Enseñando a los hijos
En este mundo hay cosas terribles. Una de ellas es la proliferación sin control de las fotos de los hijos en la oficina.
En una inspección rápida a mi planta he podido comprobar: siete protectores de pantalla, cinco marcos de fotos, cuatro fotos sujetas con imanes en el escritorio, dos alfombrillas, tres regalos hechos con sus pequeñas y patéticas manos.
Imagino que para un padre sus hijos serán lo más maravilloso del mundo, pero por favor, un poco de dignidad: dejad que sigamos teniendo esperanzas con esta especie. Además, que lo sepas, ni tu hija es tan guapa ni el vestido de la comunión tan mono: horterón, que eres un horterón. Ni siquiera sabes hacer una foto con gracia ni una composición decente: las caras de tus dos niños una al lado de la otra, sonriendo, y con cualquier cosa detrás de fondo no es que sea muy especial que digamos. Y me sorprende que no acabes hasta los huevos de tus hijos viéndolos todo el día con la misma sonrisa falsa que va perdiendo color en la foto mientras ellos crecen en otra parte.
No tengo hijos, aunque espero tenerlos; pero si alguna vez llego a ese punto, por favor, terminad con mi sufrimiento.
En una inspección rápida a mi planta he podido comprobar: siete protectores de pantalla, cinco marcos de fotos, cuatro fotos sujetas con imanes en el escritorio, dos alfombrillas, tres regalos hechos con sus pequeñas y patéticas manos.
Imagino que para un padre sus hijos serán lo más maravilloso del mundo, pero por favor, un poco de dignidad: dejad que sigamos teniendo esperanzas con esta especie. Además, que lo sepas, ni tu hija es tan guapa ni el vestido de la comunión tan mono: horterón, que eres un horterón. Ni siquiera sabes hacer una foto con gracia ni una composición decente: las caras de tus dos niños una al lado de la otra, sonriendo, y con cualquier cosa detrás de fondo no es que sea muy especial que digamos. Y me sorprende que no acabes hasta los huevos de tus hijos viéndolos todo el día con la misma sonrisa falsa que va perdiendo color en la foto mientras ellos crecen en otra parte.
No tengo hijos, aunque espero tenerlos; pero si alguna vez llego a ese punto, por favor, terminad con mi sufrimiento.
Comentario:
Lo mejor es dejar que se extinga la especie.
El planeta se quedaría como nuevo para que el resto de los animales no nocivos para el medio ambiente, siguieran prolongando hasta la eternidad el milagro de la vida.
El planeta se quedaría como nuevo para que el resto de los animales no nocivos para el medio ambiente, siguieran prolongando hasta la eternidad el milagro de la vida.