Carta a Wilhelm
Hoy vuelvo de nuevo a las cartas. La de hoy es el resultado de un reto, del reto de un guerrero que estoy segura conocéis bien. Pues bien, el guerrero me retó y este es el resultado; un resultado modesto, en el que me abandono a la prosa, abandonando por un momento mis habituales vericuetos poéticos. Una carta a Wilhelm.
Espero que os guste.

Juan GrisFrutero, libro y periódico.
Queridísimo Wilhelm,
No sabes la alegría que me embarga desde que he sabido de tus andanzas, de tus viajes, de tus nuevos mundos. Y la envidia sana que me embarga también. La semana pasada me llamó Alma comentándome tu deseo de donar tu biblioteca al Departamento;no sabía que aún mantuvieras el contacto con ella, pero me comentaba que ya no querías tus libros, aquellos viejos tesoros acumulados, porque no pensabas volver y porque como ya los leíste una vez, no los ibas a necesitar; me decía que el único libro que quieres desde que te fuiste es el que vas escribiendo cada día con tus viajes. Así que aquí me tienes hoy, con las manos llenas de polvo y el alma llena de letras. Alma vino esta tarde y hemos estado un buen rato descargando entre las dos las primeras cajas que nos traía; me he comprometido a clasificarlas como sé que tú hubieras hecho y después hemos tomado un café en la cafetería de la Facultad. Todo sigue igual, las mismas sillas desvencijadas, el mismo olor a humo, las mesas con alumnos jugando al mus y los gritos de Pascual y Fernando desde la barra pidiendo los bocadillos a cocina. Todo sigue igual, menos los recuerdos que Alma hoy me ha traído de ti y de los tiempos que ya pasaron. Y la propia Alma, que ya no es aquella chica larguirucha que se presentaba en nuestro despacho preguntando siempre por ti, aunque fuera yo quien le diera clase. Alma está espléndida, con el mismo brillo que veía siempre en tus ojos cuando la mirabas y la determinación perfilándosele en cada gesto; cercana, cariñosa y llena de vida. Y ya hemos quedado en vernos la semana que viene, que será cuando me traiga el siguiente lote de tus libros.
Ay, Wilhelm, si supieras a veces como te echo de menos, si supieras cuánto vacío dejaste tras tu marcha quizás sin tú saberlo. Te imagino ahora mismo, leyéndome y sonriendo, con esa sonrisa que siempre me echabas. Pero a pesar de que me agrada imaginar que tus sonrisas son igual que las de antes, no puedo sino echarte de menos cada día que pasa. El Departamento sigue siendo el mismo nido de víboras de siempre, todos los pasos hay que realizarlos con el mismo cuidado que antes - áquel sobre el que tanto me advertiste cuando llegué- y los alumnos vienen cada vez con más ganas de salir con un trabajo y con menos de aprender. Tu sitio en el despacho que compartíamos lo ocupa Blas, que sigue siendo el mismo inepto y vago de entonces, y yo ya no tengo quien me diga aquello de “Nena, tú vales mucho” cuando me entran los ataques de inseguridad tras las clases, cuando no sé resolver bien las conclusiones de los papers y conferencias. Sí, Wilhelm, te echo de menos y echo de menos nuestros cafés a media mañana, tus comentarios en voz alta mientras leías el periódico y tus rituales cuando corregías exámenes ¿te acuerdas? Sin embargo, la alegría me embarga, superando toda la soledad en la que me dejaste, cuando te imagino viajando. Viajando por fin por aquel sueño que siempre tuviste y que no te dejabas a ti mismo formular. Y cómo te envidio, Wilhelm, cuánto te envidio... Te envidio el valor, la determinación y la creencia firme en aquello que, a veces, discutíamos: qué haríamos en la vida sin sueños o qué harían los sueños sin nosotros. Porque la vida que llenaste de sueños se ha convertido por fin en el sueño que la vida te debía y no puedo sino preguntarme cuándo la vida me regalará a mi mi sueño. Aunque para eso tenga primero que soñarlo...

Tulasi
Verás que sigo como siempre. Con mis mismas trascendencias cuando no son necesarias y mis miedos ante la rutina voraz, que tan bien sabes crece por estos pasillos. Con mis dudas sobre la pertinencia de hacer lo que hago y con mis dudas sobre si finalmente me adjudicarán la plaza y si es finalmente lo que quiero. Y te haré otra confesión más, amparada en la distancia que nos aleja, vivo deseando a quien no amo y amo a quien ya con la fuerza de los años no deseo. Y esa dualidad que sabes siempre me acompañaba pero que tan bien disimulaba en nuestras conversaciones, se hace cada vez más patente, no sólo en el deseo sino en los más pequeños detalles... Y también te echo de menos por ello, por aquellas conversaciones en las que sin hablar sobre lo concreto – sé que siempre sabías lo que me pasaba- tantos consejos, opiniones y refrendos me dabas... En fin, tampoco te quiero aburrir con las historias de este mundo que tan sabiamente cambiaste por el que ahora te acompaña; me basta con que sepas que dejaste un hueco muy grande, no sólo en este Departamento, sino en mi persona...

Alma me dijo que habías viajado por África, que disfrutaste de las calles de Egipto y de los desiertos de Libia pero que en breve irías a la India. Wilhelm, la India, appapa! Si llegas a orillas del Golfo de Bengala, recuérdame y escríbeme, tráeme de vuelta aquellos olores, los olores a arroz basmati y bhel puri emergiendo de las cocinas, los olores de las chapatti y los chakkuli que vendían por las calles, los olores a sambrani y garbatti de las casas, el de los idlis y jalebis de los desayunos... escríbeme y cuéntame si todo sigue igual, sorprendiendo a cada momento. No dejes de acudir a alguna boda y ver ese momento en el que el novio le pone a la novia el mangalya , compra algún langa-dhavani para Alma, brillante y de colores vivos, observa los rangoli dibujados con harina de arroz a las puertas de las casas y no te sientas extraño, a pesar de que te llamen sahib. Ay, Wilhelm, la India... ese país con mil países en uno.... no dejes de oler las flores, las plantas, y recuérdame aquellas fragancias. Busca las tulasi, esa especie de albahaca consagrada a Vishnu y las raat-ki-rani , maravillosas flores blancas que despiden todo su aroma por la noche o las champa, muy parecidas a nuestras magnolias con pétalos en forma de tubos... Disfruta de todo como nunca lo soñaste y acuérdate alguna vez de quienes aún permanecemos en la tierra de la indecisión. Y si puedes, escríbeme, lléname de tus viajes de forma tal que pueda salir de las paredes de este despacho que compartíamos y soñar con un sueño que quizás sea también el mío. El sueño de hallar el camino.Champa

Champa en flor
No dejes de caminar por el camino de tu sueño, Wilhelm, por la vida que por fin te regaló el sueño que te debía. Y gracias por tus libros, permanecerán aquí y seguiremos en deuda contigo y con los años que nos dedicaste, que me dedicaste.
Un fuerte abrazo y mil palabras llenas de sueños,
Ira
Comentario:
He sentido belleza y calma al leer tu carta.
Un saludo
Un saludo
Comentario:
Es una carta preciosa, la excusa perfecta para volver a visitarte una y otra vez.
Gracias por regalárnosla.
Gracias por regalárnosla.
Comentario:
Yarince no sólo crea vida a su paso, tú con ella también lo has hecho.
Continuar el ritual de un sueño que cada vez más se convierte en retrato fiel de la realidad de unos deseos.
La vehemencia de querer ser Wilhelm, un alterego más de mi amadisimo Yarince y tú, mi adorada Jacaranda, continuando una vida, la que Ira ha percibido tan perfectamente, ese personaje que hace a Wilhelm más real, vivo y maravilloso. Y tu perfilando, dandole más forma a la silueta de la historia. Uff...
Me vais a matar del gusto entre los dos!!! Menuda manera de usar la prosa, para rescatar continuando la un trozo de una vida despues de otra vida.
Admiración es la palabra que se me queda en la cabeza cada vez que entro en estos mares de palabras, tan sumamente bien tratadas.
Continuar el ritual de un sueño que cada vez más se convierte en retrato fiel de la realidad de unos deseos.
La vehemencia de querer ser Wilhelm, un alterego más de mi amadisimo Yarince y tú, mi adorada Jacaranda, continuando una vida, la que Ira ha percibido tan perfectamente, ese personaje que hace a Wilhelm más real, vivo y maravilloso. Y tu perfilando, dandole más forma a la silueta de la historia. Uff...
Me vais a matar del gusto entre los dos!!! Menuda manera de usar la prosa, para rescatar continuando la un trozo de una vida despues de otra vida.
Admiración es la palabra que se me queda en la cabeza cada vez que entro en estos mares de palabras, tan sumamente bien tratadas.
Comentario:
Preciosa carta, confesiones que estremecen, me dió mucha alegría identificarme con él y la fuerza en la concreción de sus sueños, sentirme en viaje, buscando, despierta, siempre buscando...gracias!
Comentario:
Vaya, qué intimidad; una amistad preciosa y envidiable, aunque sea en la distancia; y el mejor regalo que se puede recibir es la biblioteca de alguien querido con quien hayas compartido aficiones y experiencias; en cada libro se puede encontrar un poco de esa persona, o un momento de vida junto a ella.
Comentario:
Caramba...
Yo he soñado muchas veces con donar mi biblioteca al Departamento y largarme a recorrer mundo. Supongo que es una fantasía común entre los que nos dedicamos a esto. Lo de donar la biblioteca es muy simbólico... pero no sé si es un gesto de agradecimiento a la institución o simplemente le estás pasando los trastos de matar al que venga.
Bien, en mi caso, yo estoy seguro de que lo haré... dentro de no muchos años.
Yo he soñado muchas veces con donar mi biblioteca al Departamento y largarme a recorrer mundo. Supongo que es una fantasía común entre los que nos dedicamos a esto. Lo de donar la biblioteca es muy simbólico... pero no sé si es un gesto de agradecimiento a la institución o simplemente le estás pasando los trastos de matar al que venga.
Bien, en mi caso, yo estoy seguro de que lo haré... dentro de no muchos años.
Comentario:
Preciosa carta y precioso reto: escribir de Amor. Las que he leído hasta ahora son bastante diferentes las unas de las otras, pero estoy con Sergi: todas ellas emanan lo mejor de nuestros pálpitos.
Ay con este guerrero... la que ha liado con un comment en alasdealbatros...
Besos voladores ;-)
Ay con este guerrero... la que ha liado con un comment en alasdealbatros...
Besos voladores ;-)
Comentario:
Irrepetible Ira,
hoy las cuartillas se llenan con sus palabras de sueño. Como ve, no pierdo esta manía de anciano de seguir tratándola de usted, costumbre que sólo traicionaba al decirle aquella frase que me recuerda y que la hacía reír. Sabe que no es cortesía, sino una atávica fijación heredada de los azotes de mi abuelo paterno. Sabe que nunca he podido ceder ante sus reiteradas peticiones de tratarla con un familiar tú.
Sé que le dará un buen uso a mis libros. No podía permitir que el conocimiento acumulara polvo en unas estanterías que mis dedos nunca volverán a repasar. Alma tuvo sus reparos cuando la llamé desde Siria para comunicarle mi resolución, pero ya sabe que puedo ser muy persuasivo cuando quiero. Me alegra que hayan pasado esos ratos juntas.
Los sueños, querida Ira, igual que el amor, son invitados inesperados. Aparecen sin llamar y siempre para quedarse. Pero también son muy oportunos, porque llegan justo a tiempo. Los aires de los lagos africanos me traen los susurros de aquel parque de jacarandas por el que paseábamos en nuestro camino común de vuelta a casa, y me dicen que sus sueños llegarán antes que el amor. Y que no tendrá que esperar mucho por ninguno de los dos.
Y por último, antes de despedirme, debo informarle que me temo que he retrasado el viaje a la India. Estoy pendiente de una amiga que me acompañará en esa aventura, pero será cuando consiga en la universidad la plaza que ya tiene su nombre.
Echo de menos pocas cosas del que fue mi mundo. Pero usted es una de ellas.
Su amigo, siempre,
Wilhelm
hoy las cuartillas se llenan con sus palabras de sueño. Como ve, no pierdo esta manía de anciano de seguir tratándola de usted, costumbre que sólo traicionaba al decirle aquella frase que me recuerda y que la hacía reír. Sabe que no es cortesía, sino una atávica fijación heredada de los azotes de mi abuelo paterno. Sabe que nunca he podido ceder ante sus reiteradas peticiones de tratarla con un familiar tú.
Sé que le dará un buen uso a mis libros. No podía permitir que el conocimiento acumulara polvo en unas estanterías que mis dedos nunca volverán a repasar. Alma tuvo sus reparos cuando la llamé desde Siria para comunicarle mi resolución, pero ya sabe que puedo ser muy persuasivo cuando quiero. Me alegra que hayan pasado esos ratos juntas.
Los sueños, querida Ira, igual que el amor, son invitados inesperados. Aparecen sin llamar y siempre para quedarse. Pero también son muy oportunos, porque llegan justo a tiempo. Los aires de los lagos africanos me traen los susurros de aquel parque de jacarandas por el que paseábamos en nuestro camino común de vuelta a casa, y me dicen que sus sueños llegarán antes que el amor. Y que no tendrá que esperar mucho por ninguno de los dos.
Y por último, antes de despedirme, debo informarle que me temo que he retrasado el viaje a la India. Estoy pendiente de una amiga que me acompañará en esa aventura, pero será cuando consiga en la universidad la plaza que ya tiene su nombre.
Echo de menos pocas cosas del que fue mi mundo. Pero usted es una de ellas.
Su amigo, siempre,
Wilhelm
Comentario:
Me parece que el reto del guerrero va a sembrar mucho... lo mejor de cada uno de vuestros/nuestros blogs.
Por lo leído, también del tuyo ;-)
Un abrazo.
Por lo leído, también del tuyo ;-)
Un abrazo.





