Desde hace algún tiempo, mi mujer y yo frecuentamos los llamados “club liberales”. Para el que no lo conozca, en este tipo de establecimientos se encuentran parejas con otras parejas, o con individuos/as para hacer contactos sexuales. No, no solo contactar, me refiero a mantener relaciones sexuales. Estos sitios tienen sus zonas apartadas para ello, tienen sus reglas para que no se desvirtúe al invento, y además cuentan con otros añadidos evidentes como vestuarios, duchas, jacuzzis, etc. Es un mundo intimo y privado y aunque puede acceder cualquier persona, sus características y las reglas existentes, proporcionan un entorno tranquilo y discreto para los intercambios y juegos sexuales.
Bien, pues era ya como la tercera vez que íbamos por un club al que le cogimos afición. Contactamos con una pareja en el “cuarto oscuro”. Aquí me paro y sigo con la descripción. Normalmente hay una “pista de baile”, apartada, con la luz casi inexistente, donde suena música para bailar agarrado del tipo de “Je t’aime …” o así, para que las parejas se acerquen unas a otras y se “pidan” relaciones (“pidan” aquí es que se metan mano, poquito a poco, y si no se rechazan, significa que va a ser que si). Bueno, pues en el cuarto oscuro después del consabido intercambio de toqueteos, nos emparejamos, mi mujer con el otro chico, y la otra chica conmigo. Aquí os lo podéis imaginar,…, vale, que no os lo imagináis, pues sigo contando,…, le metí mano a la tía en las tetas, la sobetee bien el culo, la llene de besos en el cuello, y le fue metiendo la mano en la entrepierna, levantando poco a poco la braguita,.. ¡Ahh! Se me olvidaba un detalle, esto fue un viernes noche en un club donde los viernes solo se puede estar en ropa interior; más o menos todo el mundo se pone la lencería más sexy. Sigo,…, la meto los dedos en la braguita y busco su rajita y ella se pone a cien y su respiración a tope, uff, ufff, no puedo seguir, solo de recordarlo me da algo. Al cabo de un rato, después de que ella me ha tocado todo, me ha bajado el calzoncillo, me ha chupado la polla, en el momento que se la esta frotando con su clítoris, la digo al oído “oye, mi chica y yo somos bisexuales, y ¿vosotros?”, ella se para un momento y me dice “yo también, pero mi chico no,…, bueno, no se”. Aquí ella continua, se agacha, me chupa la polla durante un minuto escaso, se levanta y me dice “me gustaría que lo probara”. Yo le digo, “por mi parte no hay problema, ¿Cómo reaccionará?”. Me dice “No se, pero creo que mal no”. El caso es que para probar, nos acercamos a mi mujer y a su chico, y ella le empieza a tocar las tetas a mi mujer, que estaba ya a doscientos por hora. También le mete un par de dedos en su coño, y yo aprovecho para pasar mi mano desde el coño de mi acompañante a la polla de su chico. De repente el se retira sin que dicho movimiento fuera muy brusco y no dice nada. Como se hace en estos casos, tomo nota y no lo intento más. La chica lo percibe, la mía no porque estaba al borde del orgasmo, y pasado un ratito, después de que mi mujer se corriera por primera vez, paramos un ratito para coger aire. En este momento ella se va hacía su chico y les oigo cuchichear. Yo aprovecho y le meto cuatro pollazos a mi mujer que me lo agradece con un par de besos largos y profundos. Le cuento la cuestión mientras se deja penetrar apoyada en una especie de diván. De repente me tocan el culo, me vuelvo y ella me dice al oído “lo va a intentar”. Como mi chica ya estaba enterada me hace una seña entonces, salgo de ella y me uno a la otra pareja. La chica tiene cogido a su novio por la cintura y conmigo hace lo mismo. Nos va acercando hasta que nuestras pollas se juntan. Coge mi mano y me la pone en su polla. Como veo que esta vez no se retira le empiezo a masturbar despacito y a tocar sus huevos. El tío esta superempalmao. Su chica le coge la mano y la pone en mi polla. El repite lo que yo le voy haciendo. Mi chica se acerca y aprovecha y nos empieza a tocar el culo a los dos a la vez. Como entiendo que la iniciativa la tengo yo, me agacho, le cojo la polla y me la meto en la boca. Aquí, el buen hombre se estremece. Seguro que no le han hecho una mamada mejor en su vida. Yo tengo la teoría de que los hombres comemos mejor la polla que las mujeres, y que las mujeres comen mejor el coño que los hombres (en general, claro). Mientras tanto las dos chirlas se han ido al diván y se están masturbando el coño mutuamente. El tío, que tiene la impresión que se va a correr, me aparta, se da un respiro para no acabar tan pronto, me levanta, se agacha el, y claro, siguiendo con su rol, imita lo que yo hago, ahora con su boca y mi polla. Se ve que es la primera polla que se come, porque me roza un poco con los dientes, pero corrige inmediatamente y empieza en ese momento a disfrutar de lo lindo. Cuando ya percibo que la cosa se puede poner “muy malita”, le paro y decidimos que ha llegado la hora de coger a las dos chirlas y de irnos los cuatro a las zonas de colchonetas para estar más cómodos.
La fiesta acabo haciendo un “menage a cuatro”, todos con todos, aunque ellos, sus razones tendrán, prefirieron que no hubiera penetración. Solo deciros que los tíos nos corrimos en los coños de nuestras respectivas, con ayudita. No es que la necesitáramos, es que surgió y nos hizo explotar. Mientras yo me follaba a mi chica, la otra chica me masajeaba el culo con un par de deditos. Solo pude decir “que me corr…”.
Al otro chico le hice yo correrse cuando haciendo lo propio (que tío más copión) le abrí bien su culo un par de veces y le estuve pasando los dedos haciendo círculos alrededor de su agujerito. Solo dijo “miau”.
Sigue así y me convenceras para que me coma un coño.
Una dudosa.





