La Guardia Civil rectifica a Méndez: su informe confirma que los delitos se disparan en la sierra
La Guardia Civil rectifica a Méndez: su informe confirma que los delitos se disparan en la sierra
Según datos a los que ha tenido acceso LA RAZÓN, los robos con fuerza han aumentado hasta en un 190 por ciento
Juancho Sánchez
Madrid- «Hay tanto miedo que los vecinos hasta sienten que van bien si roban en su chalé mientras no violen a su mujer o a su hija». La frase que arranca este reportaje, de la alcaldesa de Alpedrete, Maribel Casado, da idea del punto al que la inseguridad ha llevado a los vecinos de la sierra de Madrid. Quizá al delegado del Gobierno, Constantino Méndez, le quepan dudas, pero a los alcaldes ninguna: «Nosotros estamos en el día a día de los vecinos, y muchos vienen a los ayuntamientos a preguntarnos cuándo vamos a hacer algo, porque tienen miedo», explica María Teresa Monroy, regidora de Manzanares el Real.
Y la Guardia Civil parece tenerlo también muy claro. Ya que según los datos oficiales obtenidos por este periódico, cuando el delegado del Gobierno dice que los delitos apenas han aumentado en 2005 o en los primeros meses de 2006, resulta que hay cuarteles en los que se han dispatado hasta en un 190 por ciento. Y eso que todo el mundo exculpa a la Guardia Civil, toda vez que hasta el propio delegado acepta que la plantilla es escasa y que los agentes no están preparados para la violencia con la que se emplean las nuevas bandas de atracadores.
«Dormir con la escopeta». Los vecinos se sienten igual que los alcaldes, engañados. Algunos, explicaban estos días a este periódico, han decidido «dormir con la escopeta debajo de la cama». Otros se han unido «para contratar seguridad privada, cueste lo que cueste». Los menos, pero algunos, han pensado hasta en llevarse a sus padres del pueblo, «porque ya no están seguros». A una vecina de Robledillo, Nuria, le desvalijaron el restaurante pero se quedó «con el consuelo de que se comieron un postre en mal estado; ojalá les haya dado algo». Y en Patones de Arriba, uno de los pueblos más perjudicados en los que robaron más de 30 ordenadores, el dueño del hotel aseguraba estar pensando en dejarlo «porque ocurre una vez tras otra».
«A por los ordenadores». El principal objetivo de la banda -o bandas, que no hay acuerdo en eso- que operan en el norte de la región es los ordenadores de los edificios públicos, tales como ayuntamientos o centros de internet. Eso ha creado graves quebraderos de cabeza porque, según reconocen algunos regidores, como Carmen Díaz, de El Boalo, «no se sabe qué pueden hacer con los datos personales de los vecinos, y eso es un asunto muy sensible». Y lo peor de todo es que hay una rama de esa organización, más violenta, que se dedica más a buscar en viviendas particulares «y que procura que la familia esté en casa, para que, con amenazas y agresiones si hace falta, les digan dónde esconden todos los objetos de valor para no marcharse sin ellos.
Las denuncias sí han aumentado. En las últimas semanas, la Delegación del Gobierno ha esgrimido datos que dicen que no se puede hablar de una ola de atracos porque los delitos han bajado en cada uno de los acuartelamientos de las zonas serranas. Sin embargo, LA RAZÓN ha tenido acceso a datos oficiales de la Dirección General de la Guardia Civil que dicen todo lo contrario. Unos datos que hablan de que la Compañía afincada en Colmenar Viejo, que presta servicio a toda la sierra norte y de que controla a una decena de puestos
-los conocidos cuartelillos-, han registrado, en su mayoría, fuertes crecimientos de la delincuencia el pasado año respecto a 2004.
«Cada vez más violentos» Así, en las instalaciones de la Benemérita en Tres Cantos, por ejemplo, el número de robos con fuerza de los que se realizaron denuncias en 2005 fue nada menos que de 119, mientras que en el año anterior habían sido solamente 41. «Y lo peor no es que se disparen los datos, sino que cada vez los atracos son con más violencia. Antes casi conocíamos a los ladrones, ahora vienen de fuera, pegan duro y luego se marchan, y la gente se asusta», explica el alcalde de Navacerrada, Pablo Jorge Herrero.
Herrero ha capitalizado parte de las protestas, porque en su Ayuntamiento se han reunido dos veces en los últimos días los regidores de la sierra de Guadarrama, quienes han hecho acopio de información y han lanzado una proclama en la que el primer mensaje es este: «En los últimos quince años hemos multiplicado casi por diez la población mientras que el número de agentes destinados a nuestros municipios siempre es el mismo e incluso en ocasiones no se cubren todas las plazas que hay».
También apuntan que la inmigración es una de las claves del aumento de la conflictividad. «Aunque no es políticamente correcto, lo cierto es que hay pueblos donde en apenas dos años hay un 30 por ciento de población inmigrante nueva, y como tienen otras culturas diferentes, a veces chocan con la nuestra», explica la alcaldesa de Manzanares, y convienen con ella la inmensa mayoría de los regidores.
En los últimos días el delegado del Gobierno ha tratado de echar balones fuera al decir que tenían que haber sido los gobiernos anteriores los que planificaran un aumento de la plantilla de la Guardia Civil, y que no lo hicieron. Sin embargo, el alcalde de Navacerrada le replica: «Lo que no puede ser es que nos envíe una carta en la que dice que no se puede constatar un aumento de los delitos cuando hasta los guardias civiles dicen que cada día están peor».
Y es cierto. Quizá por eso en el puesto de Miraflores los delitos han crecido un 30,5 por ciento; y en el de Soto del Real un 50,9, en en el Buitrago un 28,07, en Tres Cantos un 101,4 y en Colmenar un 57,5. Y los robos con fuerza todavía han crecido en procentajes mayores.
Saturnino Pérez, Manjirón: >«Nos levantamos con el miedo en el cuerpo. En mi Ayuntamiento han intentado atracar varias veces, pero un vecino les disuadió. Tuvo más suerte que el alcalde de otro pueblo, a cuyos perros mataron para evitar sus ladridos»
Carlos Rivera, Torremocha: >«Para evitar atracos he ordenado poner los coches municipales cruzados en la puerta del Ayuntamiento. ¿Cómo vamos a contratar policía local si hasta los secretarios tenemos que compartir varios alcaldes por falta de presupuesto
josé Manuel Fernández, Robledillo de la Jara: >«Antes de que nos desvalijaran el pueblo le dijimos a la subdelegada del Gobierno que iba a pasar. Y pasó dos días después. Es normal, porque aquí los ladrones tienen una total impunidad. Actúan a sus anchas »
Maribel Casado, alpedrete. >«Aquí no se han llevado ordenadores, pero sí han desvalijado muchos chalés. Y lo peor fue cuando hirieron de gravedad al director de un banco en Villalba y luego los detuvieron en Alpedrete. Eso ha generado inseguridad»
Pablo Herrero, Navacerrada: >«En el Ayuntamiento y en el centro de internet se han llevado en el último golpe más de 20 ordenadores. Eso es un gran trastorno para un pueblo tan pequeño, y además es una vergüenza que aquí sólo haya cuatro agentes»
Mª Teresa Monroy, Manzanares el Real: >«Tenemos la misma Guardia Civil que hace 20 años, pero hay cinco veces más gente. Y luego, en verano, no nos ponen refuerzos. En mi pueblo hasta se han ido a veces a Guadalix y nos hemos quedado desguarnecidos.
Según datos a los que ha tenido acceso LA RAZÓN, los robos con fuerza han aumentado hasta en un 190 por ciento
Juancho Sánchez
Madrid- «Hay tanto miedo que los vecinos hasta sienten que van bien si roban en su chalé mientras no violen a su mujer o a su hija». La frase que arranca este reportaje, de la alcaldesa de Alpedrete, Maribel Casado, da idea del punto al que la inseguridad ha llevado a los vecinos de la sierra de Madrid. Quizá al delegado del Gobierno, Constantino Méndez, le quepan dudas, pero a los alcaldes ninguna: «Nosotros estamos en el día a día de los vecinos, y muchos vienen a los ayuntamientos a preguntarnos cuándo vamos a hacer algo, porque tienen miedo», explica María Teresa Monroy, regidora de Manzanares el Real.
Y la Guardia Civil parece tenerlo también muy claro. Ya que según los datos oficiales obtenidos por este periódico, cuando el delegado del Gobierno dice que los delitos apenas han aumentado en 2005 o en los primeros meses de 2006, resulta que hay cuarteles en los que se han dispatado hasta en un 190 por ciento. Y eso que todo el mundo exculpa a la Guardia Civil, toda vez que hasta el propio delegado acepta que la plantilla es escasa y que los agentes no están preparados para la violencia con la que se emplean las nuevas bandas de atracadores.
«Dormir con la escopeta». Los vecinos se sienten igual que los alcaldes, engañados. Algunos, explicaban estos días a este periódico, han decidido «dormir con la escopeta debajo de la cama». Otros se han unido «para contratar seguridad privada, cueste lo que cueste». Los menos, pero algunos, han pensado hasta en llevarse a sus padres del pueblo, «porque ya no están seguros». A una vecina de Robledillo, Nuria, le desvalijaron el restaurante pero se quedó «con el consuelo de que se comieron un postre en mal estado; ojalá les haya dado algo». Y en Patones de Arriba, uno de los pueblos más perjudicados en los que robaron más de 30 ordenadores, el dueño del hotel aseguraba estar pensando en dejarlo «porque ocurre una vez tras otra».
«A por los ordenadores». El principal objetivo de la banda -o bandas, que no hay acuerdo en eso- que operan en el norte de la región es los ordenadores de los edificios públicos, tales como ayuntamientos o centros de internet. Eso ha creado graves quebraderos de cabeza porque, según reconocen algunos regidores, como Carmen Díaz, de El Boalo, «no se sabe qué pueden hacer con los datos personales de los vecinos, y eso es un asunto muy sensible». Y lo peor de todo es que hay una rama de esa organización, más violenta, que se dedica más a buscar en viviendas particulares «y que procura que la familia esté en casa, para que, con amenazas y agresiones si hace falta, les digan dónde esconden todos los objetos de valor para no marcharse sin ellos.
Las denuncias sí han aumentado. En las últimas semanas, la Delegación del Gobierno ha esgrimido datos que dicen que no se puede hablar de una ola de atracos porque los delitos han bajado en cada uno de los acuartelamientos de las zonas serranas. Sin embargo, LA RAZÓN ha tenido acceso a datos oficiales de la Dirección General de la Guardia Civil que dicen todo lo contrario. Unos datos que hablan de que la Compañía afincada en Colmenar Viejo, que presta servicio a toda la sierra norte y de que controla a una decena de puestos
-los conocidos cuartelillos-, han registrado, en su mayoría, fuertes crecimientos de la delincuencia el pasado año respecto a 2004.
«Cada vez más violentos» Así, en las instalaciones de la Benemérita en Tres Cantos, por ejemplo, el número de robos con fuerza de los que se realizaron denuncias en 2005 fue nada menos que de 119, mientras que en el año anterior habían sido solamente 41. «Y lo peor no es que se disparen los datos, sino que cada vez los atracos son con más violencia. Antes casi conocíamos a los ladrones, ahora vienen de fuera, pegan duro y luego se marchan, y la gente se asusta», explica el alcalde de Navacerrada, Pablo Jorge Herrero.
Herrero ha capitalizado parte de las protestas, porque en su Ayuntamiento se han reunido dos veces en los últimos días los regidores de la sierra de Guadarrama, quienes han hecho acopio de información y han lanzado una proclama en la que el primer mensaje es este: «En los últimos quince años hemos multiplicado casi por diez la población mientras que el número de agentes destinados a nuestros municipios siempre es el mismo e incluso en ocasiones no se cubren todas las plazas que hay».
También apuntan que la inmigración es una de las claves del aumento de la conflictividad. «Aunque no es políticamente correcto, lo cierto es que hay pueblos donde en apenas dos años hay un 30 por ciento de población inmigrante nueva, y como tienen otras culturas diferentes, a veces chocan con la nuestra», explica la alcaldesa de Manzanares, y convienen con ella la inmensa mayoría de los regidores.
En los últimos días el delegado del Gobierno ha tratado de echar balones fuera al decir que tenían que haber sido los gobiernos anteriores los que planificaran un aumento de la plantilla de la Guardia Civil, y que no lo hicieron. Sin embargo, el alcalde de Navacerrada le replica: «Lo que no puede ser es que nos envíe una carta en la que dice que no se puede constatar un aumento de los delitos cuando hasta los guardias civiles dicen que cada día están peor».
Y es cierto. Quizá por eso en el puesto de Miraflores los delitos han crecido un 30,5 por ciento; y en el de Soto del Real un 50,9, en en el Buitrago un 28,07, en Tres Cantos un 101,4 y en Colmenar un 57,5. Y los robos con fuerza todavía han crecido en procentajes mayores.
Saturnino Pérez, Manjirón: >«Nos levantamos con el miedo en el cuerpo. En mi Ayuntamiento han intentado atracar varias veces, pero un vecino les disuadió. Tuvo más suerte que el alcalde de otro pueblo, a cuyos perros mataron para evitar sus ladridos»
Carlos Rivera, Torremocha: >«Para evitar atracos he ordenado poner los coches municipales cruzados en la puerta del Ayuntamiento. ¿Cómo vamos a contratar policía local si hasta los secretarios tenemos que compartir varios alcaldes por falta de presupuesto
josé Manuel Fernández, Robledillo de la Jara: >«Antes de que nos desvalijaran el pueblo le dijimos a la subdelegada del Gobierno que iba a pasar. Y pasó dos días después. Es normal, porque aquí los ladrones tienen una total impunidad. Actúan a sus anchas »
Maribel Casado, alpedrete. >«Aquí no se han llevado ordenadores, pero sí han desvalijado muchos chalés. Y lo peor fue cuando hirieron de gravedad al director de un banco en Villalba y luego los detuvieron en Alpedrete. Eso ha generado inseguridad»
Pablo Herrero, Navacerrada: >«En el Ayuntamiento y en el centro de internet se han llevado en el último golpe más de 20 ordenadores. Eso es un gran trastorno para un pueblo tan pequeño, y además es una vergüenza que aquí sólo haya cuatro agentes»
Mª Teresa Monroy, Manzanares el Real: >«Tenemos la misma Guardia Civil que hace 20 años, pero hay cinco veces más gente. Y luego, en verano, no nos ponen refuerzos. En mi pueblo hasta se han ido a veces a Guadalix y nos hemos quedado desguarnecidos.