logotipo

img_google
EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
UN AMANECER INUSUAL
Esta mañana cuando me desperté para ir al trabajo, noté algo extraño, la habitación estaba totalmente a oscuras y no se veía la habitual luminosidad del despertador eléctrico. Aunque la cabeza no la tengo muy espabilada a esas horas no me costó darme cuenta que la luz se había ido. Cogí la linterna que prudentemente duerme a mi lado desde que nacieron las niñas y acercándome a la ventana vi la calle en penumbras, era un corte general. Me lavé y vestí como pude, menos mal que la experiencia me hace reconocer donde tengo cada parte del cuerpo con los ojos cerrados... y me fui a la calle.

El nublado y la semioscuridad daban un tono sepia al amanecer, si miraba hacia algún sitio donde no se movía nada, por el color, parecía una foto del tiempo de mis abuelos. Hice una primera parada en la papelería a comprar el periódico, la librera con todo el interior a oscuras estaba sentada en la puerta, sin poder hacer otra cosa, que mirar al cielo a ver si aún había alguna estrella despistada. El periódico no había llegado. Me llegué a la oficina, aunque el amanecer ya se había desperezado tímido, el interior aparecía sumido en tinieblas a excepción de dos alarmas que pitaban y encendían luces. Una la pude quitar la otra siguió haciendo un desagradable e intermitente ruido a pesar de pines y pulsado de botones. Hace mucho calor, pero el aire acondicionado dice que sin electricidad no funciona. Abri persianas y visillos pero allí no se veía nada, visto lo cual cerré y decidí irme a desayunar. Sólo fue un intento. La cafetería gris, la cafetera apagada sin poder hacerse café, pan no había, la panadería se había quedado sin luz y tampoco podía leer el periódico porque la linterna me la había dejado en la oficina.

Vuelta a la oficina, por la calle jaleo por las calles, los semáforos no funcionan y en los cruces los coches confiando en la buena voluntad de los otros, pasan por donde pueden. Todo el mundo habla de que se ha ido la luz. Abro la oficina ¿para qué si no puedo encender el ordenador y no voy a poder ver la cara de los que llegan? Pero justo en ese momento se encienden las luces, uffff, ya puedo encender el ordenador. Nueva escapada para ver si puedo desayunar algo, cosa que hago en 8 minutos y sin café, la máquina no se había calentado, el pan acababa de llegar. El resto de la mañana fue más o menos normal, pero me hizo pensar lo muchisimo que dependemos de la electricidad, no somos nada sin ella.

Por la tarde he ido al gimnasio. Llevo ya un año yendo y todavía no encuentro esa adicción que dicen que se siente, ¿será cuando se llevan diez años?. Eso de sudar como que no me motiva mucho, el momento que más disfruto es tras la ducha en que me quedo de maravillas.
 
Comentario:
Tanto dependemos de la luz.
Pero dime si realmente no has disfrutado de tu mañana color sepia?de ese intimo despertar en la penumbra.
Aunque dependamos muchisimo de la luz, siempre hay momentos mágicos cuando de ella se carece.
Y referente al gimnasio, el verdadero placer viene después como tu bien dices...... la ducha.
YO antes solía hacer aerobic, ahora ufff no se cuando volveré a realizar ejercicio.
Un besito.
 
Comentario:
Es verdad. Cuando se va la luz no podemos hacer nada .Sólo esperar a que vuelva a venir .Cada vez dependemos más de la electricidad porque ,entre otras cosas, cada vez tenemos más aparatos eléctricos y cuando no podemos usarlos no sabemos qué hacer . ¿No crees que somos un poco esclavos ? Es el precio de la llamada "civilización " Saludos
No