
El plan del primer dia era el siguiente: salir del hotel, recoger el coche, visitar las terrazas y soroa y llegar a viñales para dormir en la casa particular de Lioska.
Bajamos a desayunar muertos de sueño, ya que nos habiamos levantado muy temprano y llevabamos mucho cansancio acumulado. De los desayunos ya hablare otro dia, pero estaban en la linea de calidad del resto del hotel.
Una de las primeras cosas que hay que hacer cuando se viaja a Cuba es cambiar moneda. En el pais existen dos monedas de curso legal, los pesos nacionales y los pesos convertibles. Un peso convertible equivale mas o menos a un dolar, y 24 pesos nacionales hacen un peso convertible.
Antes se utilizaba el dolar y el peso, pero el gobierno cubano se ha montado un sistema muy bueno para recaudar pasta por todo el morro: prohibio el dolar e invento el convertible como equivalente al dolar. Hasta ahi tira, pero resulta que el peso convertible solo se puede comprar en casas de cambio oficiales cubanas llamadas CADECAS (tambien hay en los hoteles), y te dan 0.89 convertibles por dolar. Vamos, que cobran un 11% de impuestos sobre todo lo que te vayas a gastar en el pais. Lo malo es que ese impuesto no solo repercutira sobre el turista sino sobre el vendedor, que tendra que bajar algo el precio ya que todo se vuelve mas caro. El euro no tiene la misma equivalencia, pero tambien te meten un 10% de tasas respecto al cambio euro/dolar.
El peso nacional es la moneda que utilizan los cubanos. No llegamos a comprobarlo personalmente, pero la idea es que los cubanos pagan los servicios en pesos nacionales y los turistas en pesos cubanos, con lo que por ser turista todo te cuesta 24 veces mas que a ellos. Esto tiene como consecuencia que determinados sectores pasan como de la mierda de atender a cubanos, por ejemplo los taxis. Tambien hay muchos productos que solo se pueden encontrar en tiendas que venden en convertibles, mientras que la mayoria de la poblacion cobra en nacionales. Yo no entiendo demasiado de economia pero me parece que esto es un sistema un poco caotico que al final les traera problemas serios.
Con dinero en el bolsillo, nos acercamos al hotel Habana Libre para recoger el coche que teniamos alquilado. Habiamos salido pronto para cerrar el contrato en diez minutos y salir hacia Viñales lo antes posible, ya que teniamos que hacer bastantes cosas ese dia. Que ilusos.... Menos mal que ibamos armados de paciencia como nos habian aconsejado.
Llegamos al Habana Libre a las 10:00, la hora acordada. Habia una fila de mesas donde prestaban servicio diferentes compañias: coches, visitas organizadas, autobuses. Llegamos al mostrador de Rex, donde lo teniamos reservado, y tras esperar a que acabasen unos señores que habian antes nos atendieron a nosotros. Todo para decirnos que habia un problemita y que el coche tardaria unos diez minutos en llegar.Ahi fue donde se jodio todo el viaje.
Como el coche tardaba, el cabron del ayudante del alquilacoches se dedico a darnos conversacion. Era un tipo flaco y cinico con una vision muy negativa de la vida. Claro esta empezamos a preguntarle sobre las carreteras, como llegar a donde queriamos ir... El notas nos dijo que hasta pinar del rio habia autopista, pero el camino desde alli hasta viñales nos lo pinto como una ascension entre montañas rodeadas de barrancos con curvas imposibles. Ademas, nos conto que en Cayo Levisa lo unico que habia eran nubes inmensas de mosquitos que se dedicaban a devorar turistas durante la noche.
Mi mujer venia ya como acobardada desde españa. Me extrañaba mucho, ya que ella normalmente es muy valiente y no le cuesta enfrentarse a los problemas, pero no se por que le daba un poco de miedo este viaje. Nunca habiamos estado en un pais tan diferente del nuestro, habiamos odio muchos rumores y como es un poco alarmista asi que creo que esperaba lo peor. Solo le falto hablar con el tipejo de los coches para acabar de derrumbarse.
Como el coche tardaba bastante mas de diez minutos, nos fuimos a tomar un cafe. Mi mujer me dijo que pasaba del viaje que habiamos planeado: que de ir a Cayo Levisa nada y que lo de Viñales ya veriamos. Mi opinion le importo una mierda, estaba asustada y no atendia a razones. Le intente decir que igual el camino no estaba tan mal, que estaba claro que en un manglar tiene que haber mosquitos pero que para eso llevabamos una especie de autan super-plus y por la noche no ibamos a estar a la interperie, y que si habia algun problema solo teniamos que volvernos. Nada. Que no, que no y que no.
Al final consegui convencerla para visitar esa tarde la ciudad y al dia siguiente, con mas calma, ir a las terrazas y soroa volviendo a dormir a la habana para ver como estaban las carreteras y decidir si ibamos a viñales o no.
Yo estaba de una mala hostia que tumbaba. Lo que queria era internarme en la cuba rural, por la selva, vivir en una casa con cubanos y empaparme del espiritu de la isla. En vez de eso, me veia visitando los tipicos atractivos turisticos de la habana. Y lo que mas me fastidiaba es que no habiamos tenido aun ningun problema, la gente parecia muy amable, y no habia ninguna sensacion de inseguridad, solo la que traia mi mujer desde españa.
Al final con el coche tardaron un poco mas diez minutitos: nos lo dieron a la una. Bajamos a pasear por la ciudad a esa hora. Desde luego el mejor contacto con el caribe no es un paseo a mediodia con una temperatura de 36 grados, un 100% de humedad y muertos de sueño.
Llegamos en coche hasta la plaza de armas. Estuvimos viendo los patios de los palacios antiguos que habian por alli, que eran bonitos pero se visitaban en cinco minutos. En cuanto salias un poco de las calles mas turisticas, los edificios estaban que daban asco, las calles sucias, no habia nada para ver y desde luego no era agradable para pasear. Subiendo por la calle Obispo, llegamos al hotel Florida y nos ofrecieron un menu por 15$. Como estabamos cansados, hambrientos y muertos de calor nos paramos ahi mismo. El hotel era muy agradable, aunque la comida tenia un precio excesivo para lo que era. De todas formas nos daba igual, comimos, nos refrescamos y nos largamos al hotel a dormir la siesta porque no podiamos mas.
Al despertar de la siesta, me encontre con la agradable sorpresa de que tenia un tapon de cera en el oido. Sufro bastante de ese problema, y periodicamente me toca visitar al medico que en cinco minutos me lo soluciona. Estar con un tapon en un oido es muy incomodo, oyes tu voy como amplificada, hablas mas bajo o mas alto de la cuenta porque no sabes el volumen real al que estas hablando, te cuesta mucho entender a la gente y acabas con la cabeza embotada.
Aunque no me apetecia mucho conocer el sistema sanitario cubano, como era algo muy sencillo me decidi a visitar al medico del hotel esa misma noche si era posible para poder salir pronto al dia siguiente. Preguntamos en recepcion, y nos dijeron que hay una enfemera siempre en el hotel pero que ya se habia ido. Sin embargo, llamaron al Habana Libre y alli si que estaba la enfermera disponible. Fuimos para alli, y subimos a la cuarta planta donde tenia la consulta sanitaria. Nos recibio una negra regordeta y sonriente, con mucha pachorra. Saco de una caja polvorienta un aparato de eso que utilizan los otorrinos para mirarte los oidos, que tenia un inmenso valor pero no por ser tecnologia punta sino porque debia ser ya una antiguedad. Me miro, me confirmo que tenia un tapon y me puso unas gotas para ablandarlo un poco.
A los cinco minutos de estar con las gotas fue a por una jeringuilla grande y un poco de agua, tras lo cual procedio a inyectarmela a presion en la oreja durante diez o quince minutos. No se que leches estaria haciendo ya que normalmente no lleva mas que unos segundos. Eso si, en cuanto empezo la telenovela termino de prisa y corriendo y dio la consulta por finalizada.
Yo seguia notando que no acababa de oir bien del todo, pero como algunas veces tras quitarme el tapon se inflama un poco el oido y me habia echado un monton de agua no le di importancia, pense que al dia siguiente estaria mejor.
Por lo menos empezaria a visitar lo que me apetecia, en vez de estar encerrado en la ciudad.

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