logotipo

img_google
El bosque callado
En el bosque callado reposan las palabras no dichas...
Acerca de
En el bosque callado reposan las palabras no dichas, las no halladas, pero también aquellas que penetraron por sus troncos y sus ramas, las palabras abono que alcanzaron sus raíces. En el bosque callado duermen los sueños, los llantos evaporados, las sonrisas cómplices y la tristeza de los árboles cortados...
Sindicación
 
Acercándonos


Llego a casa. Aún es pronto pero la luna ya se dibuja en el horizonte. Qué bonito se ve hoy Madrid desde mi ventana; la neblina de este atardecer de otoño cubre los edificios que aparecen irisados a mis ojos. Tengo tu olor de resina por mis dedos, las mariposas aún escondidas por mi cuerpo y mil palabras que decir y que no. Cierro los ojos y te busco. Mis ramas tiemblan por tus ramas tocándome. Te has ido sin mirar atrás, mientras que yo te veía desaparecer entre la gente. No importa. No quiero promesas, ni razones. Cierro los ojos y aun siento tu beso en la comisura de los labios, ardiéndome la boca. Tu cuerpo temblando, acercándote, sin atrevernos, tan sólo acercando el cuerpo, interrogante. Y recuerdo aquellos versos de Cernuda: “No decía palabras, acercaba tan sólo un cuerpo interrogante, porque ignoraba que el deseo es una pregunta cuya respuesta no existe, una hoja cuya rama no existe, un mundo cuyo cielo no existe...” y ya no me quedan palabras... ¿quiénes somos nosotros para teorizar sobre el deseo? Oigo la música que sonaba pero no la recuerdo, sólo el rumor callado de tus manos deslizándose por las mías... Esta mañana te escribí que me gustaría desatarme la razón y volar a tu lado, aunque a la vez el miedo, anudado con fuerza, me apretaba... ya no tengo miedo, siento las alas creciéndome en la piel, bajo tu mirada verde...Te conté también como anoche inventé tu cuerpo para mi, tome prestadas tus manos e hice realidad mis sueños. Ya no hace falta...o quizás sí, quizás no podamos volar por un mundo cuyo cielo no existe...Sólo sé el vértigo de tus palabras por mi piel, el vértigo, el queso, el jamón, la caña, la caricia con sabor a té; sólo sé que quiero un bosque callado y sin palabras, un bosque de miradas y caricias, un bosque en el que convivan los arboles milenarios de Asia y las jacarandáes americanas...un bosque a la medida de mis sueños, y de los tuyos. Desterrando las contradicciones.

 
 
Comentario:
Tu bosque va creciendo y se va haciendo más hermoso y más profundo cada vez.
 
Comentario:
Qué maravilla de texto, jacarandá. Una verdadera delicia, enhorabuena, me has dejado impregnado.
No