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Los pueblos de la sierra pasan de «segunda» a «primera»
ACTUALIDAD
Los pueblos de la sierra pasan de «segunda» a «primera»
LOS MADRILEÑOS ESTABLECEN EN ELLOS SU RESIDENCIA HABITUAL

ÁUREA FELIPE

Los municipios de la sierra oeste de Madrid han experimentado un ascenso categórico: han pasado de ser pueblos donde principalmente los madrileños ubicaban su segunda residencia -para pasar los veranos, fines de semana y otros periodos vacacionales- a destinos codiciados para asentar la casa habitual.

Prueba de ello es el espectacular aumento de población que se ha registrado en los últimos años y el hecho de que en verano ya no tripliquen o cuadrupliquen el número de habitantes. Algunos, como mucho, lo duplican; otros, incluso, cuentan con menos vecinos en el periodo estival.

Entre las principales causas de este fenómeno está la carestía de las viviendas en la capital y en los municipios de la primera corona metropolitana, la calidad medioambiental y de vida que ofrecen las zonas de la serranía y las nuevas preferencias de los madrileños a la hora de adquirir su residencia turística.

Crecimiento
Qué duda cabe que, durante años, Moralzarzal ha sido uno de los destinos elegidos por muchas familias madrileñas para pasar allí los veranos o fines de semana. Pues bien, este pequeño pueblo situado en la sierra oeste ha pasado de tener 4.449 habitantes en 1999, a contar con más de 8.000 vecinos en 2003, según datos de la Comunidad de Madrid [ver gráfico].

«Ahora la gente busca instalarse aquí definitivamente. Hay precios más modestos y, por el dinero que cuesta un piso en Madrid, aquí pueden adquirir un chalé. Además de la mayor calidad de vida», dice José María Moreno, alcalde de Moralzarzal. El regidor asegura que los nuevos vecinos no sólo proceden de la capital, «también de municipios como Las Rozas, Majadahonda...». Según Moreno, si antes, en verano, este pueblo cuadruplicaba el número de habitantes, ahora apenas lo dobla.

Otros, ni siquiera eso: «En verano disminuye la población, se van a la playa», dice Carlos Galbeño, alcalde de Torrelodones. «La calidad de vida que ofrecen estos pueblos ha hecho que cada vez más familias se vengan a vivir, transformándose en municipios generadores de riqueza. Moralzarzal y Torrelodones son sólo dos ejemplos. También El Boalo, Guadarrama, Galapagar, El Molar, etcétera, conocen el fenómeno.

Por otro lado, las preferencias de los ciudadanos de la región han cambiado y 'la fiebre' de la casa en la sierra se ha moderado. «Las buenas comunicaciones es una de las claves del cambio, tanto como para que ahora muchos madrileños residan en la sierra como para que elijan destinos más lejanos para sus vacaciones. Quieren playa, pero ya no la primera línea, también 'resorts' más apartados, con dotaciones como campos de golf o casas que ofrecen mar y montaña», comenta Antonio Pérez, jefe de Departamento de Investigación de Mercado de Grupo i. «Ahora 30 o 40 kilómetros ya no son distancia», apuntan desde el Consistorio de Soto del Real.

«Muchos de los nuevos vecinos de estos pueblos son hijos o familiares que ocupan la casa que en su día fue segunda residencia de sus padres o familiares», expone José Ignacio Fernández, alcalde de Guadarrama.

«La mayoría son familias jóvenes que cambian sus pisos por unifamiliares en estas zonas menos saturadas y con mayor calidad de vida», concluye Luis Partida, presidente de la Federación de Municipios de Madrid.



 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
 
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