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Quitandose el traje
...en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme
De que va esto
De vez en cuando me quito el traje gris y me pongo a escribir mis historias de colores Subscribe with Bloglines

Mi escritorio

Sindicación
 
Recogiendo los trastos
El espacio gratuito del blog se agotó hace tiempo.

Eso no arredra a un friki cabezota, más si es tan cabezota como yo, de modo que probé a seguir escribiendo. Como el sistema se dejaba continué sin preocuparme mucho más del tema. El espacio disponible está ahora en -0.8Mb y bajando.

Sin embargo, ha llegado la hora de largarme. Este blog lo abrí así como quien no quiere la cosa, en cinco minutos, por probar. Sus sistema de publicación nunca me ha gustado demasiado: no permite guardar borradores de forma decente, no permite edicion wysiwyg, insertar imágenes es complicado. Siempre ha sido así, pero me vuelvo viejo y vago y he puesto esos pequeños inconvenientes como excusa para no publicar nada últimamente.

Decidido a cambiar, me puse a buscar y a arreglar mi nueva casa con todo el cariño del mundo pero sin tener ni idea de diseño web. Todo el mundo utiliza una plantilla predefinida cuando abre un blog, pero como soy un friki cabezota decidí preparar yo mismo el diseño. Es más, ya que voy a montar una startup, tengo que ser capaz de preparar diseños web atractivos, diferentes y modernos.

Yo he visto verdaderos horrores hechos con todo el cariño. Mi nueva casa es uno más de esos horrores, y podéis comprobarlo con vuestros propios ojos. Supongo que cambiaré el diseño en breve, así que aprovechad mientras podáis para leer...

El blog más feo del mundo (por ahora)



A partir de ahora estaré por allí: tenéis las puertas abiertas. O debería decir "tienes". ¿Me queda más de un lector, a estas alturas?


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Liderando
Las nuevas teorías sobre el liderazgo indican que un líder lo es no tanto por sus cualidades sino porque es la representación de las características del grupo que lidera. Simplificando: si es un grupo de frikis el lider será el más friki, si es un grupo de futboleros, el más futbolero. Vamos, que lo será aquel en quien el grupo se vea más reconocido (y que tenga ganas de liderar, claro). Aclaro que estamos hablando de líderes, no de jefes; estas dos figuras pueden coincidir pero otras muchas veces no lo hacen.

Por otro lado, cuando un grupo tiene que decidir algo de forma democrática es un caos. Aquí no me voy a extender, porque seguro que todo el mundo tiene un buen ejemplo vivido en carne propia: juntas de vecinos, decisiones en el trabajo, excursiones por el campo. Se puede divagar eternamente hasta que alguien toma la iniciativa y centra una propuesta, cristalizando en cierta medida las opiniones que se barajan en una discusión de grupo.

Con estas dos premisas, ya puedo enunciar la...

Teoría de Yabu nº 14.554:
La misión principal de un líder es simplificar la toma de decisiones de un grupo.


Ay... si tuviese tiempo y conocimientos de programación evolutiva... qué bien me lo iba a pasar intentando demostrarlo.



 
Cambiando la contraseña
Esta semana voy a cambiar la contraseña de acceso a mi ordenador. Cinco veces.

La semana pasada la cambié otras cinco.

La política de seguridad de mi empresa dictamina que la contraseña ha de tener más de ocho caracteres, que ha de tener un número o símbolo especial, que no puede contener el nombre de usuario, que una letra, al menos, ha de estar en mayúsculas; que no se haya utilizado en los anteriores diez cambios de contraseña; que no la hayas cambiado anteriormente ese día.

Es difícil encontrar una palabra que cumpla esos criterios y de la que te acuerdes. Pero al final dí con una, la contraseña perfecta, algo que nunca se me olvida cuando llego cada mañana y me siento delante de mi puesto de trabajo. Mi contraseña es "Comemelap0lla".

La política de la empresa también dictamina que se ha de cambiar cada noventa días.

Por eso, cada tres meses llega el aviso y empiezo un nuevo ciclo: tengo que cambiar el password. Suelo empezar un lunes; dan unos días de margen para elegir, prefiero el lunes porque así es más regular, más predecible, me da la impresión de tener el control. Al conectarme por la mañana selecciono la opción correspondiente e introduzco la nueva contraseña: "Comemelap0lla1". El martes, "Comemelap0lla2". El viernes, antes de apagar, cambio la contraseña por última vez esa semana, "Comemelap0lla5".

Viene otra semana más, otros cinco cambios, otros cinco días que son diferentes. "Comemelap0lla10".

El siguiente lunes a primera hora cambio la contraseña de nuevo. "Comemelap0lla". Vuelta a la normalidad, a los almuerzos en bares cargados de humo, a los mismos proyectos y trabajos y compañeros y errores y la vida que se repite y donde no pasa nada. Y así se van yendo los meses, los proyectos. Los jefes suben y se hunden; los departamentos se separan y se fusionan. Nos cambian de planta, de edificio, la moqueta se va volviendo gris y sucia cada día. Pero cada noventa días llega impasible el tic-tac del péndulo del cambio de password señalando el correr de los días, de los años, de la vida que se me va escapando en esa oficina.



 
Repoblando el mundo
He visto este fin de semana Soy Leyenda y he quedado aterrado. Todavía tengo pesadillas; me despierto por las noches con un sudor frío, asustado por el terrible destino que le aguarda a la Tierra.

No me refiero al final en el que unos seres que odian la luz y que comen humanos han terminado con la civilización.

Me refiero al final del todo, en el que la tierra es repoblada por un grupo de fanáticos religiosos con banderas americanas, ametralladoras, y que escuchan a Dios.


 
Pensando en la gente
Algo está cambiando en el mundo: se está dejando de pensar en las cosas para pensar en la gente.

En la sociedad occidental tenemos más de lo que necesitamos: estamos bien alimentados, tenemos una asistencia sanitaria suficiente, acceso a ocio casi ilimitado. El tener tantas cosas ha producido un cambio fundamental, y es que la utilidad marginal de tener cosas nuevas se ha reducido. Cuando tienes tres coches, tener uno más no te supone tanto. Cuando puedes ver treinta cadenas de televisión, el poder ver una más no te aporta demasiado.

Llegado este punto se ha producido lo que se tenía que producir: para diferenciarse, para evolucionar, hay que centrarse en otras cosas. Lo material ya no produce más felicidad ni satisfacción, y hay que buscar otros caminos: diseño, emociones, crecimiento personal. Estamos entrando de nuevo en el dominio de la subjetividad. Ya no son importantes las cosas en sí sino las cosas-para-las-personas, y eso nos hace, al fin y al cabo, acabar pensando en las personas mismas. Esta dejando de ser importante el tener, y empieza a ser importante saber qué es lo que deseamos. Ya no importa el éxito sino la satisfacción personal. No es importante el status sino el estar donde queremos.

Pensaba que era una impresión personal, pero lo estoy viendo en demasiados ámbitos diferentes: la informática (opensource), las empresas (empresa abierta), el turismo(couchsurfing), la cultura (creative commons), la información (blogs). Lo último ha sido ver la filosofía de la nueva academia de oposiciones.

He mirado tres academias; dos de ellas trabajan de la forma tradicional, que es centrarse en los conocimientos que tiene que tener el opositor. Explican temas, dan teoría, hacen ejercicios. En la academia en la que me voy a quedar, el planteamiento es totalmente diferente: el foco central es el propio opositor. Más que adquirir conocimientos, lo que se intenta es que los opositores adquieran las características que hacen falta para aprobar, como son la madurez, la exposición clara de un tema, la resistencia psicológica necesaria para estar nueve meses con tu vida centrada en algo incierto. La directoria es una psicóloga, y ha sabido darle, por inteligencia o por suerte, la orientación más adecuada y más innovadora. Es fácil encontrar a alguien que sepa explicarte algo, pero es másdifícil encontrar un sitio donde puedas desarrollar cualidades personales.

Es sólo un ejemplo más, pero al fin y al cabo, es otra señal de que el mundo está cambiando ante nuestros ojos. Si los abrimos, podemos darnos cuenta, aprender, y prepararnos para los tiempos que vienen.




 
Explicando el canon
He tenido la oportunidad de charlar sobre el canon con uno de los abogados de la SGAE (sí, sí, el que conseguí introducirme en su casa). Voy a intentar contar aquí su opinión. Luego daré la mía, por supuesto, porque después de oírlo me parece que el apuntar a la supresión del canon no es suficiente: hay que llegar un poco más lejos. Lo que me dijo, resumido por un lego que no tiene ni idea de derecho de la propiedad intelectual ni falta que le hace, fue lo siguiente:

1-La propiedad intelectual es como cualquier otro tipo de propiedad, pero sobre algo intangible. Debería ser igual pero ya de por sí, está limitada (75 años de la muerte del artista, etc...)
2-No existe derecho a la copia privada. Como lo leéis. El artista es dueño y señor absoluto de su obra y, por tanto, tiene poder para decidir sobre cualquier tipo de uso que se haga con o sobre ella. La copia privada, por tanto, no se puede hacer sin autorización del artista.
3-El estado restringe el derecho del artista permitiendo la copia privada. Es como una pequeña expropiación, por lo tanto...
4-El estado debe resarcir al artista por quitarle ese "pedacito de propiedad intelectual". Es el estado el que decide cómo, y ha sido con el canon
5-El canon no lo define la SGAE: lo hace el gobierno. La SGAE lo único que dice es que se tiene que resarcir al artista por permitir la copia privada sin su permiso (del artista).
6-En otros países, se ha optado por no permitir la copia privada: te pueden empapelar si te ven con un CD copiado, aunque sea tuyo. Esto es así porque el artista tiene el derecho de prohibírtelo.
7-El canon es para el fabricante, no para el que compra los discos. Deberían asumirlo como un coste más de producción.
8-La SGAE sólo cobra un 28%, hay otras entidades de gestión que se llevan el resto (las mencionó, pero no las recuerdo).

Aquí tenéis más información, un comunicado de las juventudes socialistas, que más o menos explica el canon de la misma forma:
¿Por qué hay que decir sí al canon digital?
(atención a la foto del autor del blog en la cabecera)

Transcribo esto tal cual para que sepáis de primera mano cual es la opinión de la SGAE. Mi opinión, sin entrar en detalles (creo que cada uno de los puntos es criticable) es que el problema no es el canon, sino la misma definición de propiedad intelectual. No hay que pedir la supresión del canon, sino limitar el derecho de propiedad de los artistas: primero, porque poseen algo imposible (derecho a controlar todas y cada una de las copias de sus obras y trabajos derivados) y segundo, porque la sociedad se beneficia más si lo hacemos. Creo que el mundo es mejor ahora, con todas las personas pudiendo compartir cultura, que si fuese como define la propiedad intelectual: pasar por caja por cada uso de las obras.

Afortunadamente creo que la sociedad avanza en ese sentido. Se está perdiendo el concepto de la propiedad sacrosanta e inviolable, y está ganando fuerza el espíritu de que, si compartimos, ganamos todos. Movimientos como Creative Commons, el software libre, la Wikipedia, Couchsourfing, Bookcrossing, etc... lo demuestran. Y eso es algo que a la larga va a suponer un cambio de paradigma en las relaciones sociales.

Pero ojo, insisto: no debemos pedir la supresión del canon sino la reforma de las leyes de propiedad intelectual.


 
Enseñando a los hijos
En este mundo hay cosas terribles. Una de ellas es la proliferación sin control de las fotos de los hijos en la oficina.

En una inspección rápida a mi planta he podido comprobar: siete protectores de pantalla, cinco marcos de fotos, cuatro fotos sujetas con imanes en el escritorio, dos alfombrillas, tres regalos hechos con sus pequeñas y patéticas manos.

Imagino que para un padre sus hijos serán lo más maravilloso del mundo, pero por favor, un poco de dignidad: dejad que sigamos teniendo esperanzas con esta especie. Además, que lo sepas, ni tu hija es tan guapa ni el vestido de la comunión tan mono: horterón, que eres un horterón. Ni siquiera sabes hacer una foto con gracia ni una composición decente: las caras de tus dos niños una al lado de la otra, sonriendo, y con cualquier cosa detrás de fondo no es que sea muy especial que digamos. Y me sorprende que no acabes hasta los huevos de tus hijos viéndolos todo el día con la misma sonrisa falsa que va perdiendo color en la foto mientras ellos crecen en otra parte.

No tengo hijos, aunque espero tenerlos; pero si alguna vez llego a ese punto, por favor, terminad con mi sufrimiento.


 
Cerrando el año
Hay que ver: fin de año y yo sin poner ni un miserable post de felicitación.

Desde luego... la blogosfera ya no es lo que era.

 
Celebrando aniversarios
Hoy no celebro ningún cumpleaños. Este año voy a celebrar que hace un año que estoy con mi chica.

La mar de bien, oiga. Quién me lo iba a decir a mi el año pasado por estas fechas.




 
Aplanando la luz
Esta semana me he dado cuenta de una cosa: en la oficina donde trabajo, las cosas no tienen sombra.

La luz es plana. Pones una taza sobre la mesa y en vez de dejar una imagen negra y definida despuntan tres conatos de sombras grises, cada uno en una dirección, que no son capaces de resistir la luz lechosa de los fluorescentes. No hay sombra debajo de las libretas. La misma luz ilumina inerte cada rincón, cada pasillo, cada sala de reuniones. Las cortinas están echadas, unos cristales ahumados guardan la oficina de la claridad del sol. No hay sitios más oscuros, más luminosos, no hay sorpresas: sólo un ambiente gris, triste, aséptico y, supongo que a los ojos de alguien, productivo.

Así no se puede trabajar.