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Quitandose el traje
...en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme
De que va esto
De vez en cuando me quito el traje gris y me pongo a escribir mis historias de colores Subscribe with Bloglines

Mi escritorio

Sindicación
 
Escaqueandome
Si pudierais ver como estoy: sentado en el balcon con la ciudad a mis pies, un par de velas y de fondo musica tranquila.

Estoy genial.

Pero estoy muy jodido.

Me siento mal conmigo mismo. A pesar de todos los buenos propositos he vuelto a caer en lo de siempre. Y lo de siempre es no cumplir con mis obligaciones.

Desde que tengo uso de razon me he dedicado a eludir mis compromisos, a no hacer lo que tenia que hacer y esperar que a pesar de todo las cosas fuesen bien . Lo malo (¿lo bueno?) es que al final siempre salian bien. Tengo mucha suerte, asi que he conseguido llegar donde queria estar sin apenas trabajo. He forjado un caracter de procastinacion y de minimo esfuerzo.

Cuatro cosas. Esta tarde tenia que hacer cuatro cosas, minimas, necesarias, que yo mismo habia decidido. Y no las he hecho.

Me siento mal. Creo que ahora mismo estoy en un sitio y de una forma que no me merezco. No deberia estar tan bien, estoy seguro de que hay gente ahi fuera que ha trabajado hoy mucho mas que yo y esta muerta del asco.

Creo que me he fallado a mi mismo, y no puedo seguir asi. Tengo que aprender disciplina, orden y unos cuantos conceptos basicos mas que me ayuden a mejorar mi caracter. Tengo que cambiar, tengo que cambiar a mejor, y el momento es ahora. Necesito ser mejor persona. Necesito sacar ese Yabu nuevo y mas completo que hay dentro de mi.

Hay tantas cosas que debo hacer, y que no hago por dejadez... Tendre que inventar algo para poder ser mejor. No se, quiza buscar ayuda. ¿Habra algun psicologo que me pueda echar una mano?


 
Anunciando un despido.
Comunicado del Director de la empresa de la mujer de un amigo ante la marcha de un trabajador. Es veridico, me ha llegado de primera mano.


Con fecha de ayer 4 de Septiembre XXXXX ha dejado de trabajar con YYYY, y perseguirá nuevos retos en otra empresa competidora del mismo sector.

XXXX ha trabajado con YYYYY durante los últimos 8 años, y le agradecemos desde aquí todo lo que ha aportado a nuestro proyecto.

Confíamos en que los méritos que han conducido a XXXX a la consecución de su nuevo trabajo tengan mucho que ver con la progresión profesional que ha tenido la oportunidad de desarrollar con nosotros, y poco que ver con el oportunismo y el juego sucio.

Asímismo, quisiera desearle en nombre de todos los compañeros tantos éxitos en su nueva andadura como lealtad demuestre.


Los hay con mala leche...
 
Parando la historia
Ahora mismo no puedo escribir mas sobre el camino de santiago. Cuando escribo necesito sentir lo que voy a contar, por lo menos un poquito. Cuando recuerdo algun momento y lo escribo aqui tengo que estar, o ser capaz de imaginarme al menos, como me sentia entonces. Ahora mismo no puedo.

Mi situacion emocional es de lo mas delicada.

Me estoy divorciando de mi mujer. No es solo mi mujer: es la unica chica con la que he estado nunca, y he estado con ella quince años, casi desde siempre. La quiero, no como mujer pero la quiero, y me duele hacerle daño.

Por si fuera poco, me duele el alma por no estar con la mujer que amo. Se me rompe el corazon porque le he hecho daño. Me siento culpable por no saber, ni poder, darle tiempo, que es lo unico que necesita de mi ahora.

Ademas estoy viviendo en Almenara, lejos de mis amigos, sin internet, sin nada en lo que apoyarme y con una casa que tengo que aprender a llevar a marchas forzadas y sin ganas.

Mi vida esta ahi, al borde de la nada. Lo que he hecho ha sido dar un paso en el vacio solo con la esperanza de que vaya a haber algo bajo mis pies. Y aunque en el fondo de mi corazon estoy seguro de lo que hago a veces es muy dificil tener fe.

Hay momentos buenos y malos. Hoy, creo que tocaran malos.

 
Subiendo el paso
Alli estaba, en Pamplona, a la seis de la mañana. Frente a un parque. Perdido y reflexionando sobre en que narices me habia metido.

Por suerte la reflexion me duro poco porque a los dos minutos vi al final de la calle a una persona con un mochilon impresionante que se disponia a cruzar el semaforo. Aquello olia a peregrino asi que eche a andar hacia el a la maxima velocidad posible teniendo en cuenta el peso que llevaba encima y que si me acercaba demasiado rapido podria pensar que yo era un psicopata que se dirigia hacia el con vete tu a saber que intenciones.

Cuando le alcance se me quedo mirando tranquilo asi que le pregunte:

-Holaaaaa... oyeeee... ¿tu no seras peregrino por un casual? ¿sabes por donde ir a santiago?
-Si claro- me dijo con acento italiano
-¿Te importa si te acompaño un rato? acabo de bajar del autobus y no se muy bien por donde tirar.
-Por supuesto, ven, mira, hay que seguir esas flechas amarillas.

Echamos a andar mientras hablabamos y me contaba un poco de su vida, donde vives, en florencia, hasta donde vas, yo es que acabo de llegar y no tengo nada claro dame un par de consejos. Andando, andando, fuimos pasando la universidad, fuimos tomando caminos secundarios y salimos de pamplona no sin antes pasar por una oficina de informacion al peregrino (que la habia, aunque cerrada).

A todo esto yo iba con vaqueros, camiseta aseada, unos calcetines de deporte, una botella de agua en una mano y seis paquetes de galletas en la otra. La idea seguia siendo parar a tomar un cafe y cambiarme. Si no habia ningun bar, cosa que empezaba a dudar a esas alturas ya que cada vez estabamos mas lejos de pamplona, me cambiaria en la soledad del monte.

Salimos de pamplona, pasamos por un pueblo donde habia un albergue (ningun bar abierto), y despues de eso empezamos a adentrarnos en el campo. A esas horas ya nos cruzabamos con algun otro peregrino que empezaba su ruta desde ese albergue.

Yo no tenia ni idea del perfil de la etapa ni nada ya que no habia tenido tiempo de hurgar en la mochila para buscar el papelito con los datos. Solo iba pendiente de ir siguiendo las flechitas que indicaban por donde seguir. Se me ocurrio preguntarselo a mi compañero:

-¿La etapa de hoy? Una de las mas duras, hay que subir el paso del perdon y dicen que es muy pesado. Mira, es ese monte de ahi - me dijo señalando hacia delante.

Joder.

Pedazo de monte. De esos que tienen hasta un parque eolico arriba.

Y yo en vaqueros.

Se imponia un cambio de ropa. Lo malo es que estaba en medio de unos campos de trigo recien segados que no es que ofreciesen mucha proteccion, y aquello se estaba llenando de peregrinos y peregrinas por momentos. No es que hubiese una barbaridad de gente pero si me cambiaba me iban a ver unas cuantas personas en calzoncillos. Tampoco hubiese pasado nada pero yo aun tenia la mentalidad de ciudad y no me hacia mucha ilusion empezar a despelotarme alli mismo en el barro.

La cosa estaba chunga, porque desde donde estaba podia ver toda la subida y alli no tenia pinta de haber ningun bar. Si queria tomar un cafe tendria que pasar la montaña. En los ultimos diez años lo primero que habia hecho nada mas levantarme por la mañana era tomar un cafe, y ahora si queria un miserable cortado tendria que subir una montaña.

Pues nada, a subir la montaña.

Para acabar de arreglarlo Andrea, que es como se llamaba el italiano, llevaba un ritmo endiablado. Hacia senderismo de forma habitual, el dia anterior habia andado cuarenta kilometros casi sin darse cuenta, tenia hasta las piernas depiladas de puro profesional, asi que corria que se las pelaba. Era mi unico contacto asi yo le seguia como podia, a toda leche, para arriba.

Seguimos cruzandonos con peregrinos, y saludando a unos cuantos. Tuve la buena suerte o la buena idea de ponerme en modo comunicativo, saludar a la gente y, no se, entrar de buen rollo. Entre eso y que Andrea ya se habia cruzado con algunas personas de las que vimos en poco tiempo ya eramos un grupo de cuatro peregrinos: un señor de Gandia y un hombre de Castellon. El de castellon hablaba un poco raro, al principio pensaba que tenia algun problema fisico o mental y no quise preguntar pero luego resulto que es que era yugoslavo. Cuando me dijeron que se se llamaba "Bedna" tenia que haber sospechado algo.

Era gente muy maja asi que fuimos subiendo la montaña con mucho cachondeo, muchas risas, y mucho esfuerzo. Creo que llegamos hasta a cruzar un pequeño pueblo, sin bar, que no habia visto desde abajo.

No me atrevi a cambiarme en todo el camino ya que no parabamos de ver grupos de gente asi que llegue a lo alto del paso del perdon en vaqueros. Los peregrinos me miraban raro, y no me extraña: tenia pinta de cualquier cosa menos de peregrino. Al menos me vino bien ya que arriba hacia mucho viento y un frio que pelaba.

La subida costo, pero tuvo la recompensa de un paisaje genial y de algo que no me esperaba: conocer el sonido de los molinos de viento. Bueno, aerogeneradores mas bien.

Despues de pararnos un rato, tomar un par de galletas y un poco de agua, mire hacia el otro lado de la montaña: ni solo un pueblo a la vista.

Ni un solo bar.

Por lo menos, era cuesta abajo.


 
Echando a andar
La reduccion al absurdo no llego a las tres de la mañana como esperaba. De hecho a las tres de la mañana, en la segunda parada que hacia el autobus, todo tenia sentido: estaba solo, tranquilo, leyendo un libro que parecia escrito a proposito para la ocasion y en paz conmigo mismo.

Porque la idea era muy simple: necesitaba recargar capitales. Necesitaba desconectar, conocer gente nueva con buen rollo y mantenerme ocupado para resistirme a hacer una llamada que intentaba no hacer. Asi que el viernes, dandole vueltas a la cabeza y no se aun muy bien como, habia llegado a la conclusion de que me iba unos dias a recorrer el camino de Santiago.

La preparacion no habia sido muy exahustiva. El viernes por la noche recogi deprisa y corriendo la casa de Almenara y baje a Valencia. Entre en internet, mire un par de webs, y me decidi por el trayecto a recorrer: de Pamplona a Logroño, por la simple razon de que habia autobuses valencia-pamplona y logroño-valencia y me cuadraba el numero de dias de recorrido. Imprimi las rutas, una hoja por cada uno de los cuatro dias, lei un par de paginas con "consejos express para el peregrino" de los que solo saque en claro que habia que llevar imperdibles (¿?) y me fui a dormir.

Al dia siguiente a Decathlon porque mi equipo para el acontecimiento era minimo. Me plante alli y compre una mochila barata, un saco de dormir barato y todos aquellos artefactos que considere necesarios para sobrevivir a la dura travesia por los parajes deserticos que yo imaginaba: esterilla por si habia que dormir al raso, cantimplora, podometro para controlar un poco por donde iba, cazuelita para cocinar...

Luego llene la mochila con muda para cada uno de los dias de camino: cuatro camisetas, cuatro pantalones, cuatro juegos de calcetines. Algo de ropa de abrigo: calzoncillos de esos de montaña, un pijama largo. Un catalejo que nunca se sabe cuando va a hacer falta, un poco de cuerda, clinex, papel del baño... Por suerte la mochila era grande y consegui meter todo a presion. Menos las galletas claro, porque llevaba tres paquetes de galletas principe de chocolate y tres paquetes de galletas maria; con eso esperaba resistir uno o dos dias en el bosque si la cosa se ponia chunga. Las llevaria en una bolsa aparte.

Despues de eso, al autobus. A las 23:00 del dia siguiente estaba en la estacion en vaqueros, camiseta aseada y botas de montaña. La idea era desayunar en la estacion de autobuses de pamplona , preguntar por la "oficina de informacion del peregrino" (que pensaba yo que tendria que haber alguna) y despues de eso ir improvisando sobre la marcha.

Por eso, la verdadera reduccion al absurdo llego a las 5:45 de la mañana, cuando el autobus me dejo en Pamplona.

El autobus paro en medio de una avenida, bajamos la mitad de los ocupantes y se largo.

Alli no habia nada: la estacion de autobuses estaba cerrada. Los bares estaban cerrados.
La gente se dirigio a la parada de taxi o se fue desperdigando por la ciudad, con lo que a los diez minutos estaba solo en pamplona, a las seis de la mañana y sin tener ni idea de lo que hacer.

Dios mio, pense. Que leches hago yo aqui.

Lo unico que habia eran taxistas. Asi que la unica posibilidad era preguntarle a un taxista. Me cargue el mochilon a la espalda y espere a que se quedase uno atrapado en un semaforo

-Oiga, oiga
-¿¿¿¿siiiii???
-¿Usted sabe donde esta el camino de santiagooo???

Para mi sorpresa, si que sabia donde estaba el camino:

-Si claro, ¿ves ese muro?, siguelo y en cuanto acabe ahi esta el camino de santiago.

Asi que me ajuste bien la mochila, agarre la bolsa de galletas con una mano, una botella de agua de litro y medio con la otra mano, y me puse a andar avenida arriba. Si todo iba bien, ese dia tendria que andar veinticinco kilometros.

A los quinientos metros (ya quedaba menos) se acababa el muro que me habia indicado el taxista. Alli, no habia camino de santiago ni habia nada. Alli habia un parque normal y corriente. Ni un bar, ni una oficina de atencion del peregrino ni nada: un parque. No esperaba que hubiese un camino con baldosas doradas, pero que menos un cartel o algo. Alli no habia por donde seguir.

Dios mio, pense por ultima vez. Que leches hago yo aqui.