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El mundo visto por un bisexual
Todo el mundo tiene un sexo de nacimiento, yo no me conformo con eso y tengo dos, o más...
Acerca de
Como alguien dijo muy sabiamente Todo es relativo. El sexo no iva a ser menos.
Sindicación
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La curiosidad

Es una de las potencialidades del ser humano menos valoradas. Se puede incluir entre otras en esa frase tan repetida de “no desestimes el poder de...”. La hemos oído con respecto al “lado oscuro”, “los celos”, “maternidad”, “dos tetas”, etc. En algunos casos son potencialidades negativas y en otras positivas; en casi todos los casos son ciertas y forman parte de esos motores particulares que todos llevamos y que hacen que se mueva la humanidad y la historia.

El caso del sexo es evidente pues este es uno de los motores más potentes de (si no es el primero, que puede ser la supervivencia, será el segundo), la curiosidad se complementa para convertirse en una nueva potencialidad llamada “morbo sexual”, y aclaro lo de sexual porque después está el otro morbo relacionado con las desgracias y la muerte.

En el sexo, cuando algo no se conoce, se fantasea y se idealiza. También en algunos casos de demoniza. Las fantasías sexuales, se nutren de imágenes de situaciones que no forman parte habitualmente de su vida sexual. Se incluyen en muchos casos, según estudios y encuestas sobre hábitos sexuales, relaciones con personas del mismo sexo, ya sea en exclusiva, o con personas de ambos sexos a la vez. El porcentaje de esas fantasías es altísimo, si se comparan con la orientación sexual “declarada” de los propios encuestados. En este caso se da un caso de la Ley de Pareto, pero un poco rara. A ver si me explico. Un 80% de la población encuestada reconoce tener las fantasías sexuales con personas del mismo sexo, ya sea en exclusiva o con personas de ambos sexos a la vez. Solamente un 20% de las personas encuestadas reconocen ser bisexuales u homosexuales. El 20% de la población encuestada solo tiene fantasías sexuales con personas del sexo contrario. Siguiendo con esta elaborada y un poco forzada regla de tres, el 80% de la población restante son bisexuales u homosexuales reconocidos.

Vale, vale, ya me atascado otra vez en estadísticas, pero claro, como todo esto es tan subjetivo, me refiero a gustos sexuales, aficiones o tendencias, que cualquier estadística que salga, seguro que tiene muchas oportunidades de ser cierta en el momento que hacemos un análisis cruzado de lo “declarado” y lo “deducido”.

A lo que iba. La curiosidad bisexual es una especie de grado de bisexualidad llamémosla light, que muchos hombres y mujeres son capaces de reconocer. Por ejemplo, en las típicas webs de contactos de parejas, en los anuncios de contactos, cuando las parejas de definen con idea de dar a conocer sus gustos o preferencias, se indica con mucha frecuencia (yo diría que como una cuarta parte de los anuncios), que el (el hombre) tiene “curiosidad” o que está abierto a nuevas experiencias (aclarar que otra cuarta parte se declara bisexual). En estos anuncios ella (la mujer) indica que tiene “curiosidad” una tercera parte, y se declaran bisexuales la mitad.


 
Iniciación

Desde hace algún tiempo, mi mujer y yo frecuentamos los llamados “club liberales”. Para el que no lo conozca, en este tipo de establecimientos se encuentran parejas con otras parejas, o con individuos/as para hacer contactos sexuales. No, no solo contactar, me refiero a mantener relaciones sexuales. Estos sitios tienen sus zonas apartadas para ello, tienen sus reglas para que no se desvirtúe al invento, y además cuentan con otros añadidos evidentes como vestuarios, duchas, jacuzzis, etc. Es un mundo intimo y privado y aunque puede acceder cualquier persona, sus características y las reglas existentes, proporcionan un entorno tranquilo y discreto para los intercambios y juegos sexuales.

Bien, pues era ya como la tercera vez que íbamos por un club al que le cogimos afición. Contactamos con una pareja en el “cuarto oscuro”. Aquí me paro y sigo con la descripción. Normalmente hay una “pista de baile”, apartada, con la luz casi inexistente, donde suena música para bailar agarrado del tipo de “Je t’aime …” o así, para que las parejas se acerquen unas a otras y se “pidan” relaciones (“pidan” aquí es que se metan mano, poquito a poco, y si no se rechazan, significa que va a ser que si). Bueno, pues en el cuarto oscuro después del consabido intercambio de toqueteos, nos emparejamos, mi mujer con el otro chico, y la otra chica conmigo. Aquí os lo podéis imaginar,…, vale, que no os lo imagináis, pues sigo contando,…, le metí mano a la tía en las tetas, la sobetee bien el culo, la llene de besos en el cuello, y le fue metiendo la mano en la entrepierna, levantando poco a poco la braguita,.. ¡Ahh! Se me olvidaba un detalle, esto fue un viernes noche en un club donde los viernes solo se puede estar en ropa interior; más o menos todo el mundo se pone la lencería más sexy. Sigo,…, la meto los dedos en la braguita y busco su rajita y ella se pone a cien y su respiración a tope, uff, ufff, no puedo seguir, solo de recordarlo me da algo. Al cabo de un rato, después de que ella me ha tocado todo, me ha bajado el calzoncillo, me ha chupado la polla, en el momento que se la esta frotando con su clítoris, la digo al oído “oye, mi chica y yo somos bisexuales, y ¿vosotros?”, ella se para un momento y me dice “yo también, pero mi chico no,…, bueno, no se”. Aquí ella continua, se agacha, me chupa la polla durante un minuto escaso, se levanta y me dice “me gustaría que lo probara”. Yo le digo, “por mi parte no hay problema, ¿Cómo reaccionará?”. Me dice “No se, pero creo que mal no”. El caso es que para probar, nos acercamos a mi mujer y a su chico, y ella le empieza a tocar las tetas a mi mujer, que estaba ya a doscientos por hora. También le mete un par de dedos en su coño, y yo aprovecho para pasar mi mano desde el coño de mi acompañante a la polla de su chico. De repente el se retira sin que dicho movimiento fuera muy brusco y no dice nada. Como se hace en estos casos, tomo nota y no lo intento más. La chica lo percibe, la mía no porque estaba al borde del orgasmo, y pasado un ratito, después de que mi mujer se corriera por primera vez, paramos un ratito para coger aire. En este momento ella se va hacía su chico y les oigo cuchichear. Yo aprovecho y le meto cuatro pollazos a mi mujer que me lo agradece con un par de besos largos y profundos. Le cuento la cuestión mientras se deja penetrar apoyada en una especie de diván. De repente me tocan el culo, me vuelvo y ella me dice al oído “lo va a intentar”. Como mi chica ya estaba enterada me hace una seña entonces, salgo de ella y me uno a la otra pareja. La chica tiene cogido a su novio por la cintura y conmigo hace lo mismo. Nos va acercando hasta que nuestras pollas se juntan. Coge mi mano y me la pone en su polla. Como veo que esta vez no se retira le empiezo a masturbar despacito y a tocar sus huevos. El tío esta superempalmao. Su chica le coge la mano y la pone en mi polla. El repite lo que yo le voy haciendo. Mi chica se acerca y aprovecha y nos empieza a tocar el culo a los dos a la vez. Como entiendo que la iniciativa la tengo yo, me agacho, le cojo la polla y me la meto en la boca. Aquí, el buen hombre se estremece. Seguro que no le han hecho una mamada mejor en su vida. Yo tengo la teoría de que los hombres comemos mejor la polla que las mujeres, y que las mujeres comen mejor el coño que los hombres (en general, claro). Mientras tanto las dos chirlas se han ido al diván y se están masturbando el coño mutuamente. El tío, que tiene la impresión que se va a correr, me aparta, se da un respiro para no acabar tan pronto, me levanta, se agacha el, y claro, siguiendo con su rol, imita lo que yo hago, ahora con su boca y mi polla. Se ve que es la primera polla que se come, porque me roza un poco con los dientes, pero corrige inmediatamente y empieza en ese momento a disfrutar de lo lindo. Cuando ya percibo que la cosa se puede poner “muy malita”, le paro y decidimos que ha llegado la hora de coger a las dos chirlas y de irnos los cuatro a las zonas de colchonetas para estar más cómodos.

La fiesta acabo haciendo un “menage a cuatro”, todos con todos, aunque ellos, sus razones tendrán, prefirieron que no hubiera penetración. Solo deciros que los tíos nos corrimos en los coños de nuestras respectivas, con ayudita. No es que la necesitáramos, es que surgió y nos hizo explotar. Mientras yo me follaba a mi chica, la otra chica me masajeaba el culo con un par de deditos. Solo pude decir “que me corr…”.

Al otro chico le hice yo correrse cuando haciendo lo propio (que tío más copión) le abrí bien su culo un par de veces y le estuve pasando los dedos haciendo círculos alrededor de su agujerito. Solo dijo “miau”.


 
Los que me conocen

Los que me conocen y han leído estos post no me echan en cara mi teorización sobre la bisexualidad; los que no me conocen si.

Teorizar sobre algo tan personal, siempre es arriesgado y sale mal. Es como teorizar sobre el si te gusta un torero en concreto, o una canción. Siempre hay alguien que no está de acuerdo. Lógicamente no es una tendencia mayoritaria, ni socialmente aceptada. No deja de ser una opción diferente. Yo no diría que marginal, ni minoritaria, porque como ya he dicho, hay más de lo que se piensa. Pero si es verdad que tiene cierto riesgo. Riesgo social y personal. El riesgo medico-higiénico no cuenta porque este depende de otros factores como la promiscuidad, la prevención, la información, la sensatez, etc.
De acuerdo, en mi condición de bisexual, acepto el riesgo como parte de mi vida. Un poco de riesgo, no mucho.

¿Qué entiendo aquí por riesgo? Bien… es el peligro de que otros conozcan tu tendencia, tu opción, para perjudicarte. ¿Cómo? Eso depende de los parámetros de vida de cada persona. También para acusarte de otras facetas no inherentes a la bisexualidad, como por ejemplo, acusarte de pervertido, que es algo más bien relacionado con la corrupción de menores; o de promiscuo, que podría entenderse como “tener mala cabeza para las relaciones sexuales lo que implica riesgo de contraer enfermedades de transmisión sexual, incluido el SIDA”.

El riesgo que corre un bisexual es parejo a la cantidad de ignorancia existente en su entorno. Lo cual hace que casi todos los bisexuales corran un gran riesgo, pues grande es la ignorancia (aquí, cuando digo ignorancia no me estoy refiriendo a la falta de conocimientos o falta de estudios).

Por eso creo que la bisexualidad, al contrario que la homosexualidad, no tiene porque exteriorizarse, pues no lo necesita, al contrario que esta. Ya llegara el momento que la bisexualidad se pueda declarar abiertamente, como ahora se declara una opción política o un club de fútbol favorito. Para ello la sociedad tiene que saber y conocer que es la bisexualidad durante un cierto tiempo.

Esta ayudando, y mucho, que personajes famosos declaren, ya sea en sus memorias, ya sea en las biografías de otros, su bisexualidad. Los últimos casos más sonados han sido Marlon Brando a nivel internacional, y Marujita Díaz a nivel nacional, personajes que en su día fueron iconos sexuales de los heterosexuales.

Yo como no soy conocido, es decir, no soy famoso, semi-famoso, ni nada parecido, no ayudo si me reconozco bisexual. Eso si, estoy por ver si me “famoseo” y cuando escriba mis memorias contare todas mis aventurillas.

Pero insisto. Un homosexual hombre o mujer necesita, antes o después, hacer ver a su entorno familiar, de amistades y de trabajo, su condición, pues necesita que le dejen hacer su vida con su pareja, y no necesita (ni debe, por su propio bien) tener un montaje de vida clandestina. El bisexual, tal y como lo definí yo en otro post anterior, puede hacer vida con su pareja sin que su entorno conozca su “otra” faceta, lo que le ahorra explicaciones y complicaciones.