reconocería siempre.
Os echo de menos.
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También tengo un álbum de colores, pero ese lo dejaré para otro momento.
Comentario:
El mundo tiene una oferta infinita de olores, sabores, texturas, aunque no siempre estamos abiertas a percibirlos. Frecuentemente los sentidos se nos imponen, nos traen, a veces violentamente, recuerdos que creíamos olvidados para siempre, pensamientos gratos o dolorosos pero tan vívidos que no hay nada que podamos hacer. Nos atrapan, nos rodean y es imposible sustraernos. Allí está esa comida de la infancia, allí está el primer amor o el último. Allí están, de la mano de un olor o una melodía.
Me gusta pensar la sensualidad como una capacidad humana, sin embargo, la sensualidad es algo potencial que algunas personas pueden permitirse más que otras. La educación que hemos recibido, los estímulos que hemos aprendido a registrar, entre otras cosas, nos permiten, de adultos, ser más o menos perceptivos.
Los sentidos son aquello que nos conecta con el mundo y si somos capaces de registrar lo que nos producen, puede ser maravilloso.
No hay nada como los sentidos y la sensualidad que muestre mejor que los seres humanos no estamos escindidos en cuerpo por un lado y alma/espíritu/mente o como lo quieran llamar por el otro. Somos una sola cosa, llamémoslo cuerpo pensante o mente sintiente. Pero una única cosa, cuya conexión con el exterior son los sentidos.
Las invito a comprarse un chocolate, prender una vela aromática o un incienso, sentarse en el sillón favorito, y mientras acariciamos a nuestro amante, al gato o al perro escuchemos una de esas canciones que nos conmueven el alma… después de eso, tal vez, la vida tenga otro color, no sé, digo yo…
Me gusta pensar la sensualidad como una capacidad humana, sin embargo, la sensualidad es algo potencial que algunas personas pueden permitirse más que otras. La educación que hemos recibido, los estímulos que hemos aprendido a registrar, entre otras cosas, nos permiten, de adultos, ser más o menos perceptivos.
Los sentidos son aquello que nos conecta con el mundo y si somos capaces de registrar lo que nos producen, puede ser maravilloso.
No hay nada como los sentidos y la sensualidad que muestre mejor que los seres humanos no estamos escindidos en cuerpo por un lado y alma/espíritu/mente o como lo quieran llamar por el otro. Somos una sola cosa, llamémoslo cuerpo pensante o mente sintiente. Pero una única cosa, cuya conexión con el exterior son los sentidos.
Las invito a comprarse un chocolate, prender una vela aromática o un incienso, sentarse en el sillón favorito, y mientras acariciamos a nuestro amante, al gato o al perro escuchemos una de esas canciones que nos conmueven el alma… después de eso, tal vez, la vida tenga otro color, no sé, digo yo…
Comentario:
Pues debes tener buen olfato y mucha sensibilidad para captar todo esto...me ha encantado tu reflexion...espero q sigas deleitandonos con ellas.
Comentario:
Es curioso, pero ciertamente no nos damos cuenta de que percibimos olores hasta que los volvemos a evocar.
Yo creo que el tema de los olores, esta menos evolucionado o incluso algunas industrias quieren que nos olvidemos o que paguemos por oler.
Recuerdo olores que antes me gustaban que luego también me di cuenta que eran tóxicos, como la gasolina.
Pero es verdad que cualquier olor de mi infancia, mas en mi que me considero que no tengo apenas olfato, me llevan a ella. Pero los recuerdos con olor son muy diferentes de los otros, porque los recuerdo con mas intensidad y posiblemente con mas felicidad.
Ahora tengo un recuerdo moderno de los olores que guardo con gran cariño, el olor de las cartas de mi novia, ¡cuantas veces habré releído y reolido sus cartas! Pero ahora con e-mail eso se perdió. Quizá sea capaz de reconocerla entre la gente por su olor…
La literatura esta reñida con los olores, aunque algunos libros tienen olor. Siempre quise tener mas tacto pero nunca mejor olfato. Mi ciudad no huele bien, solo recuerdo algunas mañanas un olor a café recién hecho que entra por mi ventana o cuando sopla un poco de aire hacia mi casa en mitad de la noche a pan recién hecho, es muy agradable. Eso si que no lo cambio. Un buen olor de un guiso al subir la escalera pensando, ojala sea en casa o viceversa, un olor a guiso quemado, ojala no sea en casa.
Detesto el olor a tabaco que me entra por la ventana, es como un olor artificial y repulsivo, me huele igual de mal que los ceniceros cuando llevan varios días y están un poco humedecidos. Huyo de esos olores como si de la propia peste se tratase.
Pero también pienso que es importante la estación del año para percibir olores. Una crema bronceadora huele fenomenal, pero en invierno, casi hasta la repudiamos porque nos suena a verano. El olor a piscina también es refrescante en verano.
En otoño, la el olor a tierra mojada sobre todo en sus primeros días que es cuando esta mas olvidado ese olor.
En invierno recuerdo el olor del fuego de la lumbre, también recuerdo que el olor de la chimenea de una vecina no era como el de mi casa.
En la primavera muchos olores, aunque destaco ese olor a los almendros, para mi es el comienzo de la primavera.
Me gusta también en el campo de repente sentir un olor a naturaleza, a verdor a espesor, y casi instintivamente llenarme los pulmones con ese aire.
Pero también es importante donde se perciben los olores, no es lo mismo un olor de una barbacoa en el campo que en la ciudad.
De todas formas pienso que tienes muy buen olfato.
Yo creo que el tema de los olores, esta menos evolucionado o incluso algunas industrias quieren que nos olvidemos o que paguemos por oler.
Recuerdo olores que antes me gustaban que luego también me di cuenta que eran tóxicos, como la gasolina.
Pero es verdad que cualquier olor de mi infancia, mas en mi que me considero que no tengo apenas olfato, me llevan a ella. Pero los recuerdos con olor son muy diferentes de los otros, porque los recuerdo con mas intensidad y posiblemente con mas felicidad.
Ahora tengo un recuerdo moderno de los olores que guardo con gran cariño, el olor de las cartas de mi novia, ¡cuantas veces habré releído y reolido sus cartas! Pero ahora con e-mail eso se perdió. Quizá sea capaz de reconocerla entre la gente por su olor…
La literatura esta reñida con los olores, aunque algunos libros tienen olor. Siempre quise tener mas tacto pero nunca mejor olfato. Mi ciudad no huele bien, solo recuerdo algunas mañanas un olor a café recién hecho que entra por mi ventana o cuando sopla un poco de aire hacia mi casa en mitad de la noche a pan recién hecho, es muy agradable. Eso si que no lo cambio. Un buen olor de un guiso al subir la escalera pensando, ojala sea en casa o viceversa, un olor a guiso quemado, ojala no sea en casa.
Detesto el olor a tabaco que me entra por la ventana, es como un olor artificial y repulsivo, me huele igual de mal que los ceniceros cuando llevan varios días y están un poco humedecidos. Huyo de esos olores como si de la propia peste se tratase.
Pero también pienso que es importante la estación del año para percibir olores. Una crema bronceadora huele fenomenal, pero en invierno, casi hasta la repudiamos porque nos suena a verano. El olor a piscina también es refrescante en verano.
En otoño, la el olor a tierra mojada sobre todo en sus primeros días que es cuando esta mas olvidado ese olor.
En invierno recuerdo el olor del fuego de la lumbre, también recuerdo que el olor de la chimenea de una vecina no era como el de mi casa.
En la primavera muchos olores, aunque destaco ese olor a los almendros, para mi es el comienzo de la primavera.
Me gusta también en el campo de repente sentir un olor a naturaleza, a verdor a espesor, y casi instintivamente llenarme los pulmones con ese aire.
Pero también es importante donde se perciben los olores, no es lo mismo un olor de una barbacoa en el campo que en la ciudad.
De todas formas pienso que tienes muy buen olfato.
Comentario:
Pasalo bien .....y cuidate...y luego me cuentas a que huele Méjico..un beso...muacss!
Comentario:
Maravilloso...
Yo quiero para mi vida una chica tan sensible como tú.
Un beso. Nos reencontramos en dos semanas!!
Yo quiero para mi vida una chica tan sensible como tú.
Un beso. Nos reencontramos en dos semanas!!





