Que todos somos bisexuales ya lo he dicho antes. Que lo sepamos es otro cantar.
Que lo asumamos es para nota.
Yo lo sabía/sospechaba desde adolescente. Una de mis aficiones favoritas cuando me estaba cascando una paja, era meterme cositas por el ojete. Al principio con cualquier cosita me conformaba: un boli, el mango de un cepillo, todo ello con un calibre reducido pues por entonces yo no conocía las posibilidades del esfínter anal. Esta actividad me proporcionaba en placer adicional y me hacía “galopar” hacia el orgasmo.
Tampoco me han desagradados nunca las pollas, aunque entonces, muy influenciado por el machismo, mi inconsciente me hacía verlas como amenazas.
Con el tiempo he derribado las barreras de la educación machista-represora y he asumido plenamente mi condición bisexual.
Comentando esto con una persona de mi confianza, una mujer, le extraño que al decir yo esto, no asumiera un papel de homosexual. Y yo no entendía porque me planteaba este binomio heterosexual<=>homosexual. Y ¿porque digo esto? Pues, porque a mi quien me atraen, son las personas que me atraen, no las mujeres o los hombres, en exclusiva.
He calculado (a ojo), que me atraen a simple vista el 70% de las mujeres y el 10% de los hombres. Esto también varía según estados de ánimo y temporada del año. En primavera y verano subo este ranking al 80% de mujeres y 15% de hombres, en otoño e invierno baja al 60% de mujeres y 5% de hombres.
También he comprobado que cuando paso a conocer algo más a las personas, mis varemos cambian: a partir de entonces el porcentaje de mujeres que me atraen caen un 10 % y suben un 20% el de hombres. ¿Por qué?
Mi explicación es esta…
Puesto que estoy entrenado o enseñado para que me gusten las mujeres (por educación familiar), estas me gustan todas, excepto unas cuantas que por su aspecto, edad, u otras causas me desagradan. Después, si las conozco más en profundidad, charlo con ellas, etc., las que ya me gustaban, me pueden dejar de gustar en cierta cantidad, pues veo que su personalidad me defrauda y esto me desmotiva.
De las que no me gustaban a priori, “rescato” a unas pocas que han deslumbrado con una personalidad que no parecían tener y ello me las hace ver más sexys. Con ello estoy diciendo más o menos que ser sexy también es una cuestión de coco.
Con los hombres me pasa más o menos lo mismo, solo que al contrario. Los que me parecen sexys y atractivos físicamente, son muy pocos, en principio, pero después de conocerlos, mi baremo varía hacía arriba pues descubro personas “sexys” donde no creí encontrarlas.
Y todo esto solo en lo relativo a la atracción física con fines puramente sexuales.
Besotes.
(Ummm....Te pongo??)

besotes





