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El baúl de Precyossa
Revolviendo entre mis cosas
Acerca de
Abro el baúl y dejo que se escapen, como de dentro de la Caja de Pándora, todas esas reflexiones, comentarios y pensamientos que vuelan alrededor nuestro...que forman parte de nuestra vida cotidiana...que realmente no forman parte...sino que son la VIDA misma. ESAS PEQUEÑAS COSAS MARAVILLOSAS.. ese cúmulo de cosas sin las cuales no somos nada... esas sencillas cosas que en el fondo lo son TODO. ______________________
Sindicación
 
Silencios
Hay días en que me vacío de palabras, como si se hubiesen marchado lejos.... Y entonces soy todo silencio, presencia muda que mira desde lejos. Escucho las palabras ajenas, pero sólo tengo un par de monosílabos... y tres asentimientos de cabeza. Separo los labios para decir algo...no sale nada. Como quién trata de silbar y no puede, sopla una y otra vez pero sólo obtiene aire, aire mudo.
 
Comentario:
ELEGIA DEL SILENCIO
Julio de 1920

Silencio, ¿dónde llevas
tu cristal empañado
de risas, de palabras
y sollozos del árbol?
¿Cómo limpias, silencio,
el rocío del canto
y las manchas sonoras
que los mares lejanos
dejan sobre la albura
serena de tu manto?
¿Quién cierra tus heridas
cuando sobre los campos
alguna vieja noria
clava su lento dardo
en tu cristal inmenso?
¿Dónde vas si al ocaso
te hieren las campanas
y quiebran tu remanso
las bandadas de coplas
y el gran rumor dorado
que cae sobre los montes
azules sollozando?

El aire del invierno
hace tu azul pedazos,
y troncha tus florestas
el lamentar callado
de alguna fuente fría.
Donde posas tus manos,
la espina de la risa
o el caluroso hachazo
de la pasión encuentras.

Si te vas a los astros,
el zumbido solemne
de los azules pájaros
quiebra el gran equilibrio
de tu escondido cráneo.

Huyendo del sonido
eres sonido mismo,
espectro de armonía,
humo de grito y canto.
Vienes para decirnos
en las noches oscuras
la palabra infinita
sin aliento y sin labios.

Taladrado de estrellas
y maduro de música,
¿dónde llevas, silencio,
tu dolor extrahumano,
dolor de estar cautivo
en la araña melódica,
ciego ya para siempre
tu manantial sagrado?

Hoy arrastran tus ondas
turbias de pensamiento
la ceniza sonora
y el dolor del antaño.
Los ecos de los gritos
que por siempre se fueron.
El estruendo remoto
del mar, momificado.

Si Jehová se ha dormido
sube al trono brillante,
quiébrale en su cabeza
un lucero apagado,
y acaba seriamente
con la música eterna,
la armonía sonora
de luz, y mientras tanto,
vuelve a tu manantial,
donde en la noche eterna,
antes que Dios y el tiempo,
manabas sosegado.
No