logotipo

img_google
EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
El ladrón de besos


Eran rojos, no tal vez rosas, quizás fucsias… Los recuerdos se amontonaban en la cabeza de Julio mientras estaba tendido en la arena con los ojos entornados e imbuido de esa serena lasitud que provoca el sol playero. Por las estrechas aberturas que dejaban sus entornadas pestañas se colaban hasta su cerebro imágenes de hembras hermosas cuyos escasos centímetros de telas destacaban sus turgentes formas mientras paseaban por la orilla. Pero aquellas figuras no atraían su interés, un aprendizaje sexual tardío le había hecho obsesionarse por una parte muy determinada del cuerpo femenino. Sus amigos se fijaban en otras cosas: pechos, nalgas, curvas e incluso alguno más romántico lo hacía en los ojos; pero raramente se fijaban en lo que él convertía en objeto enfermizo de culto: sus labios. Para Julio el atractivo de una mujer residía exclusivamente en sus labios. El veía unos labios y de un solo vistazo era capaz de diferenciarlos de cualquier otro y rápidamente lo clasificaba: sedosos, resultones, resbaladizos, crujientes, untuosos, inanes, invisibles, altaneros, salivosos, opacos, vítreos, salvajes….

A su inicio sexual tardío, ya dicho, unía una experiencia sexual más bien reducida. Cierto día en que fue a ver “Lipstick” al cine, conoció a Silvia en la cola y aquellos labios que percibió como gemelarmente perfectos impelieron a que de los suyos brotara una romántica poesía. Silvia más madura que él, no sólo en arrugas, se sintió desarmada por aquel gesto que interpretó como ingenuo y exquisitamente romántico. El The end de la película fue el inicio de una relación algo más que amistosa. Aquellos primeros escarceos físicos que para él supusieron un desvirgue fueron algo complejos. El novato se perdía entre tanta amplitud de piel mientras sólo tenía ojo para los labios. Ella interpretaba aquellas miradas como síntomas de un enamoramiento desesperado. Él torpe todo el tiempo sólo se supo un experto cuando sintió aquellos labios entre los suyos.

Llevaba siempre esperando ese momento y una descarga eléctrica sacudió todo su cuerpo. Notó aquella sensual humedad mientras los pliegues de sus labios se acomodaban a los de Silvia. Sus dientes se entrecruzaron y sus lenguas salivosas se abrazaron danzando al unísono. ¿Minutos?¿Horas? Julio nunca supo la duración de aquel beso, sólo que se le hizo eternamente breve. A Silvia le vino un poco largo. Le gustaban los besos, pero en su dilatada vida sexual era la primera vez que veía a un hombre llegar al clímax con un beso. En días siguientes en que aquellos acercamientos se repitieron, el resultado fue muy similar; sólo en una ocasión Silvia fue capaz de disfrutar y fue cuando Julio en un momento de ofuscación le equivocó los labios inferiores con los superiores y le hurgó con la lengua buscando unos dientes y una lengua que lógicamente nunca aparecieron.

El entusiasmo primitivo de Silvia se fue tornando en desilusión y un día en que él le llevó al mismo cine en que se conocieron a ver “El beso de la mujer araña”, aprovechó que él se acercaba a comprar las entradas para alejarse para siempre de su vida. Julio, contra lo que pudiera creerse, no quedó triste ni abatido. En poco tiempo, superada la sorpresa inicial, todos sus recuerdos quedaron restringidos a aquellas sensaciones labiales. Ahora que había gustado el sabor de unos labios, como si fuera la ración de sangre que necesita un vampiro, no podría sobrevivir sin ello. Le sobraba todo el cuerpo de la mujer, le parecía algo excesivo, voluminoso y, en definitiva, una pérdida de tiempo y le bastaba con aquellos centímetros rosáceos que presidían el rostro. Fue, entonces, mientras cavilaba en estas ideas cuando tomó la decisión de convertirse en un ladrón de besos. Pero esa… es ya otra historia.

(El búcaro)
 
Comentario:
precioso ¿habrá una segunda parte con alguno de sus "golpes"?
No