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Blog sobre El Boalo, Cerceda y Mataelpino
Datos e información de interés sobre El Boalo, Cerceda y Mataelpino.
Sindicación
 
«El Espliego», entre la tradición y la modernidad
«El Espliego», entre la tradición y la modernidad
C. V.

MATAELPINO.
En Mataelpino hay una lucha constante entre la tradición y la modernidad, y parece que está ganando esta última. No hay más que ver el pueblo: las construcciones antiguas apenas han sobrevivido y se encuentran sepultadas por las nuevas de ladrillo.

Sólo hay un lugar en el que lo nuevo y lo viejo convivan perfectamente: es «El Espliego». «Armónico» es quizá la palabra que mejor lo define: una sala previa a la barra, completamente de madera, tanto por dentro como por fuera, lo convierten en un lugar que no pasa desapercibido a unos pocos metros de la Plaza Mayor.
Dentro, las conversaciones apacibles, las buenas tapas, las cañas y los cafés dominan. Ya en la barra, el ambiente rústico, las vigas de madera dotan al ambiente de un clima mucho más íntimo.

Recientemente abierto, ha modernizado los usos y costumbres de los habitantes de Mataelpino y atrae, sobre todo, a los nuevos vecinos, a aquéllos que se han comprado un piso o un adosado para pasar los fines de semana o la muy próxima ya Semana Santa.

Todo sea para salir a la calle, porque los antiguos habitantes de la localidad se quejan de que los foráneos apenas salen de sus casas, que no hacen vida social, que no sienten el pueblo como propio. Era necesario este nuevo lugar de socialización.
 
Azaya: la cocina más tradicional de la sierra


Azaya: la cocina más tradicional de la sierra
CRISTINA VALLEJO


MATAELPINO.
Los hermanos Santamaría, allá por 1975, fundaban el restaurante Azaya en Mataelpino. Procedían de Segovia, habían pasado algunos años en Alemania trabajando y en esa localidad, en un negocio hostelero cercano. Compraron una finca y construyeron lo que hoy es el Azaya.

Los sucesores de aquellos emprendedores siguen ampliando el negocio, aunque continúan conservando la tradición que inspiró su apertura: cocina tradicional, clásica, bien elaborada y con materias primas de primera calidad. Sus especialidades, rabo de buey guisado, bacalao al pil-pil y manos y morros de ternera guisados. En cuanto a los primeros, las ensaladas creativas, los pimientos con anchoas, el revuelto de hongos con jamón ibérico y el foie de pato son los protagonistas de entre más de cincuenta platos que se encuentran en la carta.

Los hermanos Santamaría no olvidan ningún detalle y, junto a los primeros y los segundos, cuentan con deliciosos postres elaborados, todos ellos, en el propio restaurante. Las frambuesas calientes al Grand Manier con helado y nata son las estrellas de la carta de postres, pero preparan también la tarta de chocolate y manzana y helados caseros.

En cuanto a los caldos, han elegido vinos de toda la península. Investigan, prueban... No se conforman con los típicos y descubren algunos deliciosos. Ofrecen, sobre todo, tintos, que son los más acordes con los platos del Azaya. Entre ellos, el Terrasola (catalán); el rioja Dinastía Vivanco, crianza de 2001; un manchego, el Fontal...

En ocasiones han experimentado introduciendo platos de temporada como las setas en otoño o la caza, han visto que sus visitantes buscan en el Azaya los platos tradicionales que recogen en su carta durante todo el año. Por eso, van a lo seguro y las únicas variaciones que introducen son las lógicas: en verano acuden más a las ensaladas y quitan las sopas de cebolla y las fabadas. Sus clientes, fundamentalmente funcionarios de los pueblos de los alrededores y empresarios, celebran muchas reuniones en Azaya. De hecho, los días laborales los clientes son de más nivel económico.

Los fines de semana, los turistas son los protagonistas y, también, las personas que acuden a Mataelpino para conocer el restaurante porque amigos o conocidos se lo han recomendado, porque el boca a boca funciona, y mucho. La mayoría repite. A veces, incluso, algunos clientes van durante la semana por cuestiones laborales y los domingos para comer con la familia. También acuden muchas personas de la tercera edad que pueden rememorar la comida típica de su infancia.

Pero todos tienen el privilegio de comer en un incomparable marco al pie de La Maliciosa y frente a La Pedriza. Si en invierno, además del paisaje disfrutan de la cuidada decoración de su amplio salón, en verano los comensales pueden gozar y saborear la gastronomía serrana en la enorme terraza de que dispone el restaurante. Todos, además, van al Azaya buscando cocina serrana, cocina tradicional de alta calidad y buenos ingredientes.

Vivir Sierra asistió a la elaboración de uno de los platos más emblemáticos de Azaya. Uno de sus cocineros, Alejandro Santamaría, explica seguro y rápido su modo de elaboración: se cuecen en la olla las manos y los morros de ternera cortados en trocitos junto con unas cebollas, granos de pimienta negra, laurel y hueso de jamón. Aparte, se va realizando un sofrito de cebolla y pimiento, pimentón y guindilla. Al final, se añade la ternera cocida con su caldo y se cuece todo junto.

Especialidad

«Teniendo estos platos tan elaborados, da rabia que los clientes te pidan un solomillo a la plancha o unos huevos fritos con chorizo y morcilla.

Para ver si un restaurante es bueno o no, tenemos que pedir sus especialidades y los recetas de mayor complejidad», se lamenta Alejandro que, al principio, no era muy aficionado a esto de la cocina. Después de haber pasado por los restaurantes madrileños Jockey y Zalacaín, se incorporó al negocio familiar.

Ahora, Alejandro Santamaría está enamorado de su profesión y, aunque en el restaurante no se permite muchos experimentos puesto que los clientes, lo que piden es tradición, en su casa si hace virguerías al modo del mejor Ferrán Adriá. «En Madrid hay miles de restaurantes de nueva cocina y cocina creativa. Aquí los clientes buscan otra cosa, buscan tradición y calidad en las materias primas que emplean y eso es precisamente lo que nosotros les ofrecemos», explica Alejandro, quien, junto con sus hermanos y su cuñado, forma un gran equipo al servicio del cliente y de la cocina tradicional.
 
Mesón Los Álamos

Los Álamos: un sabroso lugar de Mataelpino
CRISTINA VALLEJO

Gerardo Sanz nos adelanta uno de los platos que va a incorporar próximamente a la carta del restaurante: brochetas de pez espada y langostinos con salsa de mostaza

MATAELPINO
Beatriz y Gerardo regentan en Mataelpino uno de los restaurantes más emblemáticos: «Los Álamos». Llevan ya cinco años, casi sin vacaciones, volcados a la atención de sus clientes, sobre todo los que, procedentes de Madrid, van a pasar fines de semana a la sierra. También son muchos los grupos de jóvenes de Mataelpino o de otros pueblos cercanos los que se acercan a degustar las excelentes hamburguesas gigantes de elaboración propia que, en verano, se sirven en su hermosa terraza desde la que se divisan los bellos paisajes de la sierra. Además de estas estupendas hamburguesas, su especialidad son también las tapas de sepia, chopitos, calamares, cochifrito, setas con jamón ibérico y las que nunca pueden faltar: las croquetas caseras.

Para comidas más formales, en su carta, muy rica y variada, destacan, entre los entrantes, los pimientos del piquillo rellenos de solomillo, la parrillada de verduras, los judiones de La Granja, callos con garbanzos... Todos ellos platos muy representativos de la cocina más castiza. Un protagonismo especial cobran las carnes sobre los pescados, sobre todo el entrecot de ternera, el solomillo y el medallón de buey. Pero, según apunta Gerardo, su carta no olvida los productos del mar. De hecho, sus clientes, en muchos casos, optan por el bacalao a la riojana o por los lomitos de mero en salsa verde.

Y, en los postres, también se inclinan por la elaboración en su propia cocina. Sus dulces más destacados: la tarta de queso con arándanos y la mousse de chocolate. Deliciosas.

Enormes instalaciones

Mientras Gerardo y Beatriz explican sus especialidades y las ofertas de su carta, corretea, travieso, su sobrino, Luis Miguel. «Cuando no está en el colegio, está con nosotros, y le encanta ayudarnos y estar entre los fogones», comenta Beatriz. «Es muy rebelde pero, claro, está en edad de serlo», comenta, entre divertida y enfadada. Quizá el pequeño emule las andanzas de su tía que, desde los trece años trabaja, en la hostelería.

Luis Miguel no deja de correr en el enorme salón para casi medio centenar de comensales, y por el bar, en el que caben otras treinta personas. La decoración rústica crea un ambiente cálido, acentuado por la luminosidad que le otorgan los enormes ventanales de los que está rodeado el salón. A la terraza, que en verano se llena, Luis Miguel no sale, porque hace un frío que pela en Mataelpino, pocos días después de caer una gran nevada que dejó al pueblo con veinte o treinta centímetros de nieve.

Gerardo destaca que, claro, tantos años tratando con el cliente, lo han convertido casi en un psicólogo: «uno ya sabe cómo viene el cliente. Percibes quién viene de buenas y quién sólo tiene el objetivo de poner pegas a todo, hagas lo que hagas», asegura.

Mientras, Gerardo comienza a preparar el que será el nuevo plato que ofrezca a sus clientes próximamente: brochetas de pez espada y langostinos con salsa de mostaza. Una sorpresa muy agradable porque, a juzgar por los resultados, hará las delicias de los paladares de los clientes de «Los Álamos».

Dispone sobre la encimera, cuidadosamente, antes de empezar a cocinar, los filetes de pez espada, el pimiento verde y los langostinos frescos. Empieza a cortar en trozos el pimiento, al que le quita las semillas. También, trocea los filetes de pez espada y pela los langostinos.

Es el momento en el que monta las brochetas, alternando el pez espada, el pimiento y el langostino hasta completarla. Antes de poner las brochetas en la plancha, mezcla el aceite y el tomillo, lo que servirá para untar las brochetas una vez que estén friéndose, para que cojan el intenso aroma del tomillo.

Al tiempo que las brochetas se van haciendo, Gerardo pone la mantequilla con la mostaza a calentar en otra sartén. Espera, con paciencia, a que se derrita, mientras remueve con una cuchara de madera. Cuando la mezcla está derretida, se le añade la nata líquida. Remueve unos minutos, hasta que todos los ingredientes están ligados.

Entonces, llega el momento del toque final. En una fuente coloca unas hojas de un cogollo y unos tomates cherry y, encima, coloca las brochetas, ya pasadas por la plancha y ya con el toque de sabor que le ha proporcionado la mezcla del aceite con el tomillo. Con respecto a la salsa, se sirve en una tarrina para que el cliente la aplique sobre la brocheta a su gusto. Un resultado final estupendo y, seguramente, se convierta en uno de los platos estrella cuando Gerardo y Beatriz lo incorporen a su carta como novedad de la nueva temporada.




 
Dónde ir... Mataelpino ofrece un paisaje incomparable dominado por la presencia ubicua de La ..

Artículo en ABC (28 Julio, 2005)

Dónde ir... Mataelpino ofrece un paisaje incomparable dominado por la presencia ubicua de La ..


Un paseo para conocer los alrededores de Mataelpino
CRISTINA VALLEJO

MATAELPINO.
Clara del Valle regenta el único estanco de Mataelpino. Lo heredó de sus padres y lo ha convertido en una de las tiendas más emblemáticas de la localidad. Al principio era también un establecimiento de ultramarinos, pero su visión de futuro hizo de que lo reconvirtiera en una tienda de prensa, regalos y papelería, y de gran éxito. Muy poco después de tomar esta decisión llegarían a la localidad varios supermercados. Clara ha demostrado una gran lucidez en su actividad como empresaria y, muy a menudo se apunta a cursos de reciclaje para estar al día. Clara, al emprender la marcha por las calles de su pueblo, tiene un objetivo muy claro: llegar al punto más alto de la localidad con objeto de poder observar las mejores vistas. No en vano, Mataelpino está, casi en su totalidad, rodeado por el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares, que está presidido por el impresionante paisaje de La Pedriza.
Por el camino, primero por la Calle Generalísimo, todo el mundo la saluda: es una de las personas más populares del pueblo. A su actividad de cara al público se une el hecho de que nació en este municipio. Se siente muy unida a él, a su tierra. Siente sus raíces muy apegadas a su terruño natal. «No podría vivir en otro lugar. Aquí están mis raíces, mi historia. A mis hijas les pasa lo mismo: la pequeña quiere estudiar Derecho y Administración de Empresas y, cuando termine, quiere poner un despacho aquí», explica.

Nos dirigimos al norte del pueblo y pasamos por la Plaza Mayor, en la que se encuentra la Tenencia de la Alcaldía, ya que la sede principal del Consistorio se encuentra en El Boalo. «Las autoridades no cuidan nada el urbanismo: los edificios de la Plaza no guardan ninguna armonía», denuncia Clara. «Y, mira, tampoco se están preservando las antiguas y típicas construcciones de Mataelpino. Se tiran y se construyen viviendas nuevas, pero sin orden ni concierto», continúa. En el centro, la escultura de «La Pastora», donada porel escultor Luis Sanguino.

Llegamos a la Iglesia de Santa Águeda. El Templo fue construido, según comenta Clara, por propios vecinos del pueblo. Su propio padre fue uno de los que pusieron las primeras piedras. Aunque es muy moderna, no ha suscitado las polémicas que surgieron en otras localidades: la levantaron los propios lugareños. Delante de ella, uno de los dos parques infantiles que se han construido y el solar en el que se coloca la plaza de toros en las fiestas de San Bartolomé y en las de Santa Águeda.

Emprendemos el ascenso ya a las afueras del pueblo, con la mirada puesta en La Pedriza. A la derecha vemos, pequeñito, pequeñito, El Boalo, y también Cerceda. Allá, a lo lejos, Moralzarzal. Clara tiene razón, a vista de pájaro, Mataelpino es un pueblo que no tiene casco viejo, todo él está dominado por las construcciones modernas. Entre Mataelpino y los demás sólo hay pastos, pero sin ganado. Antiguas tierras de cultivo ahora abandonadas.

Si antes agricultura y ganadería eran las actividades fundamentales, ahora ya sólo quedan dos ganaderos. «El pueblo ha perdido mucho y no sólo sus actividades tradicionales, también se está deshumanizando. Todo el mundo va a lo suyo. Quizá sea porque quedamos muy pocos nativos: la mayoría vienen aquí a pasar fines de semana y vacaciones y no sienten el pueblo como propio», se lamenta.

Un alto en el camino le hace recordar los tiempos mejores: se trata de la poza en la que venían a bañarse antes de que los pueblos se plagaran de piscinas particulares y sus habitantes se pudieran permitir ir a la playa en los meses estivales. Ahora el agua está contaminada. Cada vez tenemos más cerca La Pedriza, pero no seguimos ascendiendo, torcemos a la izquierda, en busca de la que ya es conocida como «casa encantada»: una edificación solitaria en lo alto de un risco en la que han estado haciendo obras. Seguramente, han sido las grúas que han estado trabajando allí las que han hecho el camino por el que hemos ascendido.

Tras contemplar el paisaje -el Parque Regional de la Cuenca Alta del Manzanares está a nuestros pies-, emprendemos el camino de regreso. Volvemos sobre nuestros pasos por el resbaladizo camino de tierra que nos separa del centro del pueblo. Otra parada. Esta vez en el estanco de Clara. Enfrente pastan unos burros. «Seguro que recalifican estos terrenos y nos roban la magnífica vista que tenemos de la Pedriza desde aquí», augura.


 
Nuevas Líneas de Autobús
Enlazan Los Valles con la capital

Entran en funcionamiento dos nuevas líneas de autobús en Collado Villalba

El alcalde de Collado Villalba, José Pablo González, ha afirmado que “esta iniciativa es un paso más del equipo de gobierno para fomentar el uso del transporte público, con el añadido de que en esta ocasión se abre una nueva vía de conexión con la zona norte de Madrid”


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11/07/2005


La zona de Los Valles en Collado Villalba dispone de dos nuevas líneas de autobús interurbano con conexión directa a Madrid. El alcalde de la localidad, José Pablo González, inauguró éstas líneas que van a permitir a los vecinos tener varias opciones de acceso a la capital. También ha entrado en funcionamiento una nueva línea que enlaza el municipio con Colmenar Viejo.La línea 673 Los Valles Moncloa tiene su salida frente al Carrefour, desde las 6,30 hasta las 21,05, y desde Madrid desde las 7,05 hasta las 23,15. Cuenta con 69 expediciones en días laborables, 24 los sábados y 12 en domingos y festivos. La línea 876 Los Valles Plaza Castilla pasa por Moralzarzal y Cerceda. La salida desde Los Valles comienza a las 5,35 y finaliza a las 21,50 horas. Desde Plaza Castilla la primera salida es a las 6,40 y la última a las 23 horas. Esta línea tiene 69 expediciones los días laborables, y ocho en sábados y festivos. La línea 720 Collado Villalba Colmenar Viejo pasa por Moralzarzal, El Boalo y Manzanares El Real, sale desde la estación de autobuses en la calle Rafael Alberti de Collado Villalba, desde las 7 hasta las 23 horas, cada hora. Desde Colmenar Viejo la primera salida es alas 6 y la última a las 22 horas, cada hora. Esta línea cuenta con 34 expediciones en días laborables y 32 los sábados y festivos. El alcalde de Collado Villalba, José Pablo González, ha afirmado que esta iniciativa es un paso más del equipo de gobierno para fomentar el uso del transporte público, con el añadido de que en esta ocasión se abre una nueva vía de conexión con la zona norte de Madrid, Plaza Castilla hasta ahora inexistente. El alcalde anuncio que el Ayuntamiento ya ha reservado suelo para levantar una nueva estación de autobuses en la zona de Los Valles-Las Eras, para dar servicio a toda la localidad y a los habitantes de este barrio donde se están construyendo más de 600 viviendas.


 
Nueva línea de autobuses entre Collado Villalba, Moralzarzal (Cerceda) y Plaza de Castilla
Desde esta semana funcionan dos nuevas líneas de autobuses que conectarán Collado Villalba y Moralzarzal con Madrid. Son la 673, Los Valles-Moncloa, y la 876, Los Valles - Moralzarza l- Cerceda - Plaza de Castilla. Por el momento tendrán su partida en la calle Rincón de las Eras.

COLLADO VILLALBA
Nuevas líneas de autobuses conectan Los Valles con Moncloa y Plaza de Castilla
También se han ampliado los búhos a los días laborables y se ha creado una línea hasta Colmenar
Redacción /C. Villalba
La zona de Los Valles es el punto de partida de dos nuevas líneas de autobuses que conectarán Collado Villalba con la capital: una de ellas finalizará en el intercambiador de Moncloa y la otra en Madrid, en Plaza de Castilla. Son dos servicios que cubren una importante demanda de los vecinos de esta zona densamente poblada de Collado Villalba. Las nuevas líneas son la 673, Los Valles-Moncloa, y la 876, Los Valles-Moralzarzal-Cerceda-Plaza de Castilla.


Por el momento tendrán su partida en la calle Rincón de las Eras, aunque el alcalde villalbino, José Pablo González, se comprometía esta semana, durante su presentación, a construir una Estación de Autobuses en Los Valles durante esta legislatura.

El servicio lo prestará la empresa Francisco Larrea, que ha adquirido diez nuevos vehículos para cubrir estas dos nuevas líneas.

No son las únicas novedades en cuanto al transporte público para la localidad. También funciona desde esta semana una nueva línea de autobuses que saldrá de la Estación de Collado Villalba, en la calle Rafael Alberti, junto a la RENFE, pasará por Moralzarzal y finalizará en Colmenar Viejo. A esto se une la puesta en marcha, desde el 1 de julio, de un nuevo servicio de autobuses nocturnos, los conocidos búhos, que circularán de lunes a viernes entre Moncloa, Collado Villalba y Moralzarzal, con salidas a la una, las tres y las cinco de la mañana.

También Navacerrada cuenta desde este fin de semana con servicio de autobuses nocturnos los viernes, sábados y vísperas de festivos. Los autobuses, como el resto de búhos, saldrán del Paseo de Moret. Los horarios serán: a las doce de la noche, salida de Madrid, a la 1:15 horas salida de Navacerrada, con final en Collado Villalba, y a las 2:30 horas salida de Navacerrada y llegada a Madrid.