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Quitandose el traje
...en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme
De que va esto
De vez en cuando me quito el traje gris y me pongo a escribir mis historias de colores Subscribe with Bloglines

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Sindicación
 
Haciendo el mono
Un amigo del trabajo mas mayor que yo y que aun tuvo que hacer el servicio militar nos cuenta de tanto en tanto las cuatro o cinco anecdotas que cada uno de los españoles se llevaba a casa despues de cumplirlo. Una de las cosas que mas repite es que, cuando se licencio, en la cartilla que te entregan habia un apartado en el que ponia: "valor". Como alli el mayor combate que libraban era contra las jarras de cerveza de la cantina, cuando abandonabas el servicio no tenian muy buen juicio para rellenar ese apartado, de modo que ponian: "valor: se supone".

Los barcos de vela ligera pueden volcar si hay mucho viento, mala mar o haces el cafre, y por eso estan preparados para que se puedan desvolcar de manera sencilla, mas aun teniendo en cuenta que estas hasta el cuello de agua y puede que las circunstancias no sean muy favorables. Pero claro, cuando compras como yo hice un barco de diseño antiguo, pesado, viejo y que no sabes por cuantas manos ha pasado, la flotabilidad es como el valor de la mili: se supone.

Este fin de semana tocaba entrar en guerra y demostrar el valor. No lo digo porque fuesen a mandar a mi amigo para defender a los libaneses, sino porque ibamos a hacer practicas de vuelco y desvuelco.

Lo primero fue quitarle el ancla al barco. Porque, no se si lo he contado ya, tengo un ancla en el vela ligera. No veais lo que se agradece para fondear a cien metros de la costa y acercarse al chiringuito a tomar una cerveza o un cafe en las horas de mas sol.

Una vez preparado el barco hay que salir del puerto. Suelo sacarlo yo pero esta vez le deje el timon a mi proel, preferia guardar fuerzas y prepararme para lo que se avecinaba. Despues de diez minutos de hacer bordos salimos del puerto y cuando ya estabamos virando para entrar en la mar tras pasar el ultimo espigon, vimos a un hombre gritando y haciendo aspavientos con los brazos: "LA CAÑA TIOS LA CAÑAAA!!!!". Le miramos y chillamos tambien: "SI TIOOO ES LA CAÑA SE VA DE MIEDOOO". "¡¡¡QUE NOOO!!! QUE OS LLEVAIS MI CAÑA ENGANCHADAAAAAAAAAA". El muy capullo habia tirado el hilo de la caña hacia la bocana del puerto y la habiamos enganchado. Empezabamos bien.

Teniamos pensado practicar la maniobra del hombre al agua, asi que no nos vino mal del todo. Rescatamos la caña pero claro, tenia el hilo liado por todo el barco. Tome el timon y mientras mi proel intentaba desfacer el entuerto yo maniobraba para intentar no chocar con el espigon, no meterme demasiado hacia la costa porque las olas rompian muy cerca de donde estabamos, y pasar cerca de la bellisima persona que era el pescador para poder tirarle la caña. Despues de otros diez minutos de dar vueltas por alli conseguimos tirarsela a un par de metros del espigon. Por lo menos tuvo que echarse al agua y nadar para recogerla, para regocijo nuestro.

Sin mas problemas fuimos hacia el norte siguiendo la linea de la costa y adentrandonos en el mar. Por fin, llego el momento. Estabamos a un kilometro de la playa y habia que proceder a volcarlo. Las condiciones eran ideales: poco viento, poca mar, y muchos barcos pasando por alli por si la cosa se ponia chunga.

Circustancias que no impedian que yo estuviese acojonado.

Lo que pasa es que estas maniobras es mejor practicarlas cuando tu decides a que te pasen de repente y no sepas que hacer, asi que despues de repasar entre nosotros el procedimiento nos pusimos a ello. Tras ver que las instrucciones que me habian dado para volcar un topaz no parecian muy utiles en un vaurien, me enganche de un obenque y estirando deje caer todo mi peso fuera del barco.

Esta vez funciono. El barco, obediente, giro 90 grados y se quedo con la orza paralela a la superficie. La cosa era mas o menos asi:



El sistema para desvolcarlo es muy simple: te subes a la orza y vas haciendo palanca, con cuidado de no romperla, hasta que el barco se levanta. Mientras tanto, el proel se va a la parte de delante del barco para sujetarlo y que se quede de forma que el viento no moleste.

Empece a acojonarme cuando me di cuenta de que en realidad, el barco se habia quedado asi:



Mas me acojone cuando vi que la orza estaba muy alta y apenas llegaba a subirme. Y ademas, parecia que cada vez se inclinaba mas.

Se que el destino de mi barco es acabar hundido, que mejor destino para un barco si no. Pero tenia la intencion de que me durase un poco mas asi que echandole narices, me enganche, me subi como un mono hasta que consegui quedarme con la orza entre las piernas. Me agarre como pude y empece a hacer palanca, con lo que el barco se puso a noventa grados. Haciendo mas fuerza, consegui que poco a poco se diese la vuelta y se pusiese como toca. Prueba superada, nos subimos y planeamos el siguiente vuelco: con una vez no habia suficiente, habia que practicar un poco mas.

Luego le toco desvolcarlo a mi proel, cosa que hizo sin mayor problema. Tambien hay que decir que mide casi dos metros con lo que lo de llegar a la orza lo tenia mas facil. Entre tanto se acerco algun barco para ver si estabamos bien, y les dijimos que sin problemas, estabamos practicando nada mas. Debiamos tener mala pinta.

La siguiente vez habia que hacerlo mas dificil. Puede que se te parta la orza o la pierdas, con lo que poner el barco recto se complica. De manera que ibamos a probar a adrizarlo con un cabo atado en las mordazas de las escotas del foque, que eso para los que no sepan de barcos viene a ser un asita que hay en el borde. Preparamos el cabo y hala,al agua. A la que estaba a medio volcar vemos algo raro: ¡¡¡la botavara se habia salido del mastil!!. Esto viene a ser como que la vela estaba medio salida y la maniobra empezaba a ponerse chunga. El barco volco, giro noventa grados, siguio girando... y se quedo boca abajo.

Chungo, chungo.

Los barcos tambien se pueden levantar si estan asi. Se supone, claro. Yo lo que veia es que estabamos a mil metros de la playa con el barco boca abajo y no era demasiado optimista.

En fin habia que echarle huevos. Intente subirme encima para hacer palanca con la orza. Y no podia subir. El barco estaba muy alto, resbalaba, y yo estaba demasiado cansado. Despues de un par de minutos consegui apoyarme no se muy bien donde y acabe encima del barco. Agarre la orza, hice palanca... y eso no se movia ni para un lado ni para otro.

Me agarre mas del borde de la orza, para hacer mas palanca, pero solo consegui que sonase un crujido con muy mala pinta. Menos mal que mi compañero que estaba sujetando el barco y mas descansado me recordo que teniamos la cuerda preparada. La cogi como pude, me descolgue, y poco a poco el barco fue dandose la vuelta hasta ponerse vertical.

Prueba superada. Habiamos salido ilesos.

¿Ilesos?: yo tenia unos cuantos morados en las piernas y el barco tenia un golpe de la botavara que habia agujereado la fibra haciendo un agujero, con lo que por ahi estaba entrando agua y si no me hubiese dado prisa al desvolcarlo es posible que se hubiese hundido. Sin embargo, aun no habia llegado la hora del Mono Loco.

Al dia siguiente volvi a salir, agujero y todo, pero en plan tranquilo para pasear y tomar unas cervecitas en el chiringuito. Ahora solo tengo que aprender un poco de bricolaje para tapar los boquetes, y en un par de semanas volvere a hacer el mono. Mas me vale que se me de bien la maniobra por si la cosa se pone mal este invierno.



 
Comentario:
El mono loco ¿es el barco o el patrón?
Me ha gustado más esta crónica que la de las gaviotas el año pasado. Y mira que aquélla me gustó...
 
Comentario:
¡Joder! Lo que me he reído imaginándote...
No