Un viaje por la memoria
Hace tiempo os conté que había escrito dos cartas, no sé si lo recordáis. Pues bien, hoy he decidido transcribiros una de ellas, la que escribí aquel día dirigida a mi Capitán, a mi Capitán de todos los mares, viejo lobo sabio, que tantas letras me envía y que tanto me alegra contándome de sus andanzas por todos los puertos y por todas las tabernas. Mi Capitán escribe con sabor a salitre y ron y su escritura desprende esa fuerza callada que otorga el paso de los años, sin perder por ello todos los guiños y todos los arrebatos de la juventud. Pero lo mejor son los viajes. Los viajes que me regala por el tiempo y la memoria. Como aquél que me proporcionó aquel día tras obsequiarme con un puñado de pequeñas cosas que atesoraba en el baúl de su camarote. Aquí va lo que dio de sí ese viaje por la memoria.

Claude MonetSunrise.
Mi querido Capitán…
Me siento acariciada por tus palabras, llenas de mar, de sonrisas provocadas y de recuerdos que se multiplican al leerte. Y me ha encantado la travesía que he realizado contigo, sin saber y sabiéndote al mismo tiempo… Me ha encantado y la he releído unas cuantas veces esta tarde, cerrando los ojos en el despacho y soñando..… y he sentido ese mar a través de tus manos dibujándolo, de tus ojos viendo y contándome, de tus dedos recorriendo las teclas como quien acaricia la arena, esa arena que me cuentas. Y no sé qué me gusta más, si la arena, si el confín del horizonte donde no crecen los recuerdos o si la estampa del mar ardiendo, elemento contra elemento; creo que me quedo con la última, tal y como me la cuentas. Así me iría yo contigo. Sin saber que depara el mar cuando el barco virara tras el horizonte…quizás es igual, el agua de todos los azules siempre es bella y pocos paisajes bañados por el mar pueden dejar indiferentes, pocos, muy pocos…y mucho menos si tú me acompañaras…
Y qué decir de tus regalos…sólo ansío que sigas abriendo ese baúl que guardas en tu camarote y me sigas alegrando, salpicándome la memoria…
- La falda era amarilla, herencia de una prima y muy incomoda para andar en bici, pero yo me sentía estupenda con ella, con su color, con sus apliques metálicos en los bolsillos y por aquella sensación de sentirme mayor… Es curioso, hacía años que no la recordaba pero ha sido leerte y venirme al recuerdo, mi falda amarilla, mi favorita del verano.
- El aroma en mi piel adolescente tenía nombre de Cristalle y era de Chanel; el primer frasco fue regalo de mi padre tras ayudarle un verano en la oficina. Aún recuerdo la emoción al llegar a casa con mi perfume. No tenía vaporizador y apoyaba con cuidado la boca de cristal en mis muñecas y después posaba éstas en los lóbulos… También me sentía mayor. Aquél perfume me hacía sentir especial. Es curioso que, tras el paso del tiempo, acabara aborreciéndolo.
- Los lápices de colores, con su punta afilada y apenas utilizados descansan en un plumier de madera y fue un regalo de mi abuela en una de sus últimas Navidades. El plumier es vertical y tiene pegados recortables, de aquellos antiguos de muñecas. No sé cómo ha sobrevivido a través del tiempo y a todo tipo de mudanzas, físicas y mentales, pero ahora descansa en mi mesilla, haciendo equilibrios cada noche con los libros que se van amontonando…
- Como ya te comenté mi mala memoria para las películas no logro ahora mismo verlas reflejadas en ese espejo que me traes, pero serían sin duda clásicas, de aquellas que echaban en TVE en ciclos cuando no había más canales; me las vi todas y muchas aún andan confundidas en la memoria… Pero sí elijo una, El rostro impenetrable, protagonizada por Marlon Brando, que decoraba desde su moto en Salvaje mi habitación adolescente. Esa película sobre la venganza, sobre el amor, sobre la decepción me alcanzó desde la primera vez que la vi.
- Encerrar en una caja de música todas las canciones que me han hecho vivir es difícil: desde las religiosas que cantaba, o más bien vocalizaba, en el colegio de monjas hasta la bossa nova que ahora mismo me acompaña ¡qué difícil! Digo vocalizaba porque canto fatal, mal, mal… y mi gran frustración infantil fue no participar en el coro fantástico de mi colegio, que ganaba todos los premios y con el que mi abuela lloraba de emoción al oír Nabuco, clásico en los festivales navideños….así que yo, sólo vocalizaba… Me gusta la música que se puede paladear, la que me eriza la piel, las letras poemas, las notas envolventes y toda la música que me acompañó cuando las sensaciones nublaban la vista y sólo mandaba la piel… Y toda la que me queda por escuchar, la que me emocionará y la que me seguirá acompañando…
- Los paisajes que me gustaría que me acompañarán siempre huelen a mar, a las puestas de sol en L’Escala, pero también a campo, a montaña, a flores en primavera y a verde tirolés… como los paisajes de este verano desde lo que parecía el techo del mundo... uno, entre montañas con salpicaduras de nieve, luce en mi ordenador, para animarme a lo largo del día, en medio de fragores, ruidos y silencios…
- Y los cachorros tiernos entre los brazos son bracos alemanes, todos criados en la casa del guarda de la casa de mis abuelos, chiquititos y de todos los colores porque la mayoría de las veces el cruce no era planificado. Y todos tenían un nombre y eran apadrinados con fervor y despedidos con lloros y pataletas cuando eran regalados… Algunos se quedaban temporadas y nos destrozaban todo lo que encontraban a su paso: toallas, bañadores, gorros y hasta los libros que siempre pedía de regalo en mi santo… Aún recuerdo el berrinche una tarde de julio en la que miles de trocitos de un libro de Enid Blyton flotaban en la piscina…
- He dejado para el final el saquito lleno de mis palabras favoritas, el más complicado de llenar pero estarían: aljibe, alcauciles, ambrosía, árbol, sendero, ojos, mirada, mar, marina, marino y azul, verde, palabra, palabras, letra, letras y esdrújula, y las que empiezan por hache como horizonte y hueco, pero también oquedad y bosque, silencio, cómplice, caricia y beso, deseo, y arrebato y rubor, y corteza y fusión y furia, fundir y anclaje, ancla y marinero, y zarapita y cagarrope, gozo, cintura y savia, reflejo y enredo….y podría seguir y seguir….. metería también la mayoría de las que me has enviado como aroma, papel de celofán (¡se me han olvidado los cuentos!) y salitre y cava y ron por la piel…y lápices y travesías…y fragor…
No hace falta que te recuerde….ya he subido al barco, seguro que ya oyes mis pasos acercándome… Deja tu libro y deja si quieres la vela encendida, te contaré de los cuentos que leía y que me has recordado, te contaré que no fumo y que odio el olor a tabaco, te contaré cómo me gusta tomar el ron y cómo me gusta creer en los cinco arco iris cuadrados que has guardado en tu viejo baúl para mi…
Óyeme llegar, Capitán, óyeme llegar a tu camarote...
Comentario:
Maravilloso, Jacaranda. Recuerdo la carta que publicaste, y que me hizo desear tener un ¿saco de voces? y unos lápices inagotables.
Tu respuesta a esa carta está llena de sensibilidad, como no podía faltar en este bosque.
Besos
Tu respuesta a esa carta está llena de sensibilidad, como no podía faltar en este bosque.
Besos
Comentario:
Hermosísima carta al Capitán, coronada por uno de los cuadros más bellos de Monet.
Besos. Muralla.
Besos. Muralla.
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impresionante, y el cuadro es de mis preferidos.
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Eso es una carta, y el cuadro es precioso, no lo conocía (mea culpa). Precioso, Jacaranda.
Un abrazo enorme.
Un abrazo enorme.
Comentario:
es una carta preciosa, no se puede escribir más bonito!!! Hace un roncito?
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Me has dejado sin palabras...
un abrazo!
un abrazo!
Comentario:
Qué seríamos sin recuerdos, qué tristeza no poder revivir y regodearse en esas pequeñas maravillas que pasan fugaces por nuestra consciencia cuando se les antoja.
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Qué seríamos sin recuerdos, qué tristeza no poder revivir y regodearse en esas pequeñas maravillas que pasan fugaces por nuestra consciencia cuando se les antoja.
Comentario:
"el agua de todos los azules siempre es bella"
Esa frase es como el cuadro: plenitud en la belleza que a veces se viste de algún color para expresarse.
Precioso tu texto jacaranda ... :)
Un besito :*
Isabel
Esa frase es como el cuadro: plenitud en la belleza que a veces se viste de algún color para expresarse.
Precioso tu texto jacaranda ... :)
Un besito :*
Isabel
Comentario:
Así te quiero leer. Esa es la prosa. Ese es el desnudo que yo quería ver. Sigue insinuándote en poesía (si no lo haces, te demando!) pero quítate toda la ropa en prosa.
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jacaranda.... ahora leo tu post y te comento, pero chica, el cuadro... el cuadro... lo tengo colgado de mi nevera desde hace cuatro años. Es mi serenidad. Son los colores de mi salida y de mi meta. Me han visto llorar, reir, amar. Fue testigo del gusano, la crisálida y la mariposa. Son tantas, tantas coincidencias.
¿Sabía que dicen que este cuadro fue el que dió nombre al movimiento del impresionismo? El nombre real es "Impressions: Sunrise". De así surgió la denominación.
Tú, hoy, me has impresionado.
¿Sabía que dicen que este cuadro fue el que dió nombre al movimiento del impresionismo? El nombre real es "Impressions: Sunrise". De así surgió la denominación.
Tú, hoy, me has impresionado.





