
Trabajar en el centro tiene sus ventajas. Una de ellas es que en las emisoras de radio que hay por alli regalan de vez en cuando entradas para los preestrenos de algunas peliculas. Suele ser entre semana y aunque tengo que madrugar mucho de tanto en tanto me doy el capricho y voy.
Lo suelen regalar para kinepolis, un centro de ocio de las afueras. El sitio esta muy bien montado: tiene sus restaurantes, sus juegos para crios, algun sitio para tomar un cafe o una copa. Muy aseadito, muy mono, muy limpio. Pero si eres capaz de abstraerte un poco y mirarlo desde cierta distancia te das cuenta de lo que es realmente: una fabrica. Aunque mas que una fabrica, si lo miro con atencion me parece un matadero de pollos.
Cuando estoy alli si me paro a pensarlo me da miedo. Intuyo la maquinaria terrible que los ha diseñado, que los hace funcionar y que hace que se reproduzcan por todas las ciudades de todos los paises del mundo. El modelo perfecto para la empresa, la humanidad reducida a carne, cifras y planes para obtener beneficios.
Creo que esos centros de ocio son la obra cumbre de nuestra civilizacion, de la sociedad consumista y banal donde nos estamos metiendo. No soy anti-globalizacion, anti-consumismo, alternativo ni rollos de esos. Pero cuando estoy alli siento que algo va mal: intentan reducirnos al comun denominador y ahogarnos en tendencias de mercado. Lo malo es que lo estan consiguiendo, y nos gusta.
Voy porque es gratis, y cuando veo el chiringuito que tienen montado me da algo de lastima por la gente que tiene que ir alli. Todos esos bares y restaurantes... ¡me parecen algo tan plano!. Incluso el bar de la esquina tiene mas personalidad que cualquiera de los de alli: cortados por el mismo patron, perfectos, con las recetas que todo el mundo espera encontrarse y preparados para que la familia entera pueda disfrutar sin tener que preocuparse de nada, sin sorpresas. Ven, cena, entra al cine. 25 euros por persona de ingresos. Coge el coche, ya puedes irte.
Para mi no es comparable a una cena tranquila y una sesion en el centro de la ciudad. Me gustan mucho mas los sitios heterogeneos: esos bares que tienen cuadros horribles que reflejan los gustos del dueño, ese cafe que trae de italia porque tiene un amigo que se lo recomendo. Ese llegar, saludar al camarero y no decir nada porque ya sabe lo que te apetece hoy. Ese rinconcito que se quedo debajo de la escalera y donde puso una mesa para dos tan apartada porque habia que aprovechar el sitio. Ese pasear por la ciudad dormida cuando sales de la sesion, comentando la pelicula camino del coche por las calles vacias, tan bonitas cuando ha llovido.
Por suerte aun me quedan un par de cines en el centro de valencia donde poder acercarme cuando me apetece ver una pelicula. Pero los centros de ocio son la culminacion de todas las artes conocidas para obtener beneficios de la mejor forma posible de la mayor parte de la poblacion, asi que seran los que sobreviviran.
Tarde o temprano desapareceran las salas de las ciudades; la civilizacion avanza y busca la eficiencia. Imagino que entonces dejare de ir al cine y sere un abuelo cebolletas renegon y nostalgico.
ÈËÌåÒÕÊõÁíÀà
ÊÓÆµÂ¼Ïñ¼¤ÇéÊÓÆµ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
»ÆÉ«ÍøÕ¾
É«Çé
Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Å®ÐÔÍβ¿Ð´Õæ
СµçÓ°
ÈËÌåÒÕÊõ ͼ¼
´²µÚ¼äµÄÕýµã×ÔÅÄ
¶µãͼƬ
Å®ÐÔ×îÒ×Ï×Éíʱ¿Ì
×ÔÅÄDV
͵ÅļÏó
ÃÀÅ®ÓÕ»óÐ´Õæ×ÔÅÄ¶ÌÆ¬
ÈËÌåÒÕÊõÁíÀà
³ÉÈËС˵
»ÆÉ«ÍøÕ¾
³ÉÈËÂÛ̳
³ÉÈËͼƬ
×ß¹â
Èý¼¶Æ¬
ÊÓÆµÂ¼Ïñ¼¤ÇéÊÓÆµ
18dy-ÍѹìµçÓ°,tuogui
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
É«ÇéÓ°Òô-¼¤ÇéÐ´ÕæmediaÇéÉ«
¼¤¶¯µçÓ°-18dy
18dy-¼¤¶¯µçÓ°
ÈËÌåÒÕÊõÁíÀà
ÊÓÆµÂ¼Ïñ¼¤ÇéÊÓÆµ
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
»ÆÉ«ÍøÕ¾
É«Çé
Ãâ·ÑµçÓ°
Ãâ·ÑµçÓ°
ÐÔ¸ÐÃÀÅ®´²ÉÏ×ÔÅÄ
Å®ÐÔÍβ¿Ð´Õæ
СµçÓ°
ÈËÌåÒÕÊõ ͼ¼
Èý¼¶Æ¬
ÉÙ¸¾×ÔοµçÓ°
ÃÀÅ®×ÔÅÄÊÓÆµ
ÊÓÆµÁÄÌì
ͬ־µçÓ°ÏÂÔØ
Ó×Å®ÐÔ½»µçÓ°
Ű´ýµçÓ°
Ç¿¼éµçÓ°
ÐÔ½ÌÓýƬ ·òÆÞµçÓ°
º«¹úµçÊÓ¾ç
º«¹úµçÓ°
ppµãµãͨ
Ãâ·Ñ·ÅµçÓ°
btµçÓ°ÏÂÔØ
×îеçÓ°
ÍøÉÏ¿´µçÓ°
ÍøÉÏ¿´µçÓ°
µçÓ°Ãâ·Ñ





