
Ayer estuvimos cenando con unos amigos.
El es director de banco en una ciudad del centro de valencia, ella aparejadora en una de las mayores constructoras de la comunidad. Son dos personas muy agradables y me caen muy bien. Pero tambien son los tipicos burgueses, la clase de personas que jamas dirian una palabra mas alta que otra, que se relacionan y conocen a toda la gente de su categoria social.
En un momento en el que estabamos jugando con su hijo en el salon de su casa, decorado siguiendo los criterios aceptables para la clase media de su localidad, me asuste. Me di cuenta de que su vida acaba alli mismo.
Su destino en este mundo era criar a sus hijos, reunirse con la familia a pasar el dia los domingos, ir a cenar al sitio de moda de la ciudad, quedar a tomar cafe en casa de los amigos. Quiza el tenga algun ascenso y sea jefe de zona, quiza ella acabe ocupando un puesto de responsabilidad dentro de su empresa. Pero trabajaran siguiendo los procedimientos rutinarios en trabajos completamente intrascendentes.
Jamas se les ocurriria vivir una aventura, ni siguiera ir de viaje sin tener todo reservado. Nunca practicaran un deporte que tenga el mas minimo riesgo, y nunca se les ocurriria cuestionarse las normas establecidas, dejar de ir a votar, pintar una habitacion de verde pistacho si no esta de moda u organizar una fiesta rave.
Ellos son felices con su situacion. Es un estilo de vida que les gusta y que han aceptado. Pero me di cuenta de que si me descuidaba podia acabar como ellos.
Creo que en parte ya estoy atrapado y por eso no acabo de ser feliz. Yo necesito vivir cada dia como un reto, necesito enfrentarme a desafios, necesito saber que estoy haciendo algo que cambie el mundo aunque solo sea un poquito. No quiero acabar atrapado en un maldito traje gris.
Perla de sabiduria
En un acantilado abrupto crecia una flor.Estaba sola porque el viento barria noche y dia el acantilado, el frio en invierno era terrible y el sol del verano resultaba abrasador. Ninguna otra planta conseguia crecer en ese lugar.
Sin embargo, la flor era feliz. Se sentia fuerte, puesto que era capaz de crecer en un entorno tan hostil donde el resto de plantas habian fracasado. Estaba orgullosa de ser algo tan bello entre tantas rocas sin vida.
La flor acabo sus dias alli, en esa roca miserable del acantilado
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El problema vendrá cuando quieras dejar tu trabajo para recorrer sudamérica haciendo dedo, durmiendo en el suelo y comiendo peyote en la noche del cruel desierto mexicano. Sin preocuparse demasiado por la posibilidad de morirse en una de esas.