DE REGRESO DE ARANJUEZ
Ya estoy de vuelta de Aranjuez. Los que me conoceis sabeis que adoro Valencia, y que es mi ciudad preferida con diferencia. Bueno, aunque lo mantengo, deberia decir que Aranjuez seria algo así como un paraiso. Es una ciudad / pueblo, con cerca de 50 mil habitantes, fincas que como mucho mucho alcanzan las cuatro alturas (nada puede superar la altura del Palacio Real de Aranjuez, magnifica ley inmobiliaria que dota a la ciudad de un encanto maravilloso), y muchas muchas muchísimas de ellas ni siquiera superan las dos plantas, vistas desde fuera tienen el aspecto de casas típicas de ciudades como Londres o Amsterdam, balcones de forja, calles paralelas y perpendiculares llenas de tiendas y bares con sus terrazas, cada calle presenta de manera inefable una gran cantidad de arboles, ¡a cada lado!, grandisimos paseos con miles y miles y miles de arboles, plantas, flores, ¡y solo estoy hablando de la ciudad!, si pasas de la ciudad al Palacio, al Jardín de la Isla o al Jardín del Prinicpe, las miles de fuentes, arboles, matorrales, plantas, flores etc etc etc, con su rio Tajo, caudaloso, fluyendo vivazmente por detrás del Palacio, surcando los Jardines del Principe y desembocando en unas bonitas cascadas a su paso por el Jardín de la Isla, definitivamente, si existe un paraiso, debe parecerse por fuerza a Aranjuez.
Eso sin contar con la gente. Nunca jamás habia visto gente mas llana, agradable, afable, simpática, abierta y todos los apelativos que se te puedan ocurrir, y no hablo sólo de las personas que ya conocía, ni de las que me han presentado, que por cierto te acogen inmediatamente como si fueras uno de los suyos de toda la vida, sino que parando a alguien por la calle para preguntar lo que sea, en seguida ves alguna de las carácterísticas antes mencionadas.
Al pasear por esas calles, me han venido a la mente millones de recuerdos de los 4 años que pasé allá, recuerdos que no era consciente que tenia, pero que han vuelto a mí de una manera muy vívida, de hecho mis amigos se han sorprendido de todas las cosas que recordaba, y con cuanta exáctitud y detalle era capaz d ehacerlo.
La verdad es que a mi regreso a Xàtiva por un lado uno siente el típico alivio de volver a estar en casa, pero a la vez tengo un enorme vacio dentro de mí, como si una parte de mí se hubiera quedado allá para siempre, aunque creo que esa parte de mí jamás vino conmigo cuando abandoné Aranjuez en el año 92, creo que esa parte de mí se quedó allá, y la he recuperado tempotralmente durante el fin de semana, y allá se quedó esperando a que vuelva.
Aparte de eso, pase estos dias con dos de mis mejores amigos, uno, Dani, compañero del colegio, y otro, Fernando, compañero del Instituto, gente grande como ella sola, buenos amgos, de esos que uno siempre quiere cerca, aunque por la distancia, uno los vea tan poco...
Un abrazo compañeros!!!
Eso sin contar con la gente. Nunca jamás habia visto gente mas llana, agradable, afable, simpática, abierta y todos los apelativos que se te puedan ocurrir, y no hablo sólo de las personas que ya conocía, ni de las que me han presentado, que por cierto te acogen inmediatamente como si fueras uno de los suyos de toda la vida, sino que parando a alguien por la calle para preguntar lo que sea, en seguida ves alguna de las carácterísticas antes mencionadas.
Al pasear por esas calles, me han venido a la mente millones de recuerdos de los 4 años que pasé allá, recuerdos que no era consciente que tenia, pero que han vuelto a mí de una manera muy vívida, de hecho mis amigos se han sorprendido de todas las cosas que recordaba, y con cuanta exáctitud y detalle era capaz d ehacerlo.
La verdad es que a mi regreso a Xàtiva por un lado uno siente el típico alivio de volver a estar en casa, pero a la vez tengo un enorme vacio dentro de mí, como si una parte de mí se hubiera quedado allá para siempre, aunque creo que esa parte de mí jamás vino conmigo cuando abandoné Aranjuez en el año 92, creo que esa parte de mí se quedó allá, y la he recuperado tempotralmente durante el fin de semana, y allá se quedó esperando a que vuelva.
Aparte de eso, pase estos dias con dos de mis mejores amigos, uno, Dani, compañero del colegio, y otro, Fernando, compañero del Instituto, gente grande como ella sola, buenos amgos, de esos que uno siempre quiere cerca, aunque por la distancia, uno los vea tan poco...
Un abrazo compañeros!!!





