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El bosque callado
En el bosque callado reposan las palabras no dichas...
Acerca de
En el bosque callado reposan las palabras no dichas, las no halladas, pero también aquellas que penetraron por sus troncos y sus ramas, las palabras abono que alcanzaron sus raíces. En el bosque callado duermen los sueños, los llantos evaporados, las sonrisas cómplices y la tristeza de los árboles cortados...
Sindicación
 
Fragmentos de despedida

Tras el silencio...



No podré olvidar el otoño que creció bajo tus ojos primavera
Ni las palabras que crecieron bajo el recuerdo de tus manos
Ni los sueños que surgían, desafiando realidades
No podré olvidar las sonrisas que me regalaste
ni el abandono a una inconsciencia llena de luz



PD. Y un motivo para sonreír

 
Trizas





Se rompió la palabra

trizas de silencio

Y me escuece tu dolor callado





Obra de Fernando Fazzolari, de la exposición Tristemente digo que... (1997)


 
In memoriam



En alguna ocasión he dicho lo poco que me gustan los "Días de.."; esos días en los que por una fecha nos vemos obligados a reflexionar, conmemorar, pensar, sentir... Sin embargo, hay días y días. Mañana será un día triste, igual de triste que lo es cada momento en el que uno se acuerda del fatídico 11 de marzo del año pasado. Y mañana, todos lo tendremos presente. En mi mudanza, he encontrado una carpeta con viejos escritos y he hallado algo que escribí el 17 de marzo del 2004. Algo que escribí cuando nadie me leía y que, si he de decir la verdad, no recordaba.

Hoy, un año después, es mi pequeño homenaje a los que ya no están.

Y sólo espero que los que estamos nunca olvidemos.

Yo, que cojo ese tren cada día y que aquella mañana por puro azar no lo hice, jamás podré olvidar.


Vuestras manos no acariciarán ya más manos
labios que no besaran sino la muerte
acechante tras la vida

tranquilidad escondida

Vuestras voces no sonarán más
en los oídos

de los amantes
de los amados
de los niños…

Voces rotas tras el estampido
horror dormido
que nos despierta
que nos mata
tiempo sinsentido

Vuestros sueños ya no serán los del dormido
tan sólo recuerdo de los vivos
de los que quedamos
llorando
soñando
con vuestro sueño herido

 
Idas y regresos... como la música del viento

Se acabó. Se acabó la mudanza y un mes terrible entre dos casas, con muchísimo trabajo y un cansancio extremo, tanto físico como mental. Aún me queda: me queda desembalar, buscar, ordenar, comprar muebles, seguir colocando…pero de alguna manera, siento que lo peor ya ha pasado. Vuelvo a tener una única casa de nuevo y he logrado acabar con el estrés de llegar a casa a las mil, recién salida de trabajar, y tener que enfrentarme al caos absoluto. Como ya escribí, ha sido mi séptima mudanza, pero creo que ha sido la peor. En cada nueva mudanza uno se enfrenta a todo su pasado, condensado en libros, recuerdos, discos, objetos sin sentido junto a cosas absurdas como la de tener tres vajillas y ningún cuchillo que corte verdaderamente, o dos televisiones que apenas veo y ninguna radio en condiciones para la cocina. Sin embargo, todo va volviendo poco a poco a la normalidad. Ya conozco el itinerario en autobús para volver a casa, consigo abrir el buzón e incluso reconozco en el portal a alguno de mis nuevos vecinos. Me queda aún enfrentarme a muchas cosas que debí tirar y que por las prisas han llegado al final hasta la nueva casa. Y me siento perezosa. Y vaga. Y cansada.

Sin embargo hoy me siento en calma. Y a pesar de que el trabajo acumulado me invade, he hallado el hueco necesario para sentarme y escribir. Y escribíos, porque como ya dije al inicio de este mes de locura, mi marcha era circunstancial. Os dije que iba a volver y aquí estoy. Y no hallo las palabras para agradeceros vuestras palabras, vuestra presencia durante mi ausencia. Y tampoco hallo las palabras para deciros cuánto he sentido y siento no haber dispuesto del tiempo necesario para leeros. A algunos de vosotros os he ido leyendo de vez en cuando, en pequeños atracones en lo que me leía 4 o 5 post seguidos, pero a otros no he llegado. Y lo siento, porque os echo de menos. Aún así esta situación se va a prolongar: el trabajo acumulado me supera y aún no tengo conexión en casa, por lo que ni siquiera puedo robarle tiempo al sueño. Pero os sueño y he de decir que también volveré a vuestras páginas que son casas con puertas abiertas en este mundo virtual que tanto me da. Gracias a todos, de corazón.

Una última cosa: a pesar de que hoy me siento en calma y por eso sentía la necesidad de volver, me ha ensombrecido muchísimo leer esta mañana a Yarince, anunciando su marcha. Y a pesar de que ya le he dejado un largo comentario en su blog, no me resisto aquí a incluir algo que le escribí hace tiempo, junto con una foto suya que me prestó una vez, porque a mi también me da esperanza.




La foto es de Yarince


Pura magia alojada entre letras
se alza hasta la mirada
y, zás, disparas

Tienes pura magia
Eres pura magia
Pura magia regalada

Disparas
y entre letras nos regalas tus miradas
las de un guerrero que no tiene lanzas
sino imágenes y palabras
versos contra balas
deseos sin ficciones
paraísos de palabras

Miradas sin lanzas
que duelen y sacuden
restallando entre las aguas
y jardines de flores
llenos de música
arpegios de miradas
sinfonías de letras
capellas de palabras

Guerrero lleno de inquietudes
Deshaciendo las trincheras
Pidiendo flechas
Mostrando secretos
Ajustando el objetivo de la cámara...


Guerrero Yarince
afina la pluma
saca punta a la cámara
prepárate para la batalla
para una de amor y magia

la que te devuelva las caricias que regalas

Prepárate para la magia
la que alcanza a los guerreros en calma
A los guerreros que logran sonrisas por lagrimas
y amor en cada palabra

Guerrero, descansa para la batalla
Tu Itzá llegará y será una lucha
de amores, caricias, miradas...

Y ya sin cámaras
Desnuda la piel
Desnudas las almas
serás pura magia
pura magia
sin palabras


Solo espero que su marcha no sea definitiva. Pero aún sin sus palabras, no dudo en que seguirá siendo, por siempre, pura magia. Gracias Yarince. Por todo.


 
Y se hizo el silencio...



Llegó el silencio
manto callado en raíces
abrigo sin voz en ramas
pájaros mudos en copas

Silencio...

Y te echo de menos
mientras


Obra de Fernando Fazzolari, de la exposición Al Mar Amantes (1990)