Elixir
¿Ha sentido alguien la felicidad? Dicen de ella que es hermosa. Que un poquito de este precioso tesoro nos puede llenar el espíritu de gozo. Pero, ¿dónde está?, ¿quién la ha visto?
Elixir de la vida tan ansiado.
Hay tantos impostores... la frivolidad nos engaña... y nosotros, ¡ignorantes! llenos de riqueza creemos poseerla. Y así, vemos pasar la vida, engañados y engañándonos. Sólo al final del camino, nos damos cuenta de que la hemos tenido tan cerca que la hubiéramos podido tocar. Se despide de nosotros preguntándonos "¿no te has dado cuenta de que era yo? he estado siempre a tu lado, adoptando diversas formas... de hijo, de madre, de esposo, de amigo,..."
Debemos mirar a nuestro lado para encontrar eso que parece tan lejano.

Elixir de la vida tan ansiado.
Hay tantos impostores... la frivolidad nos engaña... y nosotros, ¡ignorantes! llenos de riqueza creemos poseerla. Y así, vemos pasar la vida, engañados y engañándonos. Sólo al final del camino, nos damos cuenta de que la hemos tenido tan cerca que la hubiéramos podido tocar. Se despide de nosotros preguntándonos "¿no te has dado cuenta de que era yo? he estado siempre a tu lado, adoptando diversas formas... de hijo, de madre, de esposo, de amigo,..."
Debemos mirar a nuestro lado para encontrar eso que parece tan lejano.

Comentario:
HOY HE VUETO A PASAR POR AQUEL...
En esta mañana plomiza y gris, un día de esos que estas deseando que se haga de noche para no oír tantas sandeces de imbéciles acolchados y necios abrumados de arrogancia nacionalista, he ido a ver a mi panadera, esa inmensa ubre que amamanta los mayores deseos de los hombres ansiosos de asirse a su regazo y abandonarse a su suerte.
No cogí el número hasta cerciorarme que se encontraba en el establecimiento.
-Jocelito estate quieto ya pisha, le vociferaba una madre a una especie de lagartija negra, incomoda y llena de mocos.
Aguardé un rato más a la espera de que apareciera, cuando de repente descubrí que hoy no sería mi día, que ella no se encontraba allí.
-Maldita sea, la vitrina del mostrador estaba llena de carmelas.
Vuelvo a casa con la telera lánguida y despachada sin arte y salero. Después he ido al medico y me ha recetado el mismo antibiótico que le damos al perro.
EL LOCO DEL CARACOL
En esta mañana plomiza y gris, un día de esos que estas deseando que se haga de noche para no oír tantas sandeces de imbéciles acolchados y necios abrumados de arrogancia nacionalista, he ido a ver a mi panadera, esa inmensa ubre que amamanta los mayores deseos de los hombres ansiosos de asirse a su regazo y abandonarse a su suerte.
No cogí el número hasta cerciorarme que se encontraba en el establecimiento.
-Jocelito estate quieto ya pisha, le vociferaba una madre a una especie de lagartija negra, incomoda y llena de mocos.
Aguardé un rato más a la espera de que apareciera, cuando de repente descubrí que hoy no sería mi día, que ella no se encontraba allí.
-Maldita sea, la vitrina del mostrador estaba llena de carmelas.
Vuelvo a casa con la telera lánguida y despachada sin arte y salero. Después he ido al medico y me ha recetado el mismo antibiótico que le damos al perro.
EL LOCO DEL CARACOL
Comentario:
LAS TETAS DE LA PANADERA
Hoy he ido a comprar el pan de costumbre, pan que todos los días me dejan plantado y se pone duro.
La señora que me precedía en el turno pide cinco carmelas, al inclinarse sobre la vitrina para recogerlas, la panadera me enseñó una enorme teta, impresionante, de forma cónica y tremendamente asticina.
- El diesiocho dice ella pulsando el botón del número.
- A mi, a mi me toca, respondo yo aún aturdido por los acontecimientos.
- Déme una telera, dos calvitos y… cinco carmelas.....
EL LOCO DEL CARACOL
Hoy he ido a comprar el pan de costumbre, pan que todos los días me dejan plantado y se pone duro.
La señora que me precedía en el turno pide cinco carmelas, al inclinarse sobre la vitrina para recogerlas, la panadera me enseñó una enorme teta, impresionante, de forma cónica y tremendamente asticina.
- El diesiocho dice ella pulsando el botón del número.
- A mi, a mi me toca, respondo yo aún aturdido por los acontecimientos.
- Déme una telera, dos calvitos y… cinco carmelas.....
EL LOCO DEL CARACOL





