Subiendo el paso
Alli estaba, en Pamplona, a la seis de la mañana. Frente a un parque. Perdido y reflexionando sobre en que narices me habia metido.
Por suerte la reflexion me duro poco porque a los dos minutos vi al final de la calle a una persona con un mochilon impresionante que se disponia a cruzar el semaforo. Aquello olia a peregrino asi que eche a andar hacia el a la maxima velocidad posible teniendo en cuenta el peso que llevaba encima y que si me acercaba demasiado rapido podria pensar que yo era un psicopata que se dirigia hacia el con vete tu a saber que intenciones.
Cuando le alcance se me quedo mirando tranquilo asi que le pregunte:
-Holaaaaa... oyeeee... ¿tu no seras peregrino por un casual? ¿sabes por donde ir a santiago?
-Si claro- me dijo con acento italiano
-¿Te importa si te acompaño un rato? acabo de bajar del autobus y no se muy bien por donde tirar.
-Por supuesto, ven, mira, hay que seguir esas flechas amarillas.
Echamos a andar mientras hablabamos y me contaba un poco de su vida, donde vives, en florencia, hasta donde vas, yo es que acabo de llegar y no tengo nada claro dame un par de consejos. Andando, andando, fuimos pasando la universidad, fuimos tomando caminos secundarios y salimos de pamplona no sin antes pasar por una oficina de informacion al peregrino (que la habia, aunque cerrada).
A todo esto yo iba con vaqueros, camiseta aseada, unos calcetines de deporte, una botella de agua en una mano y seis paquetes de galletas en la otra. La idea seguia siendo parar a tomar un cafe y cambiarme. Si no habia ningun bar, cosa que empezaba a dudar a esas alturas ya que cada vez estabamos mas lejos de pamplona, me cambiaria en la soledad del monte.
Salimos de pamplona, pasamos por un pueblo donde habia un albergue (ningun bar abierto), y despues de eso empezamos a adentrarnos en el campo. A esas horas ya nos cruzabamos con algun otro peregrino que empezaba su ruta desde ese albergue.
Yo no tenia ni idea del perfil de la etapa ni nada ya que no habia tenido tiempo de hurgar en la mochila para buscar el papelito con los datos. Solo iba pendiente de ir siguiendo las flechitas que indicaban por donde seguir. Se me ocurrio preguntarselo a mi compañero:
-¿La etapa de hoy? Una de las mas duras, hay que subir el paso del perdon y dicen que es muy pesado. Mira, es ese monte de ahi - me dijo señalando hacia delante.
Joder.
Pedazo de monte. De esos que tienen hasta un parque eolico arriba.
Y yo en vaqueros.
Se imponia un cambio de ropa. Lo malo es que estaba en medio de unos campos de trigo recien segados que no es que ofreciesen mucha proteccion, y aquello se estaba llenando de peregrinos y peregrinas por momentos. No es que hubiese una barbaridad de gente pero si me cambiaba me iban a ver unas cuantas personas en calzoncillos. Tampoco hubiese pasado nada pero yo aun tenia la mentalidad de ciudad y no me hacia mucha ilusion empezar a despelotarme alli mismo en el barro.
La cosa estaba chunga, porque desde donde estaba podia ver toda la subida y alli no tenia pinta de haber ningun bar. Si queria tomar un cafe tendria que pasar la montaña. En los ultimos diez años lo primero que habia hecho nada mas levantarme por la mañana era tomar un cafe, y ahora si queria un miserable cortado tendria que subir una montaña.
Pues nada, a subir la montaña.
Para acabar de arreglarlo Andrea, que es como se llamaba el italiano, llevaba un ritmo endiablado. Hacia senderismo de forma habitual, el dia anterior habia andado cuarenta kilometros casi sin darse cuenta, tenia hasta las piernas depiladas de puro profesional, asi que corria que se las pelaba. Era mi unico contacto asi yo le seguia como podia, a toda leche, para arriba.
Seguimos cruzandonos con peregrinos, y saludando a unos cuantos. Tuve la buena suerte o la buena idea de ponerme en modo comunicativo, saludar a la gente y, no se, entrar de buen rollo. Entre eso y que Andrea ya se habia cruzado con algunas personas de las que vimos en poco tiempo ya eramos un grupo de cuatro peregrinos: un señor de Gandia y un hombre de Castellon. El de castellon hablaba un poco raro, al principio pensaba que tenia algun problema fisico o mental y no quise preguntar pero luego resulto que es que era yugoslavo. Cuando me dijeron que se se llamaba "Bedna" tenia que haber sospechado algo.
Era gente muy maja asi que fuimos subiendo la montaña con mucho cachondeo, muchas risas, y mucho esfuerzo. Creo que llegamos hasta a cruzar un pequeño pueblo, sin bar, que no habia visto desde abajo.
No me atrevi a cambiarme en todo el camino ya que no parabamos de ver grupos de gente asi que llegue a lo alto del paso del perdon en vaqueros. Los peregrinos me miraban raro, y no me extraña: tenia pinta de cualquier cosa menos de peregrino. Al menos me vino bien ya que arriba hacia mucho viento y un frio que pelaba.
La subida costo, pero tuvo la recompensa de un paisaje genial y de algo que no me esperaba: conocer el sonido de los molinos de viento. Bueno, aerogeneradores mas bien.
Despues de pararnos un rato, tomar un par de galletas y un poco de agua, mire hacia el otro lado de la montaña: ni solo un pueblo a la vista.
Ni un solo bar.
Por lo menos, era cuesta abajo.
Por suerte la reflexion me duro poco porque a los dos minutos vi al final de la calle a una persona con un mochilon impresionante que se disponia a cruzar el semaforo. Aquello olia a peregrino asi que eche a andar hacia el a la maxima velocidad posible teniendo en cuenta el peso que llevaba encima y que si me acercaba demasiado rapido podria pensar que yo era un psicopata que se dirigia hacia el con vete tu a saber que intenciones.
Cuando le alcance se me quedo mirando tranquilo asi que le pregunte:
-Holaaaaa... oyeeee... ¿tu no seras peregrino por un casual? ¿sabes por donde ir a santiago?
-Si claro- me dijo con acento italiano
-¿Te importa si te acompaño un rato? acabo de bajar del autobus y no se muy bien por donde tirar.
-Por supuesto, ven, mira, hay que seguir esas flechas amarillas.
Echamos a andar mientras hablabamos y me contaba un poco de su vida, donde vives, en florencia, hasta donde vas, yo es que acabo de llegar y no tengo nada claro dame un par de consejos. Andando, andando, fuimos pasando la universidad, fuimos tomando caminos secundarios y salimos de pamplona no sin antes pasar por una oficina de informacion al peregrino (que la habia, aunque cerrada).
A todo esto yo iba con vaqueros, camiseta aseada, unos calcetines de deporte, una botella de agua en una mano y seis paquetes de galletas en la otra. La idea seguia siendo parar a tomar un cafe y cambiarme. Si no habia ningun bar, cosa que empezaba a dudar a esas alturas ya que cada vez estabamos mas lejos de pamplona, me cambiaria en la soledad del monte.
Salimos de pamplona, pasamos por un pueblo donde habia un albergue (ningun bar abierto), y despues de eso empezamos a adentrarnos en el campo. A esas horas ya nos cruzabamos con algun otro peregrino que empezaba su ruta desde ese albergue.
Yo no tenia ni idea del perfil de la etapa ni nada ya que no habia tenido tiempo de hurgar en la mochila para buscar el papelito con los datos. Solo iba pendiente de ir siguiendo las flechitas que indicaban por donde seguir. Se me ocurrio preguntarselo a mi compañero:
-¿La etapa de hoy? Una de las mas duras, hay que subir el paso del perdon y dicen que es muy pesado. Mira, es ese monte de ahi - me dijo señalando hacia delante.
Joder.
Pedazo de monte. De esos que tienen hasta un parque eolico arriba.
Y yo en vaqueros.
Se imponia un cambio de ropa. Lo malo es que estaba en medio de unos campos de trigo recien segados que no es que ofreciesen mucha proteccion, y aquello se estaba llenando de peregrinos y peregrinas por momentos. No es que hubiese una barbaridad de gente pero si me cambiaba me iban a ver unas cuantas personas en calzoncillos. Tampoco hubiese pasado nada pero yo aun tenia la mentalidad de ciudad y no me hacia mucha ilusion empezar a despelotarme alli mismo en el barro.
La cosa estaba chunga, porque desde donde estaba podia ver toda la subida y alli no tenia pinta de haber ningun bar. Si queria tomar un cafe tendria que pasar la montaña. En los ultimos diez años lo primero que habia hecho nada mas levantarme por la mañana era tomar un cafe, y ahora si queria un miserable cortado tendria que subir una montaña.
Pues nada, a subir la montaña.
Para acabar de arreglarlo Andrea, que es como se llamaba el italiano, llevaba un ritmo endiablado. Hacia senderismo de forma habitual, el dia anterior habia andado cuarenta kilometros casi sin darse cuenta, tenia hasta las piernas depiladas de puro profesional, asi que corria que se las pelaba. Era mi unico contacto asi yo le seguia como podia, a toda leche, para arriba.
Seguimos cruzandonos con peregrinos, y saludando a unos cuantos. Tuve la buena suerte o la buena idea de ponerme en modo comunicativo, saludar a la gente y, no se, entrar de buen rollo. Entre eso y que Andrea ya se habia cruzado con algunas personas de las que vimos en poco tiempo ya eramos un grupo de cuatro peregrinos: un señor de Gandia y un hombre de Castellon. El de castellon hablaba un poco raro, al principio pensaba que tenia algun problema fisico o mental y no quise preguntar pero luego resulto que es que era yugoslavo. Cuando me dijeron que se se llamaba "Bedna" tenia que haber sospechado algo.
Era gente muy maja asi que fuimos subiendo la montaña con mucho cachondeo, muchas risas, y mucho esfuerzo. Creo que llegamos hasta a cruzar un pequeño pueblo, sin bar, que no habia visto desde abajo.
No me atrevi a cambiarme en todo el camino ya que no parabamos de ver grupos de gente asi que llegue a lo alto del paso del perdon en vaqueros. Los peregrinos me miraban raro, y no me extraña: tenia pinta de cualquier cosa menos de peregrino. Al menos me vino bien ya que arriba hacia mucho viento y un frio que pelaba.
La subida costo, pero tuvo la recompensa de un paisaje genial y de algo que no me esperaba: conocer el sonido de los molinos de viento. Bueno, aerogeneradores mas bien.
Despues de pararnos un rato, tomar un par de galletas y un poco de agua, mire hacia el otro lado de la montaña: ni solo un pueblo a la vista.
Ni un solo bar.
Por lo menos, era cuesta abajo.
Comentario:
¿Cuándo sigue esta crónica? Necesito saber si tomaste café.