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Quitandose el traje
...en ultima instancia eres sólo un simple individuo en un mundo enorme
De que va esto
De vez en cuando me quito el traje gris y me pongo a escribir mis historias de colores Subscribe with Bloglines

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Sindicación
 
Conduciendo hacia el oeste

Segundo dia en Cuba. Ibamos a coger el coche en direccion Oeste para visitar Las Terrazas y Soroa, tras lo cual volveriamos a La Habana a dormir.

Otro dia que empezaba bien: al despertarme por la mañana, seguia teniendo molestias en el oido. Como la enfermera me dijo que ya me habia quitado el tapon, estaba preocupado ya que temia que me hubiese hecho una perforacion en el timpano o vete a saber que, aunque esperaba que solo fuese un poco de irritacion en el oido, normal por otra parte despues de haberme metido dos litros de agua a presion la noche anterior.

Despues del desayuno nos acercamos a ver si me podia visitar en un momento el medico del hotel para asegurarme de que todo iba bien. Resulta que el medico del hotel resulto ser la enfermera del hotel. Me dijo que para empezar, me iba a cobrar 5$ de su consulta, y que si habia que llamar al medico me iba a costar otros 30$. Le conte los sintomas y sin mirar nada mas me dijo que habia que llamar al especialista; vamos, que me acababa de soplar 5$ por el morro. El "especialista" tenia que venir de otro hospital, asi que tendriamos que esperar diez minutos.

Una hora despues llego la especialista. Saco de un armario un aparato aun mas viejo y lleno de polvo que el de la noche anterior, me miro el oido y me dijo que no tenia tapon, que me iba a dar antiinflamatorios y que en dos dias ya veriamos. Resulta que una de las pocas cosas que nos faltaba en el botiquin era un antiinflamatorio, asi que nos toco acercarnos a una farmacia cubana a probar el voltaren nacional. Era carisimo, y aunque tome menos de lo que me prescribio puedo asegurar que no me paso nada, ni me curo ni me fastidio. ¿Seria un placebo?

Al final, con bastante retraso, salimos en coche para tomar el malecon hacia la izquierda en direccion al barrio de Miramar para tomar la autopista. El barrio es mucho mas agradable que la habana vieja, con casas grandes y arregladas, jardines y arboledas por todas partes. Es donde vive la gente con dinero de la ciudad, donde estan la mayoria de embajadas, y donde estaban todos los casinos y clubs de la epoca de batista. Para coger la autopista hay que cruzarlo y pasar por Cubacan, que es un barrio todavia mas pijo.

En Cuba, los semaforos estan al otro lado del cruce. Cuando habian coches delante de mi me paraba, pero si iba el primero me los comia todos. Tras uno de estos saltos de semaforo, uno en el que pase bastante justito, nos encontramos un policia cubano que nos hacia señas para que parasemos y al que casi atropello porque iba acelerando para pasar el cruce lo antes posible. A mi se me cayo el alma a los pies, lo que nos habian contado de los policias cubanos no era muy esperanzador. Para empezar no tienen radares, asi que miden los excesos de velocidad a ojo de buen cubero: si te dicen que vas a 60, vas a 60 y punto. Suelen ser muchachos jovenes, un tanto paletos y de provincias, y se ve que les gusta imponer su autoridad.

Yo me veia con un multon por lo del semaforo, otro por exceso de velocidad y un tercero por intento de atropello a la autoridad. Pare el coche y baje la ventanilla. El policia acerco al coche, me dio un papel blanco y me hizo un saludo militar, que respondi mas por reflejos y el acojono que llevaba encima que por otra cosa. Le eche un vistazo al papel para ver de cuanto era la multa, pero resulto ser un papel con una campaña de trafico pidiendo que se moderase la velocidad. Ufff...

Seguimos cruzando miramar en direccion a la autopista. Nos la pasamos por arriba, y nos dimos cuenta de que nos habiamos equivocado porque un cubano se puso a hacernos gestos en mitad de la carretera. Ahi descubrimos la caracteristica principal del transporte terrestre en Cuba: fuera de La Habana no hay un solo cartel indicador. Pero con que no hay ni uno no me refiero a que estan mal puestos, hay pocos o no se pueden ver. No, no es eso: es que no hay ninguno. No se si es que no tendran presupuesto para esas cosas, o estara hecho a proposito para dificultar una posible invasion del enemigo capitalista. El sistema para moverse por el pais es que o bien conoces el camino o bien te paras cuando veas a alguien y le preguntas, lo que hace que tardes bastante mas en llegar a los sitios. Eso si, haces amigos.

Dimos la vuelta y entramos a la autopista direccion oeste. La autopista viene a ser como las de aqui, con la excepcion de que no tiene una sola linea pintada y d el firme esta un poco estropeado a trozos, con algun socavon. No se puede pasar de 100 Km/h, lo cual de todas formas no es muy recomendable. No hay mucho trafico, mas que nada porque en cuba no hay muchos vehiculos. Los camiones que la transitan parecian hechos con retales de modelos antiguos: la cabina de un tipo, las ruedas de otro, el parachoques de otro color... Los remolques son del año de la panana, viejos, oxidados y repletos de gente tostandose al sol y viajando sin ninguna medida de seguridad. Tiran por el tubo de escape un humo negro que olia fatal, a saber el tipo de combustible que usaban y lo cascado que estaria el motor.

A intervalos regulares, te encuentras personas a los lados de la autopista que parcticamente se tiran encima del coche cuando pasas, ofreciendo algo que luego nos enteramos de que era queso. Tambien hay pastores conduciendo vacas por el arcen de la autopista, gente parada a la sombra debajo de los puentes, y algunos carros y bicicletas. El paisaje que se ve desde la autopista es precioso, verde, con palmeras y bosques tropicales por todas partes, algunos lagos artificiales, plantaciones de azucar y de tanto en tanto algunas casuchas de madera de los guajiros.

Llegamos por fin al desvio hacia las terrazas. Sorprendentemente habia un cartel indicador, creo que el unico que vimos en todo el viaje. Cuando giramos, nos encontramos a un monton de gente haciendo botella, que es como ellos llaman al auto-stop. Nos atrevimos a parar y a recoger a una pareja que nos parecio de confianza, para acercarla hasta las terrazas. Resulto ser el dueño del unico restaurante vegetariano en la zona. Nos dio mucha seguridad el que estuviesen con nosotros, ya que conocian el camino y ya no teniamos que preocuparnos por ir averiguando por donde ir.

La subida a Las Terrazas es preciosa, una carretera bien cuidada que sube hacia la sierra del Rosario entre la selva. A los lados hay una pared cerrada de vegetacion tropical, con palmeras, alguna especie de mimosas y muchas otras plantas exoticas que no habiamos visto nunca. Teniamos la impresion de estar adentrandonos en una selva virgen y salvaje.

Una vez en las terrazas hay que pasar un control de entrada donde te sacan la pasta. Nada mas pasarlo, a la derecha, hay un desvio hacia las ruinas de una antigua plantacion de cafe que dejamos para ver mas tarde. Despues de eso se pasa un lago y la carretera continua pasando por debajo de un edificio de viviendas, donde dejamos a las personas que habiamos recogido. A partir de ahi tomamos el camino a los baños y la cosa empezo a ponerse peor: la carretera era muy estrecha, estabamos rodeados por la selva y cruzarse con otro coche era una aventura.

A mi mujer le habia empezado a entrar mal rollo en cuanto salimos de la autopista. En realidad ya no estaba muy a gusto cuando ibamos por ella aunque no era para tanto, pero cuando nos metimos por los caminos entre los bosques se cago de miedo. Para mi la cosa no pintaba tan mal, las carreteras por las que nos habiamos metido el verano pasado en el Loira eran del estilo y aunque no llevabamos telefono movil y habia que pararse cuando te cruzabas con un coche estaban bastante transitadas, siempre te cruzabas con algunos coches que podrian sacarte de algun apuro. Para ella, sin embargo, fue demasiado: se veia con el coche estropeado, perdida en medio de la selva y devorada por terribles animales salvajes.

Llegamos a los baños con mi mujer acojonada y acobardada.

Los baños es un trozo de rio habiltado para el baño, con alguna pequeña cascada y lagos naturales como hay en muchos sitios de españa. La gracia del lugar es que esta en medio de una selva tropical. A los lados del rio se alza una muralla de arboles y vegetacion impenetrable. En el rio hay peces tropicales muy descarados, a los que te puedes acercar sin ningun problema. Un paraje precioso en medio de la naturaleza. Sin embargo, no pude disfrutarlo ya que estaba mas preocupado por como lo llevaba mi mujer que por contemplar el paisaje. Estaba muerta de miedo, pasandolo bastante mal, y solo le apetecia volver al hotel y dejarse de aventuras. Solo pensar que tenia que volver a salir por el camino que habiamos entrado ya le hacia temblar.

Por suerte nos encontramos con otra pareja de españoles que habian ido alli a pasar el dia. Ellos habian quedado con una persona desde españa, pero les habian dado planton y les toco contratar a un taxista que por 120$ les iba a hacer de guia y llevar en su coche a visitar las terrazas. Estuvimos hablando un rato con un cubano conocido del guia de la otra pareja, y nos ofrecio acompañarnos el dia siguiente a viñales. El conduciria nuestro coche y le pagariamos lo que nos pareciera. Nos dijo que si no habia inconveniente por nuestra parte le gustaria que nos acompañase su mujer. No lo veiamos claro del todo, pero le pedimos el telefono por si al final cambiabamos de idea.

Despues de estar un rato bañandonos, la otra pareja quiso continuar la visita. Iban a ir a Soroa, pero el taxista que habian contratado se las apaño para convencerles de que cambiasen los planes y fuesen a playa Baracoa que en su opinion era mucho mas bonito. A nosotros nos daba lo mismo, mi mujer solo queria seguir su coche y llegar cuanto antes a La Habana y como encima nos sabia mal apalancarnos de esa manera ya que no sabiamos si les haria mucha gracia, no dijimos ni mu. Luego nos enteramos de que posiblemente les habia convencido ya que playa Baracoa esta mucho mas cerca de La Habana, y se ve que el hombre tenia ganas de volver a casa pronto.

El chofer no tenia ni puta idea de como ir. Salio mas o menos de las terrazas, y mas tarde tomo un desvio aparentemente al azar en la autopista tras lo cual se perdio definitivamente. Estuvimos una hora larga de camino, parandonos a preguntar en cada cruce a los lugareños. Gracias a eso tuvimos la oportunidad de pasar cerca de una azucarera, que era una fabrica cochambrosa con una chimenea altisima y un pequeño barrio de casas de madera alrededor donde vivian los trabajadores. Adelantamos cientos de tractores, ciclistas, guajiros y abuelas, pero despues de mucho preguntar llegamos a playa baracoa.

El sitio consistia en una calle de chabolas medio en ruinas y una playa de piedras al otro lado. No habia nada especial, mas bien era un poco desagradable. Se suponia que teniamos que comer alli en un paladar. Los paladares son restaurantes caseros, el nombre viene de una telenovela que se hizo famosa en cuba y donde el o la protagonista montaba un pequeño restaurante que se llamaba "el paladar". Hace unos años era comida casera que te ofrecian los cubanos en su casa a un precio modico. Como el gobierno vio que gracias a ellos estaba dejando de cobrar bastante dinero lo regulo, cobrando una tasa importante por cada uno, con lo que solo han sobrevivido los mas "profesionales" y subiendo los precios. De todos modos en Baracoa habia que echarle bastantes huevos para meterse en uno por la pinta de cochambroso que tenia el lugar, y como el guia no conocia ninguno de confianza no nos paramos a comer.

Despues de aquello, el taxista propuso acercarse a ver la Marina Hemingway y despues a comer langosta en un paladar que conocia asi que cogimos el coche y en unos minutos llegamos hasta alli. La Marina resulto ser una zona con cuatro canales matados donde habian unos yates atracados y unos cuantos restaurantes y bares. La gracia que se supone que tiene el sitio es que desde alli parten las competiciones internacionales de captura de peces espada, pero para los profanos en el tema y que tenemos un interes nulo en la pesca es un lugar bastante feo y sin interes. Como ya estabamos hasta las narices, nos despedimos alli mismo y volvimos al hotel por la carretera del norte, que seguia sin tener indicaciones pero como era todo recto no presentaba ninguna dificultad.

Al llegar al hotel, preguntamos por las excursiones a Viñales y contratamos una por 50$ por barba, para salir al dia siguiente. Tambien pedimos precios de hoteles en varadero, todo incluido. Entre que devolviamos el coche, arreglabamos papeles y demas se nos hizo tarde, asi que solo dio tiempo de dar una vuelta por la rampa.

Yo estaba de muy mala leche.

Habiamos perdido el dia, no habiamos visitado Soroa y solo habiamos visto lo minimo de Las Terrazas. Ademas, el resto del viaje pintaba todavia peor: no teniamos coche, ibamos a hacer el resto de visitas organizadas, y mi mujer ya estaba diciendo que queria que fuesemos unos dias a varadero. Adios a mi visita soñada de la cuba rural.

Me sentia como un turista borrego.




 
 
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