En la variedad esta el gusto. Lo dicen los sabios. Yo lo rubrico.
Ahora os cuento el problema que tengo con la variedad. Es de todos sabido que la primavera hace emergen en la naturaleza lo que el invierno ha escondido. Básicamente se puede resumir en que el instinto de creación renace para cumplir con su ciclo. En el mundo animal se percibe como un aumento de la potencialidad reproductora y de sus expresiones. Limitándonos a la especia humana, se puede expresar diciendo que los hombres y mujeres aumentan su deseo sexual y experimentan cambios para permitir que la naturaleza siga su curso. Es verdad, que los humanos tenemos un ciclo reproductor permanente lo que nos convierte en una especie en permanente estado de “celo”.
Fuera de lo estrictamente biológico, lo que esta clarísimo es que con la llegada del buen tiempo, todo el mundo percibe aumento de su deseo sexual, exceptuando personas enfermas, y otros casos que no vienen a cuento.
Pues eso, que desde que ha empezado el buen tiempo, me sube la libido y por razones que no comprendo (pero me gustaría comprender), me surgen diferentes tipo de deseos sexuales. Empecé este años por quedarme enganchado en los culos de las tías, más tarde, cuando fue desapareciendo la ropa de abrigo, por las tetas, cuanto más grandes, mejor. Después por los coños depilados y de tamaño medio: Seguidamente por los coños grandes y peludos. Ahora me ha dado por las pollas grandes.
Mis fantasías sexuales están en perpetuo proceso de revisión.
Esta visto que cuando un tema tiene miga, pues tiene miga. Cuando escribí el post anterior quise “cerrar” el artículo y me he dado cuenta por los comentarios (y por el post de Fantasías Sexuales) que el tema no solo no se ha cerrado, sino que se ha “abierto”.
En la línea argumental de Gus y Almu, yo percibo el porno como un complemento más de mi vida sexual, muy relacionado con las fantasías sexuales. Es verdad que ha veces, en el momento de plantarte delante de una película, el interés se concentra en la observación de lo que se ve y se oye, y se puede decir que técnicamente, las fantasías no prosperan. Algo así como el dicho ese de “si jodo no barro”. Sobre todo en el cerebro masculino que es monotarea. Es más, me atrevo a proponer otra teoría (generalista y no científica, evidentemente): cuando los hombres (la mayoría) están viendo una película porno con su pareja y se excitan, si pasan al sexo, deben dejar de ver la peli en cuestión para no despistarse, y si quieren seguir viendo la peli, deben dejar el sexo (ojo, con la salvedad de que si el hombre esta en plan pasivo, es decir, recibiendo una mamada o algo así, si puede hacer las dos cosas a la vez, porque realmente en ese caso solo está haciendo una sola cosa).
Por otro lado el porno propone multitud de situaciones o planteamientos que la inmensa mayoría de sus consumidores no alcanzan a realizar, por lo que estas pasan a formar parte de las fantasías y de incorporarse como parte de su iconografía sexual. Y decir que no solo el porno, cualquier película o novela que proponga una escena que sea ajena a la persona que la percibe.
Con esto que pretendo plantear, pues que cualquier cosa que nos rodea, con la que nos relacionamos, cualquier persona, cualquier idea, sentimiento, percepción, etc., puede ser usada por nosotros para lo que queramos (respetando siempre las libertades ajenas, la propiedad privada, y si me apuráis, las leyes de la física) y en aspecto sexual tanto da igual que el porno lo usemos para entretenernos, para excitarnos, para quejarnos o para aburrirnos. Pero lo mismo se puede decir de la lencería, los juguetes sexuales, la música, la comida y la bebida, etc., etc.
Al final es tu IMAGINACION la que marca la pauta y la que te hace estar, o no estar, en el asunto.
Eso sin hablar de lo supone como manual de técnicas sexuales. Sin esto, la postura del misionero y pare usted de contar.
Se dice mucho ahí que el cine porno esta echo para hombres. Seguramente si, porque los señores de la industria del porno saben cual es su mercado prioritario. Si las mujeres consumieran más porno, o lo consumieran más que los hombres, los productores harían porno dirigido a los gustos mayoritarios de las mujeres.
Dicho esto, que es un análisis sobre evidencias y generalista, creo que también es obvio que los gustos de los hombres son también muy dispares, y los de las mujeres también. Me refiero a los gustos sexuales y más en concreto, de los relacionados con el cine porno.
Lo digo con conocimiento de causa. Soy consumidor de cine porno. Bueno, lo de consumidor suena casi a “dependiente”. No, no, es más bien un consumo moderado. Pero es verdad que esta afición me viene de largo, desde que en España se empezaron a proyectar películas X. Después siguió el sector de los videoclubes que nos proporciono mucho más material; sobre todo más fuerte y variado, pudiendo cada cual escoger sus filias preferidas. Más tarde los canales digitales y parabólicos. Ahora también esta Internet.
Para contradecir la teoría antes expuesta, pienso que el porno está evolucionando con los tiempos, a mejor. Me explico. Al principio, excepto honrosas excepciones, las películas porno contaban con planteles de actores y actrices que dejaban mucho que desear en cuanto… vamos casi en todo. Ellos mucho peor que ellas. Después, cuando se empezaron a ver mejores cuerpos y caras, nos dábamos cuenta que algunos/as transmitían menos pasión y sensualidad que el Naranjito. Por esto fueron buscando gente más preparada, pero las escenas parece que las escribía el mismo guionista (que para este tipo de películas ya es mucho lo de guionista). De aquí surgieron dos líneas argumentales, las películas que mantienen minimamente una línea argumental y que conecta las escenas porno entre ellas, y las películas que han prescindido directamente de guión y que van al grano de principio a fin.
Por otro lado se han diversificado las temáticas tratadas. Ahora se encuentran películas con fijación en las formas de hacer sexo, por ejemplo, corridas, pajas, consoladores; con fijación en variedades organizativas, por ejemplo, tríos, parejas, orgías, gang-bang; con fijación en las razas humanas, negras, rubias, caribeñas, asiáticas; con fijación en las partes anatómicas, culos, tetas, coños, pollas, con fijación en las presentaciones de las partes anatómicas, coños pelados, coños peludos; con fijación en los géneros, tías, tíos, transexuales, etc., etc., etc.
Y ¿alguien sinceramente piensa que las mujeres son ajenas a esta industria? Yo creo firmemente que entre tanta variedad tiene que haber materia para que las mujeres encuentren porno que les atraiga. Es más, sospecho (aunque todavía no lo puedo probar) que les atrae mucho el porno, pero que por su manera de plantearse el sexo, lo “necesitan” menos que los hombres. Me explico. Se ha demostrado científicamente que el cerebro de la mujer esta más orientado a la supervivencia, lo que hace que la mecánica de sus planteamientos mentales sea “especulativa”, a fin de conseguir la mejor de las opciones a la vista. El cerebro del hombre esta orientado a los objetivos, por lo que la mecánica de este es tengo un “objetivo y lo consigo”, sin darle más vueltas al asunto. Por eso los hombres van más al grano, y las mujeres van menos al grano. El porno esta más cerca de “tengo un objetivo, lo consigo y me lo tiro”.
Pero es verdad que ahora hay más porno que va menos al grano y que presenta muchas más formas de vivir el sexo. Por esto creo que las mujeres cada día le tienen más afición.
El futuro del porno esta en el mercado del consumidor femenino (al igual que la industria del cine en general es desde los años 80 una industria, prioritariamente, para jóvenes de entre 10 y 25 años).





