Mirando en la cueva
El domingo, mientras caía una buena tormenta, Siona y yo discutíamos sobre si en la canción "que llueva, que llueva" la que está en la cueva es la virgen de la cueva (versión tradicional) o bien, es la vieja (versión Mafalda). La cosa en sí no hubiese tenido mayor interés, pero sucedió que durante la discusión nos dimos cuenta de algo que sí la tenía. Es lo que pasa, los grandes descubrimientos a veces vienen de la mano de las casualidades más nimias.
De lo que nos dimos cuenta fue de lo siguiente:
La Virgen María, además de virgen, ¡era vieja!
Sí, señores y señoras, sí. Hagan sus cuentas. A nada que tuviese 15 años cuando nació Jesucristo (nadie se la folló, así que no sería delito), cuando lo crucificaron, tendría 15+33 = 48. En su época, sería una verdadera vieja (ahora no, mamá). Sin embargo, en las películas, obras sacras y demás aparece mas lozana que Caperucita Roja.
Todo esto es una conspiración para que la Virgen María disfrute de una mejor imagen. Además, se trata de publicidad engañosa de la iglesia católica. La asociación de consumidores debería intervenir.
De lo que nos dimos cuenta fue de lo siguiente:
La Virgen María, además de virgen, ¡era vieja!
Sí, señores y señoras, sí. Hagan sus cuentas. A nada que tuviese 15 años cuando nació Jesucristo (nadie se la folló, así que no sería delito), cuando lo crucificaron, tendría 15+33 = 48. En su época, sería una verdadera vieja (ahora no, mamá). Sin embargo, en las películas, obras sacras y demás aparece mas lozana que Caperucita Roja.
Todo esto es una conspiración para que la Virgen María disfrute de una mejor imagen. Además, se trata de publicidad engañosa de la iglesia católica. La asociación de consumidores debería intervenir.