Abriendo un blog interno
Un pez gordo en mi empresa ha abierto un blog, aunque no está accesible para todos los empleados. En el primer post, que se anunció mediante un correo masivo, tuvo dieciocho comentarios. Ninguno de ellos era constructivo, se limitaron a pelotilleo puro y duro.
Después, estuvo veinte días sin publicar nada.
Hace un par de días publicó de nuevo. Se anunció mediante una noticia en la intranet. No tiene ningún comentario, ni pinta de que nadie le vaya a comentar nada en un futuro más o menos cercano.
Es una historia muy triste pero aunque parezca que no, me favorece: en el departamento hemos hecho una porra para ver cuando se muere el blog y tiene toda la pinta de que voy a ganar yo.
Después, estuvo veinte días sin publicar nada.
Hace un par de días publicó de nuevo. Se anunció mediante una noticia en la intranet. No tiene ningún comentario, ni pinta de que nadie le vaya a comentar nada en un futuro más o menos cercano.
Es una historia muy triste pero aunque parezca que no, me favorece: en el departamento hemos hecho una porra para ver cuando se muere el blog y tiene toda la pinta de que voy a ganar yo.