Andando al trabajo
Voy andando cada mañana a trabajar. No solo porque resulta un paseo de veinte minutos por un jardin lleno de pinos y rosas, que ya por eso merece la pena. Es porque en el autobus que me lleva al centro hay una trampa mortal que me acecha cada dia: el pesao de la oficina.
Da igual si tomo una u otra linea, da igual si salgo cinco minutos antes o cinco minutos mas tarde. Cuando entro en el autobus ahi esta el, esperando para joderme.
Ya me joderia bastante encontrarme a cualquier otra persona ya que a esas horas no estoy para socializar. Pero es que encontrarme al pesao es el colmo. Habla bajito, bajito, haciendo que se haga casi imposible mantener una conversacion con el, te toca acercarte y poner toda tu atencion para dar la impresion de que te interesa al menos un poco las paridas que te cuenta. Ademas desde tan cerca se pueden apreciar todas las sutilezas de su mal aliento matutino.
Coño, a esas horas lo que menos tengo son ganas de prestar atencion. Lo que quiero es que me deje en paz con mi musica. Porque esa es otra, siempre te lo encuentras en el momento en el que esta sonando esa cancion especial. Claro esta te toca apagar el mp3 para aparentar.
Hoy he salido media hora tarde de casa y he tenido que coger el autobus por narices ya que estaba lloviendo, y por mucho pino y muchas rosas que haya en el jardin la cosa hubiese resultado bastante desagradable. Iba tranquilo, inmerso en un disco de jazz que habia elegido con cariño antes de salir: a esa hora no esperaba encontrarmelo.
Pero no, no falla. Ahi estaba. A veces creo que tiene varios clones, o que se dedica a dar vueltas en el autobus hasta que me pilla. Un par de veces lo he visto llegar corriendo hasta mi parada, el muy cabron, cuando estaba a punto de darle esquinazo. Quien sabe, quiza me tenga controlado con algun microfono o camara en casa; tendre que pasarme por la tienda del espia a ver si tienen contramedidas.
Menos mal que dentro de un par de meses cambiamos otra vez de lugar de trabajo y nuestras rutan no coincidiran, porque si no un dia hubiese acabado mandandolo a la mierda.
Da igual si tomo una u otra linea, da igual si salgo cinco minutos antes o cinco minutos mas tarde. Cuando entro en el autobus ahi esta el, esperando para joderme.
Ya me joderia bastante encontrarme a cualquier otra persona ya que a esas horas no estoy para socializar. Pero es que encontrarme al pesao es el colmo. Habla bajito, bajito, haciendo que se haga casi imposible mantener una conversacion con el, te toca acercarte y poner toda tu atencion para dar la impresion de que te interesa al menos un poco las paridas que te cuenta. Ademas desde tan cerca se pueden apreciar todas las sutilezas de su mal aliento matutino.
Coño, a esas horas lo que menos tengo son ganas de prestar atencion. Lo que quiero es que me deje en paz con mi musica. Porque esa es otra, siempre te lo encuentras en el momento en el que esta sonando esa cancion especial. Claro esta te toca apagar el mp3 para aparentar.
Hoy he salido media hora tarde de casa y he tenido que coger el autobus por narices ya que estaba lloviendo, y por mucho pino y muchas rosas que haya en el jardin la cosa hubiese resultado bastante desagradable. Iba tranquilo, inmerso en un disco de jazz que habia elegido con cariño antes de salir: a esa hora no esperaba encontrarmelo.
Pero no, no falla. Ahi estaba. A veces creo que tiene varios clones, o que se dedica a dar vueltas en el autobus hasta que me pilla. Un par de veces lo he visto llegar corriendo hasta mi parada, el muy cabron, cuando estaba a punto de darle esquinazo. Quien sabe, quiza me tenga controlado con algun microfono o camara en casa; tendre que pasarme por la tienda del espia a ver si tienen contramedidas.
Menos mal que dentro de un par de meses cambiamos otra vez de lugar de trabajo y nuestras rutan no coincidiran, porque si no un dia hubiese acabado mandandolo a la mierda.