APUNTES PARA UNA BODA
Hace poco más de un año un familiar cercano me anunció la fecha de su enlace matrimonial. Al parecer ahora, debido a toda la parafernalia que hay en torno a una boda hay que preverlo todo con tiempo para hacer que nada falle por posible imprevisión. Desde entonces ha sido tanto lo que he oído sobre ella, que estoy deseando que pase la fecha en que se celebrará. Y eso que no soy protagonista, pero ya ha habido algunas cosillas que me han incidido directamente y no me han hecho mucha gracia.
En primer lugar, ha sido lo de la vestimenta que se empeñaban en que me pusiera un chaqué, cosa a la que me he negado rotundamente. No me lo puse en mi boda y me parece menos conveniente ponérmelo en la ajena. La insistencia intermitente sobre el tema no ha podido con mi tozudez continua y ahora hace un tiempo que no se habla del tema, espero que definitivamente esté acallado. Y como me cansen demasiado me pondré el traje de mi boda que a pesar de que tiene más de quince años esta impecable y, lo que es más meritorio, me cabe perfectamente a pesar del tiempo transcurrido. De todas formas, ya me han hecho “serias” advertencias: que aunque estemos a 40 ºC no se me ocurra ponerme mangas cortas bajo la chaqueta y que, pase lo que pase, no me la quite durante el convite. Deben de ser consejos atinados de gente profesional y experimentada en esto de las bodas.
En segundo lugar, está el tema del regalo. Yo estoy acostumbrado a que cuando vas a una boda regalas lo que te apetece o preguntas a los novios que les apetecería que les regalara. En este caso no, sin ni tan siquiera preguntar, te dicen: hemos comprado este mueble y debemos el dinero eso es lo que quiero que me regales. Vamos que no dan lugar a muchas opciones ni a regalos ingeniosos, ni siquiera a que me plantee la cuantía ya que el dicho mueble tiene un precio muy concreto y que, para colmo, el dinero irá a parar al bolsillo de otro familiar que es el que lo ha vendido y ha hecho el negocio.
En tercer lugar, ya estaba preparado por si se les ocurría hacer una típica despedida de solteros a negarme rotundamente, cualquier excusa hubiera sido válida. Por ejemplo, si hubiera sido en un local de esos, tan de moda, donde neumáticas chicas van descubriendo su piel al son de la música; hubiera alegado que uno a estas edades no tiene el corazón preparado ya para impresiones tan fuerte. Pero no, no han planteado nada de eso sino para el próximo domingo por la tarde: LA PEDIDA. Ahí me han dejado sin argumentos para no asistir, ante mi total desconocimiento de tal acto. ¿Qué será eso? A mí me suena a alguna reminiscencia del siglo XIX. ¿Qué es lo que van a pedir? Y ¿a quién se lo van a pedir? Mientras no sea una encerrona para “pedirme” que me ponga el chaqué, por mí que pidan lo que quiera. Espero que no me llamen para decirme que hay que llevar un regalo para la pedida, que ya ellos hayan decidido porque, entonces, sí que no me ven el pelo. En fin, el domingo saldré de dudas. Alguno decía que era para que las familias se conocieran antes de la boda ¿¿?? Tampoco creo que eso tenga mayor interés más que, llegado el día de la boda, le digas a alguien: me suena su cara, debe ser del día de la pedida. Y, además, son gente que al vivir en otra ciudad, probablemente no vuelvas a verlos hasta que los futuros esposos tengan su primer niño.
¿Todas las bodas de ahora son así? Porque la conclusión que saco de todo esto es que, me alegro de que mi boda fuera hace ya unos años porque, si hubiera habido que rodearla de tanta complejidad inherente, me lo hubiera pensado bastante más.
En primer lugar, ha sido lo de la vestimenta que se empeñaban en que me pusiera un chaqué, cosa a la que me he negado rotundamente. No me lo puse en mi boda y me parece menos conveniente ponérmelo en la ajena. La insistencia intermitente sobre el tema no ha podido con mi tozudez continua y ahora hace un tiempo que no se habla del tema, espero que definitivamente esté acallado. Y como me cansen demasiado me pondré el traje de mi boda que a pesar de que tiene más de quince años esta impecable y, lo que es más meritorio, me cabe perfectamente a pesar del tiempo transcurrido. De todas formas, ya me han hecho “serias” advertencias: que aunque estemos a 40 ºC no se me ocurra ponerme mangas cortas bajo la chaqueta y que, pase lo que pase, no me la quite durante el convite. Deben de ser consejos atinados de gente profesional y experimentada en esto de las bodas.
En segundo lugar, está el tema del regalo. Yo estoy acostumbrado a que cuando vas a una boda regalas lo que te apetece o preguntas a los novios que les apetecería que les regalara. En este caso no, sin ni tan siquiera preguntar, te dicen: hemos comprado este mueble y debemos el dinero eso es lo que quiero que me regales. Vamos que no dan lugar a muchas opciones ni a regalos ingeniosos, ni siquiera a que me plantee la cuantía ya que el dicho mueble tiene un precio muy concreto y que, para colmo, el dinero irá a parar al bolsillo de otro familiar que es el que lo ha vendido y ha hecho el negocio.
En tercer lugar, ya estaba preparado por si se les ocurría hacer una típica despedida de solteros a negarme rotundamente, cualquier excusa hubiera sido válida. Por ejemplo, si hubiera sido en un local de esos, tan de moda, donde neumáticas chicas van descubriendo su piel al son de la música; hubiera alegado que uno a estas edades no tiene el corazón preparado ya para impresiones tan fuerte. Pero no, no han planteado nada de eso sino para el próximo domingo por la tarde: LA PEDIDA. Ahí me han dejado sin argumentos para no asistir, ante mi total desconocimiento de tal acto. ¿Qué será eso? A mí me suena a alguna reminiscencia del siglo XIX. ¿Qué es lo que van a pedir? Y ¿a quién se lo van a pedir? Mientras no sea una encerrona para “pedirme” que me ponga el chaqué, por mí que pidan lo que quiera. Espero que no me llamen para decirme que hay que llevar un regalo para la pedida, que ya ellos hayan decidido porque, entonces, sí que no me ven el pelo. En fin, el domingo saldré de dudas. Alguno decía que era para que las familias se conocieran antes de la boda ¿¿?? Tampoco creo que eso tenga mayor interés más que, llegado el día de la boda, le digas a alguien: me suena su cara, debe ser del día de la pedida. Y, además, son gente que al vivir en otra ciudad, probablemente no vuelvas a verlos hasta que los futuros esposos tengan su primer niño.
¿Todas las bodas de ahora son así? Porque la conclusión que saco de todo esto es que, me alegro de que mi boda fuera hace ya unos años porque, si hubiera habido que rodearla de tanta complejidad inherente, me lo hubiera pensado bastante más.
Comentario:
La verdad es que se complica la gente la vida con esto de las bodas. Como dice Desiree solo para decir un "sí". Recuerdo la que se organizó con la boda del Príncipe, la cantidad de bobadas que decían los comentaristas (sabios ellos) en los programas de tv. Yo me partía de risa, como ahora contigo cuando relatas tus peripecias en esta. Pero cuando no me reía en absoluto era cuando preparaba la mía y andaba agobiada por cualquier chorradita que se presentaba de improviso, o que faltaba algo y llegaba la fecha, uf, qué manera de estar "atacada por los nervios". Y se pasó tan rápido todo que me parece ahora un desgaste innecesario tanto preparar...
Comentario:
Pués no.... la de mi hijo no fué asi, en nuestro caso pareceria una fiesta de disfraces. No encuentro correcto decir a los invitados como deben vestir, confío en su buen criterio.
Un beso :).
Un beso :).
Comentario:
El chaqué , la pedida , la lista de bodas ... ¡qué rollazo ! y esto cada vez va a más. Las bodas son el acontecimiento del año en la tele ,en las revistas y en la vida misma ¡Qué tiempos tan absurdos !
Me has hecho reír mucho .Ha sido muy divertido verte tan agobiadillo. No te preocupes , todo pasa muy rápido y puede que hasta lo pases bien en esa pedida .Nos cuentas ¿eh? Saludos
Me has hecho reír mucho .Ha sido muy divertido verte tan agobiadillo. No te preocupes , todo pasa muy rápido y puede que hasta lo pases bien en esa pedida .Nos cuentas ¿eh? Saludos
Comentario:
Y quien se casa? jo cuanto problemas para decir un si quiero¡¡¡¡¡
besos
besos





