Me encanta la primavera...
Hoy comienza la mejor de las temporadas del año, la romática estación primaveral.

Mi primavera sabe a suave solete, de aquel que consigue arrojar la fuerza suficiente como para sonrosar las pálidas mejillas aún convalecientes del invierno; a vinos y cañas en las primeras terracitas disponibles, aquellas en las que te dejas adormecer por las caricias del atardecer; a largas charlas con amigos hasta tarde, aprovechando con disfrute máximo la extensión de las horas de luz; a sensación de optimismo, de relax y de felicidad; a los primeros planes con vista al verano, a casas rurales y a salidas fuera de Madrid; a paella en el campo y pachanguita de fútbol; a un enorme placer al salir de trabajar por poder disfrutar de un poquito de libertad en día laborable; a paseos sin prisas y kilómetros conduciendo sin dejar de disfrutar de ello; a mangas cortas y vaqueros desgastados; a escapadas al pueblo, mi paraiso; a aliviados recuerdos de la época de estudiante, en donde esta misma época se marcaba inexorablemente por los castigadores exámenes...
...pero sobre todo, desde unos años a esta parte, por una sensación constante de...
¡¡¡JODIDA ALERGIA!!!!
Ojos rojos con enormes picores que claman ser arrancados de cuajo para ver si se alivian; ruidosos estornudos constantes y especialmente violentos, con riesgo de fracturas de costillas y cervicales, y algún que otro accidente por lanzamiento frontal de visceras nasales; congestión, mucha congestión, cual M-30 en hora punta, es decir, de 9 a 9; molesta agüilla nasal de aquella que apenas permite sacar el Kleenex y parece clamar la urgente asistencia de la manga del jersey, y que, para colmo, consigue irritarte la parte inferior de la nariz; y, finalmente, una magnífica bronquitis asmática que apenas te permite recibir el aporte mínimo de oxígeno para pensar con claridad y decidirte a quitarte la vida y dejar de sufrir tan magnífico castigo.
¡¡Qué maravilla!!

P.D. Aprovecho este espacio para agradecer desde aquí la magnífica aportación de los ayuntamientos con la masiva extensión de plantas arizónicas y cipreses... Benditas sean sus señoras madres, porque ustedes, a pesar de ello, son todos unos auténticos hijosdeputa.
Siento el calificativo un tanto agresivo, pero eso sí, estoy totalmente perdonado, pues la primavera, la sangre altera.
Ya se sabe.

Mi primavera sabe a suave solete, de aquel que consigue arrojar la fuerza suficiente como para sonrosar las pálidas mejillas aún convalecientes del invierno; a vinos y cañas en las primeras terracitas disponibles, aquellas en las que te dejas adormecer por las caricias del atardecer; a largas charlas con amigos hasta tarde, aprovechando con disfrute máximo la extensión de las horas de luz; a sensación de optimismo, de relax y de felicidad; a los primeros planes con vista al verano, a casas rurales y a salidas fuera de Madrid; a paella en el campo y pachanguita de fútbol; a un enorme placer al salir de trabajar por poder disfrutar de un poquito de libertad en día laborable; a paseos sin prisas y kilómetros conduciendo sin dejar de disfrutar de ello; a mangas cortas y vaqueros desgastados; a escapadas al pueblo, mi paraiso; a aliviados recuerdos de la época de estudiante, en donde esta misma época se marcaba inexorablemente por los castigadores exámenes...
...pero sobre todo, desde unos años a esta parte, por una sensación constante de...
¡¡¡JODIDA ALERGIA!!!!
Ojos rojos con enormes picores que claman ser arrancados de cuajo para ver si se alivian; ruidosos estornudos constantes y especialmente violentos, con riesgo de fracturas de costillas y cervicales, y algún que otro accidente por lanzamiento frontal de visceras nasales; congestión, mucha congestión, cual M-30 en hora punta, es decir, de 9 a 9; molesta agüilla nasal de aquella que apenas permite sacar el Kleenex y parece clamar la urgente asistencia de la manga del jersey, y que, para colmo, consigue irritarte la parte inferior de la nariz; y, finalmente, una magnífica bronquitis asmática que apenas te permite recibir el aporte mínimo de oxígeno para pensar con claridad y decidirte a quitarte la vida y dejar de sufrir tan magnífico castigo.
¡¡Qué maravilla!!

P.D. Aprovecho este espacio para agradecer desde aquí la magnífica aportación de los ayuntamientos con la masiva extensión de plantas arizónicas y cipreses... Benditas sean sus señoras madres, porque ustedes, a pesar de ello, son todos unos auténticos hijosdeputa.
Siento el calificativo un tanto agresivo, pero eso sí, estoy totalmente perdonado, pues la primavera, la sangre altera.
Ya se sabe.





