Pues lo que dan son picores, principalmente. Unos por no haber mojao, otros por lo contrario. Para algunos mojar se limita al gaznate, para otras el bikini, para los beatos/tas, las sayas de los pasos procesionales con las lagrimas de la penitencia, pero para los que han podido/querido significa que han pillado cacho. Yo si, vamos, solo faltaría que me hubiera quedado sin ración. A ver sino con que cuerpo sería yo capaz de ponerme a escribir esto.
Lo malo es que es poco para lo que viene después: supersindrome post-minivacacional, junto un espantoso jet-lag de diez horas de caravanas, la sensación de haber tocado el paraíso de la holganza, pero solo torcarlo, y claro, para rematar, el SUPERLUNES (como las elecciones americanas) en la oficina.
Claro, ahora estoy hecho un trapo, con sueño arrastrado y deseando que acabe el día de oficina para irme a casa, cenar, ver CSI y tirarme en la piltra.
Para cuando me vaya centrando, os cuento lo del cacho.





