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El mundo visto por un bisexual
Todo el mundo tiene un sexo de nacimiento, yo no me conformo con eso y tengo dos, o más...
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Como alguien dijo muy sabiamente Todo es relativo. El sexo no iva a ser menos.
Sindicación
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No todo es estadistica

No penséis que mi bisexualidad es tan estadística como mi anterior post. Sencillamente es una manera de analizar la evolución de la sociedad con respecto a este fenómeno. Por cierto, hoy he leído algo que me ha llamado la atención poderosamente, y es que veo, lo que yo creía que era una posibilidad personal no comentada ni publicitada (la bisexualidad) ya forma parte de lo que algunas indican como “abrir su mente sin limites”. No creo que sea una buena, manera de exponerlo, pero que si es verdad que me parece interesante. Esto lo ha comentado una nueva promesa del cine español, Verónica Echegui, que es la protagonista de la nueva película de Bigas Luna, “Yo soy la Juani”. Al ser preguntada por el sexo en su generación (tiene 23 años) comenta la apertura de miras y que conoce a mucha gente bisexual. ! Coño ¡ Lo celebro.

Pensando en esto me digo ¿Y por que? Bueno, me respondo, históricamente la homosexualidad masculina y femenina han sido combatidas y marginadas, y es ahora, en los últimos años del Siglo XX y primeros del XXI, cuando está empezando a ser aceptada en los países más avanzados del planeta, ya sea social o legalmente. La bisexualidad no ha tomado la misma senda puesto que precisamente hasta los últimos años no ha empezado a tener una “personalidad” propia, puesto que alguien que hace 20 años era bisexual se la aplicaba el calificativo homosexual y ya está.

Hoy día sabemos que son cosas diferentes, y que sus manifestaciones en familia y sociedad también lo son. El bisexual no necesita salir del armario específicamente. El homosexual es una persona que tiene una orientación sexual distinta de la que la sociedad presupone. Su salida del armario supone la presentación oficial de su autentica y oculta orientación sexual. El bisexual no tiene ese problema, puesto que si tiene la orientación sexual que la sociedad presupone, y también tiene la otra, pero que necesidad tiene de anunciar a la sociedad algo que no le traumatiza ni le mediatiza.

! Ojo ¡ Si un bisexual tiene más predilección por la orientación sexual habitual a su sexo, yo lo considero homosexual versátil. Es decir, un hombre que le gusta el sexo con hombres y mujeres, pero que prefiere el sexo con hombres al sexo con mujeres, es homosexual, pero versátil. He conocido muy pocos, muy pocos de estos casos, la mayoría de los bisexuales, hombres y mujeres, somos “heterosexuales light”, o dicho de otro modo, que somos muy inconstantes en mantener nuestra heterosexualidad.

¿Por qué insisto con este tema? Pues porque visto de esta manera, yo he podido entender que el contacto sexual con alguien de mi mismo sexo, no es excluyente con el contacto sexual con alguien del sexo contrario, y con ello, poder hacer lo que pide el cuerpo, sin problemas de conciencia.

Rompo así con el tabú de “o en un lado, o en el otro”. Mentira, si me gustan los dos, elijo los dos.

Ahora bien, y lo digo para defender las opciones homosexuales, el/la que tenga, hombre o mujer, una clara tendencia homosexual y de alguna manera “reniegue” de su heterosexualidad, light o no, pues perfecto. En esos casos donde se pueden dan tantos problemas de posible conflicto personal, familiar o profesional, la opción de no salir del armario, es totalmente respetable.


 
Los inicios

Que todos somos bisexuales ya lo he dicho antes. Que lo sepamos es otro cantar.
Que lo asumamos es para nota.

Yo lo sabía/sospechaba desde adolescente. Una de mis aficiones favoritas cuando me estaba cascando una paja, era meterme cositas por el ojete. Al principio con cualquier cosita me conformaba: un boli, el mango de un cepillo, todo ello con un calibre reducido pues por entonces yo no conocía las posibilidades del esfínter anal. Esta actividad me proporcionaba en placer adicional y me hacía “galopar” hacia el orgasmo.

Tampoco me han desagradados nunca las pollas, aunque entonces, muy influenciado por el machismo, mi inconsciente me hacía verlas como amenazas.

Con el tiempo he derribado las barreras de la educación machista-represora y he asumido plenamente mi condición bisexual.

Comentando esto con una persona de mi confianza, una mujer, le extraño que al decir yo esto, no asumiera un papel de homosexual. Y yo no entendía porque me planteaba este binomio heterosexual<=>homosexual. Y ¿porque digo esto? Pues, porque a mi quien me atraen, son las personas que me atraen, no las mujeres o los hombres, en exclusiva.

He calculado (a ojo), que me atraen a simple vista el 70% de las mujeres y el 10% de los hombres. Esto también varía según estados de ánimo y temporada del año. En primavera y verano subo este ranking al 80% de mujeres y 15% de hombres, en otoño e invierno baja al 60% de mujeres y 5% de hombres.

También he comprobado que cuando paso a conocer algo más a las personas, mis varemos cambian: a partir de entonces el porcentaje de mujeres que me atraen caen un 10 % y suben un 20% el de hombres. ¿Por qué?

Mi explicación es esta…

Puesto que estoy entrenado o enseñado para que me gusten las mujeres (por educación familiar), estas me gustan todas, excepto unas cuantas que por su aspecto, edad, u otras causas me desagradan. Después, si las conozco más en profundidad, charlo con ellas, etc., las que ya me gustaban, me pueden dejar de gustar en cierta cantidad, pues veo que su personalidad me defrauda y esto me desmotiva.
De las que no me gustaban a priori, “rescato” a unas pocas que han deslumbrado con una personalidad que no parecían tener y ello me las hace ver más sexys. Con ello estoy diciendo más o menos que ser sexy también es una cuestión de coco.

Con los hombres me pasa más o menos lo mismo, solo que al contrario. Los que me parecen sexys y atractivos físicamente, son muy pocos, en principio, pero después de conocerlos, mi baremo varía hacía arriba pues descubro personas “sexys” donde no creí encontrarlas.

Y todo esto solo en lo relativo a la atracción física con fines puramente sexuales.


 
Un pequeño manifiesto

Para enderezar este comienzo en falso, después de mi primer post de la post-Semana Santa, voy a dejar un pequeño manifiesto personal de cómo veo esto de la bisexualidad.

Lo estructurare en puntos:

a) La sexualidad es común al género humano. La bisexualidad también.
b) La bisexualidad es la sexualidad con otra persona, ya sea del mismo sexo o del otro sexo.
c) La bisexualidad no atañe a la moral de la sociedad. No es un fenómeno social.
d) La bisexualidad pertenece al ámbito de lo personal (por lo tanto de lo privado).
e) No tiene nada que ver con religiones, ideas políticas, ideas filosóficas, ni ningún tipo de corrientes de pensamiento.
f) Pero puede estar enfrentada o arropada por ellas.
g) Todo el mundo es bisexual mientras no se demuestre lo contrario.
h) Pero casi nadie sabe que lo es hasta que se lo demuestra a si mismo.
i) La bisexualidad no tiene nada que ver con el amor, el matrimonio, el movimiento gay, etc.…

Dicho esto ahora quiero aprovechar para exponer varias teorías que he ido acumulando y contrastando:

a) Las mujeres asumen más fácilmente su bisexualidad que los hombres.
b) Los hombres tiene problemas educativos para reconocer sus deseos o impulsos bisexuales.
c) La mayoría de las mujeres que tienen relaciones de intercambio (movimiento swinger) se consideran bisexuales – aproximadamente un 95%. El 5% restante, por alguna razón, lo detesta.
d) Solo un 25% de los hombres que tiene relaciones de relaciones de intercambio (movimiento swinger) se consideran abiertamente bisexuales.
e) Hay otro porcentaje aproximado de un 40 % de hombres, reconoce que no le “desagradaría” tener un contacto sexual light (tocamientos, sexo oral) con otro hombre.
f) El resto de hombres (35%) se “considera” heterosexual (pero un 30% se ha planteado tener un contacto sexual con otro hombre, aunque nunca lo reconocerá por miedo a ser considerado marica). El 5% restante, por alguna razón, lo detesta.

Estos razonamientos están estudiados sobre un sector de la población que se pueden considerar dentro del movimiento swinger, o de intercambio de parejas, los cuales asumen su sexualidad con más libertad que la mayoría de la población, es decir, dejan aflorar sus instintos carnales y los encauzan por medio de practicas basadas en la sinceridad, el respeto mutuo y la naturalidad.

El resto de la población se supone que mantienen otras posturas con respecto a su sexualidad, menos libres, asumiendo ciertos tabúes, ideas tradicionales, religiosas, sociales, etc.… que son absoluta y perfectamente respetables, pero que se superponen a los instintos naturales (sexuales) de cada persona.

Me ha quedado un poco “seriote” el tema, pero creo que es importante difundir esto.


 
Lo que dan unas minivaciones

Pues lo que dan son picores, principalmente. Unos por no haber mojao, otros por lo contrario. Para algunos mojar se limita al gaznate, para otras el bikini, para los beatos/tas, las sayas de los pasos procesionales con las lagrimas de la penitencia, pero para los que han podido/querido significa que han pillado cacho. Yo si, vamos, solo faltaría que me hubiera quedado sin ración. A ver sino con que cuerpo sería yo capaz de ponerme a escribir esto.

Lo malo es que es poco para lo que viene después: supersindrome post-minivacacional, junto un espantoso jet-lag de diez horas de caravanas, la sensación de haber tocado el paraíso de la holganza, pero solo torcarlo, y claro, para rematar, el SUPERLUNES (como las elecciones americanas) en la oficina.

Claro, ahora estoy hecho un trapo, con sueño arrastrado y deseando que acabe el día de oficina para irme a casa, cenar, ver CSI y tirarme en la piltra.

Para cuando me vaya centrando, os cuento lo del cacho.