logotipo

img_google
El bosque callado
En el bosque callado reposan las palabras no dichas...
Acerca de
En el bosque callado reposan las palabras no dichas, las no halladas, pero también aquellas que penetraron por sus troncos y sus ramas, las palabras abono que alcanzaron sus raíces. En el bosque callado duermen los sueños, los llantos evaporados, las sonrisas cómplices y la tristeza de los árboles cortados...
Sindicación
 
Un regalo...de Gioconda Belli



Iris Nine Patch II.Don Li Leger


Arrastrando largas túnicas
sucias con el polvo de las cosas pasadas,
mil años se alejan.

Mil años más – blanco rebaño de ovejas impredecibles-
vienen balando sus interrogantes.
Preguntan si intuyo los signos
que alumbraran su existencia;
si puedo adivinar la huella leve que dejará mi voz en la colina
donde se arremolinan los augurios,
los ecos que permanecerán en el ancho granero donde se guarda el viento
cuando calla.

A menudo me embosca la tristeza de imaginar un mundo árido.
La viva voz cediendo ante la cacofonía de digitales
impulsos eléctricos.
No puedo evadir la pregunta de si la mirada conservará su oficio
de ver la lluvia destiñendo la tarde sobre las paredes,
deslavándola en rosa y amarillo.
Me aterra la idea del ojo sin más paisaje que el cuadro de luz de una pantalla omnipresente.

Temo que las ovejas de este rebaño de años que se acerca
traigan en sus pequeños cuerpos rollizos
la escabrosa posibilidad de transmutarse en aluminio, acero inoxidable.
Imagino mi horror de pastora apacible
cuando descubra la llave de metal, la cuerda,
el sonido de engranajes sustituyendo el aleteo rítmico del corazón.

Me aterra la idea de años sin alma;
años en los que el tiempo sea más importante
que el hombre y la mujer dentro del tiempo.
Sufro ante la posibilidad de que caiga el olvido
sobre la calidez sencilla
de las pequeñas felicidades cotidianas.
Que se pierda en el deslumbre de la máquina
la insuperable dulzura de la piel,
el mínimo y perfecto cosmos
transmitiendo sin más programa que el de la sangre en las venas,
el universo del amor, la furia,
la soledad buscando quien la libere del silencio.

Pero
¿cómo evitar la seducción de la electricidad, la superconductividad,
las infinitas circunvalaciones de un microprocesador?
Me tienta el zumbido erótico del espacio cibernético.
La promesa de expansión, el plausible don de la ubicuidad, la naciente orgía
del conocimiento, el laberinto de infinitas ramificaciones donde otras mentes
se interconectan con las mía.
Combinarme, compartirme, ser pura energía, calentar con mi pasión de animal de pelos largos el frío metal de circuitos intrincados. Ponerle música de cumbia o merengue, movimientos de caderas a los bytes – mordiscos minúsculos en los que viaja la palabra. Abrir dentro del espacio virtual puertas insospechadas por donde se cuele la esperanza. Por donde penetren los ruidos del hombre y la mujer martillando el yunque del mundo. Impulsos eléctricos por donde viaje la alegre promesa de un cielo en la tierra.

¿Cambiará mi oficio ese cuadrilatero celeste que brilla sobre mi mesa de trabajo?
¿O será a mi a quien corresponda inspirar rebeliones cuando mis palabras agiten
alas en habitaciones distantes y el ordenador huela a canela y transmita lirios,
mientras baten a rebato los cursores como pequeños ecos del corazón?

¿Seré cibernauta en una era de exploraciones
donde se desvelen los territorios amplios de la conciencia,
las infinitas combinaciones de lóbulos y parietales interactuando?
¿Asistiré a la danza impredecible de millones de mentes reflejándose entre sí,
expandiéndose y volviéndose a reflejar. Una infinita cantidad de neuronas
estimulando, acariciándose, haciéndose el amor?
Comunidades convocadas con el leve pulsar de una tecla
cohabitando el espacio común de una misma inteligencia.
Los barcos en la niebla del ciberespacio sonando sirenas de navegantes.
La sigilosa desaparición de cercas y alambradas.
La palabra como principio vital. ¿Los números su alimento primigenio?

¿No será acaso nuestro sino el de implantar la armonía
en esas regiones transparentes abandonadas a la casualidad
o a la sagacidad de adelantados mercaderes?
¿Ganarle terreno al cinismo y la ironía que niega el Verbo su carnalidad,
su olor a magnolias. Que intenta separar el heliotropo
de su sobrecogedora fragancia nocturna?
¿No estaremos llamados a afirmar la redondez del cuerpo o la manzana
en un mundo de fisonomías esquivas, de rostros intercambiables
de culturas que amenazan con perder sus bordes, derretirse, terminar al fondo
del perol oxidadas o convertidas en hollín?

La curva de mi imaginación vislumbra prados
donde corrientes eléctricas evoquen en mi piel
el placer de una inteligencia multitudinaria
acoplada a las terminales y puertos de mi cuerpo.

Eva, irredenta no vacilo en arrancarle al oscuro árbol del conocimiento
esta nueva manzana lustrosa e impredecible.
Para morderla. Para dejar que me corra su jugo entre los dientes.
Y entregarme a la “kibernitis”
ese suave bamboleo del remero corrigiendo el rumbo,
de donde nos viene “cibernética”
la máquina moviéndose entre el uno y el cero.

Aspiro el zumo híbrido de la fruta prohibida
que se ofrece a la ávida ciudad de mi intelecto.
Me deleito en el placer digital,
en el tacto que palpa y descifra
el ritmo de un orgasmo matemático.

Navegando por los vastos espacios interconectados
Afirmaré sobre el teclado la nostalgia por las quimeras
y la irrenunciable permanencia de los gozos esenciales:
El rosa oscuro de los cuerpos. Su fusión nuclear gestando el Universo.
La eternidad de los columpios en los parques.
La urgencia de llorar ante el dolor ajeno.

Así daré testimonio de la raíz.
Me alzaré hacia nuevos Universos
llevando en los labios el sabor áspero de la Tierra
madre nuestra en medio de los electrones,
única placenta insustituible.

 
Gracias, gracias desde el mar...



....... Foto de Fernando Manso .......

Estuve la semana pasada pensando durante varios días en lo que quería escribir y dejar escrito aquí antes de tomar un tren camino del mar; sin embargo, al final la vorágine contagiosa de estos días me atrapó y no pude... y es ahora cuando por fin hallo el hueco necesario y me siento, en silencio gozoso, a reencontrarme con vosotros, a reencontrame conmigo misma. No me gustan los balances de fin de año. No me gustan porque, a pesar de que caigo en ellos inevitablemente cada diciembre y formulo una lista de nuevos propósitos para el año entrante, apenas consigo enmendar nada después.... pero hoy, en esta noche, no puedo dejar de realizar una pequeña reflexión.

El bosque callado. El blog. Mi espacio de reencuentro.

Hace tres meses apenas hubiera podido describir lo que era un blog, pero la primera tarde que visité uno por pura casualidad– uno que además me llegó muy al fondo, al fondo de mis aguas- decidí que yo quería algo así. Un espacio, mi espacio, mi espacio para reencontrarme conmigo misma y con mis letras tanto tiempo abandonadas. Quizás me influyó una “racha” creativa después de unos años de sequedad total. Y ya no he podido parar de escribir. Voy por la calle pensando palabras, apuntando versos en papeles perdidos, en la agenda, en el libro que leo... Y lo mejor, lo mejor de todo fue descubrirme un día dirigiéndome a vosotros, a todos los que me visitáis y me leéis... el reconocimiento por primera vez en mi vida de que hay un lector, uno o muchos... Siempre, hasta ahora, he escrito para mi, aunque a veces me leyeran... siempre para mi, siempre.... en muchas ocasiones largas cartas que nunca llegaron a sus destinatarios aunque los necesitara sobre el papel para sacar de mi todo lo que provocaban...en otras, cartas a mi misma... en otras, las menos, algunos versos que llegaron a quien los inspiró...pero, no sé, nunca me he convencido de la importancia o de la necesidad del lector...nunca hasta el otro día, cuando me sorprendí al releerme, dirigiéndome a vosotros. Gracias, gracias, gracias. Por estar ahí, por descubrirme el placer de la reflexión sobre lo escrito con vuestros comentarios, por dejarme pensando tantos días en los otros puntos de vista, por dejarme compartir vuestros mundos, vuestras letras y por estar en mi cabeza cuando me levanto cada mañana y me enfrento al mundo, gracias... gracias por pertenecer a un mundo recién descubierto que me fascina...Gracias!

Muchos días me han dado ganas de explicarme después de leer vuestros comentarios. De escribir a continuación y explicar con detalle qué es lo que quería decir exactamente, de quién hablo, de a quién quiero, de cómo quiero, deseo o amo, de los matices... muchas veces... pero rápido me dí cuenta que ahí reside la magia que jamás podré pagaros con nada. La magia de que mis palabras se transformen e inspiren otras cosas, cosas que no quise decir pero que al releerme pueden interpretarse...

Recuerdo una conversación apasionante acerca de qué es literatura ¿En qué se diferencia un prospecto médico de un texto literario? ¿Puede un prospecto ser literatura? ¿Y una noticia de periódico? ¿Y por qué un poema es literatura y un cuento también? Como digo, esa conversación fue apasionante y si bien no recuerdo con exactitud todas las conclusiones que se alcanzaron al final, sí me ha venido a la cabeza en estos días una de ellas: un texto literario es aquel que tiene varias lecturas, varios niveles de interpretación... y, que queréis que os diga, me ha encantado recordar esa conclusión... me ha encantado sentirme releída en distintos niveles y reconocerme... me ha encantado encontraros... gracias, gracias de nuevo!

No me gustan estos días. Días de compromisos forzosos, mandatos obligados de ser felices y disfrutar, de balances y propósitos. No me gustan, pero os deseo lo mejor, lo que cada uno deseéis. Yo deseo vuestras letras y seguir leyendoos durante mucho tiempo, en mi blog y en los vuestros. Deseo esos momentos mágicos, de hallazgo, de reencuentro y de luz. Y deseo el atracón de lectura que me voy a dar cuando deje el mar y vuelva, y vuelvan los días a su rutina habitual. Y es que a veces las rutinas son maravillosas. De nuevo, gracias!


P.D.1. Arriba está mi regalo... no sé si es de Navidad, o de Fin de Año o de Año Nuevo, pero es una promesa prometida en el fragmento en el que por primera vez me dirigí a vosotros, un poema de Gioconda Belli, un balance ante el nuevo año que sí que me gusta, siempre contradictoria yo... Es un poco largo y estoy segura de que algunos lo conocéis ya... pero sé que los que lo conocéis disfrutaréis con la relectura y espero que los que lo leáis por primera vez, os emocionéis como yo ante las sensaciones reencontrándose... va por vosotros!

P.D.2. Y siendo pragmática y poco poética pido un regalo: ¡qué alguien me ayude a instalar un contador de visitas! ¡pura vanidad personal e ineptitud total!




 
Queriéndote...



....... Foto de Oscar Molina .......

Me gusta sentir el tacto caliente de tu mano, tocándome
leve caricia, leve
fugaz instante que siempre buscamos
por encima de la mesa, sobre el mantel, mirándonos

Me gusta sentir el tacto de mi mano entre las tuyas
Único tacto…
Y te quiero…

Sé que te quiero como no soñé quererte
Y como nunca soñé querer
Que te quiero como puedo
O como nos dejamos
O como tú, siempre sabio, me enseñaste a querer

en esta realidad que nos permitió hallarnos
sin buscar otros caminos
sin buscar otros tactos
para así querernos más…

Porque te quiero
y en esta forma en la que te quiero
no me cabe quererte más…
Y no te quiero de otra forma
aunque tantas veces lo soñé…

Ahora te quiero como en este instante
fugaz, con mi mano entre la tuya
Te quiero así
porque sé que así
estarás siempre
Como hoy, sobre el mantel,
siempre queriéndome...
con la consciencia en la servilleta
y miles de razones volando
entre mi té y tu café

Queriéndome siempre!

 
Tiempo


Foto de
Salvador Lorén


Salgamos de los sueños, soñándonos
y mírame
y detén el tiempo
Que se paren los péndulos
Avanzaré por las manecillas
detenidas de tu cuerpo
y será tarde para la razón...
Que razón mayor que la del deseo...

Sólo tu mirada verde
creciendo sobre mis flores
Sólo tu mirada verde
brotando sobre mis ramas
Sólo tu mirada verde...

Y en este otoño, deseándote,
seremos
relojes transfigurados
y quietas raíces
Quietas, encontrándose

Se detendrá el tiempo...
Sueños de deseo
hallándose!

 
Frío



....... Foto de Fernando Manso .......

Se me fue la magia, se me fue
volé por un segundo, creyéndome invencible
y se me fue la magia, se me fue
Salté contigo por los límites pactados
echándome al vacío de tus brazos
y al espejismo de tu piel
Se nos fue la magia, se nos fue

Sólo quise volar y ahora me muero de frío

 
Deseándote, de nuevo...


Hoy me aprieta, de nuevo, mi deseo deseándote
y mis letras buscándote
Hoy espero tus sueños, soñándome
y tu voz, acariciándome
Hoy crece mi deseo por tus manos
y brota tu deseo por mis ramas
Hoy quiero tus besos corteza por mis labios
y tus ojos verdes por mi espalda
Hoy quiero tu cuerpo árbol en mi tierra
y tus libélulas por mi pelo
Hoy quiero que salgamos al bosque
y veamos tus soles horizonte
Hoy quiero verdades en sueños
y sueños por verdades
Hoy te quiero, árbol, deseándome...

....... Foto de Ouka Leele .......


 
De cómo ha cambiado este tiempo que nos acompaña...



Recuerdo aquella noche
en la que me llamaste desde París
La emoción prendida como caramelos
Tu voz, tu voz de terciopelo
Y mis esquinas sin llanto
Y mis aristas de deseos

Recuerdo aquella noche
en la que me llamaste desde París
Sin razones, sin promesas
Sin ambages
No había laberintos
Ni caminos, ni cristales
Sólo horizontes, entre cables

Recuerdo las veces recordándote
Y los recuerdos no nacidos
Y las punzadas señalándome
Y el brillo de tus ojos
Y tu mar agitándome

Recuerdo las veces recordándote
Las tres sonrisas por minuto
La cordura alzándose
Y la realidad…
Y los sueños esfumándose

Recuerdo aquella noche
en la que me llamaste desde París
Sin tu voz
Sin tus sueños
Ni certezas, ni arenales
No había laberintos
Se me hunden ahora
en la carne

Y recuerdo las veces recordándote
siempre, añorándote…


Foto de Markus Fraikin


 
Horror

Esta mañana cuando venía a trabajar he visto a un bebe en el tren. Ha sido justo cuando salía. Iba en su carrito pero no ajeno al mundo. Qué brillantes ojos azules, qué mirada, qué dulzura bajo el gorrito de lana. Me he sorprendido a mi misma, llevándome la mano al vientre y pensando en si alguna vez las caricias por mi piel fructificaran en una mirada así. Qué poco propio de mí, pero esa miradita me ha sacudido con fuerza, la piel, el gesto, la mañana.

De repente, un escalofrío me ha recorrido, justo cuando el tren chirriaba llegando a la estación. El escalofrío que tengo pegado desde anoche y durante toda la noche. El escalofrío de la incredulidad, de la no tolerancia, del no comprender. El escalofrío de la pornografía infantil, de las miles de imágenes pululando por la red, de los miles de “clientes” comprando, intercambiando, sonrisas de una infancia truncada para siempre. El horror. El horror de padres violadores que trastocaron sus caricias y comerciaron con ellas. El horror de un documental que ví anoche en Odisea y que me ha dejado sumida en una odisea de horror.
No lo puedo entender, no alcanzo a comprender. No puedo.

Internet y el hombre, imprescindibles, acercándome palabras y sonrisas en mensajes, besos en letras y caricias en versos.

Internet y el hombre, terribles, abominables, ogros presentes destrozando vidas, disparando en la piel, sin futuro, por cada mirada lasciva.

Contradicción espesa, terrible, que navega cada día entre mares sin sueños y horizontes sin esperanza.


 
Dudas




Hoy me siento verde
y también seca
No sé si soy peremne
o caduca
No sé
siempre, contradicción espesa

 
Cartas



Entre ayer y hoy he escrito dos cartas, hojas brotando desde mi bosque callado. Y es curioso, me acabo de dar cuenta de que no conozco la mirada de los dos destinatarios en mis ojos. Y comienzo a darme cuenta de cómo, cada vez más, prefiero no conocer miradas si los ojos que me miran a través de las letras no tienen máscaras.

Os regalo el regalo que ayer me hizo mi Capitán tras su regreso, esperando que si alguna vez lee aquí sus palabras no se sienta molesto, pero no me resisto a transcribiróslas. Quizás, algún día, también sepáis de las letras que estos regalos provocaron ayer en mi...

“Querida Jacaranda, querida (...)

Me he permitido la libertad de traerte unas cuantas cosas de mi estancia en la costa. Ninguna de ellas está relacionada con el mar, pero todas salen de un viejo baúl de mi camarote. Pensé que te harían gracia. Son éstas:

- Cinco arcos iris cuadrados.
- Veintiséis cuentos de hadas de la colección Azucena, envueltos en papel de celofán azul.
- Un trozo de tela de aquella falda que nunca has olvidado.
- Un frasquito con el aroma de la primera piel de adolescente.
- Un saquito lleno de voces con tus palabras favoritas.
- Lápices de colores a los que nunca hay que sacar punta.
- Recortables de todos los personajes que alguna vez te hicieron sonreír.
- Un espejo con las escenas de cine que más has amado.
- Una caja de música con las canciones que te han hecho vivir.
- Un libro de paisajes animados para cada momento del día.
- La sensación de un cachorro de perro, caliente, entre los brazos...”

Un regalo maravilloso como veis. La otra carta la desató cientos de pequeños regalos que se suspenden en la red ésta que alejados, nos acerca. Regalos que me hicieron reír y sonreír, y llorar y desear. Regalos que me hicieron sentir pequeña y, al mismo tiempo, acompañada. Regalos que me traen a la mente un verso de un largo poema de Gioconda Belli que os prometo en breve:

“Abrir dentro del espacio virtual puertas insospechadas por donde se cuele la esperanza”

Hoy me siento verde, de nuevo, esperanza que me llega en letras, regalos de vidas que se cruzan, azares suspendidos entre mis hojas.


 
Huida

Puzzle. Foto de Luis Díaz de María

Me iría a un bosque soñado... ahora, cerrando los ojos, huyendo de todo... Hoy me pesan mis ramas, se me caen las hojas, el otoño comienza a enfriarse y mis ojos están cansados de mirar sin ver... Siento la pesadez de mi tronco hundiéndose en la tierra, en una tierra húmeda, cada vez menos firme, cada vez más pantanosa...

Cerrar los ojos, deshacerme, ir a formar parte de lo que no existe, huir... Huir de lo que he de hacer y no hago, de las mentiras para conmigo misma, del autoengaño... Huir de las convenciones agotadoras y de los planes sucesivos, de los favores y las sonrisas, de las terribles fechas que se acercan, implacables, y de las luces por las calles, la gente, las bolsas, las compras.... Huir de este dejar escapar el tiempo y de quienes me rodean, y de quienes están sin conocerme....huir y refugiarme en mi bosque soñado....callado, en silencio, calmo, sin tiempo ni prisas.

En ese lugar en que quizás pudiera cerrar los ojos, verme en una y ser feliz. Huir.


 
Árboles


La realidad se desbarata y arrebata...
ante horizontes selváticos
ante azares por tus ramas
ante besos de flores
ante árboles versos...

Y ya no soy jacarandá en las Américas
ni tú, árbol de Asia milenario...
Acércate y ven
que el palisandro de mis venas
arde de alegría,
ante el nuevo árbol que brota
en el bosque enredado
y revivo
y resucito
en su tronco inmarcesible
en su piel corteza
en su piel fundida
en la tuya, en la mía...

 
Hoy he soñado...
lo que ya soñé otras noches...y desde esta mañana de lluvia releo y releo...


................ Foto de Ouka Leele ............


Hoy he soñado con tu piel de árbol
y tus hojas milenarias abanicándome la piel,
trepaban, gozosas, desde mis raices
enredándose por mi tronco
abriéndose paso hasta lo alto, llegando hasta mi copa
y se abrazaban a mis ramas, saltando entre mis flores,
besándome los petalos...

Y hoy, tras abrir los ojos, ya no me siento jacarando
sino que tengo amapolas por los brazos,
jara entre las piernas
y azucenas brotándome en la cintura

Hoy me siento como un jardín en primavera
con mis flores de jacaranda prendidas por el pelo
con tus hojas enredadas enlazadas a mi cuerpo

Hoy me siento jardín de primavera
brotando frondoso con la sabia de tu árbol
con la sabia del otoño por mi piel
con la sabia de tu voz regalo

 
Luz


Quisiera ser luz, para acariciarte todo el tiempo