UNA NEGRA MUY RUBIA
El lugar estaba frío, pero ella aún se sentía muy caliente por dentro. Aunque estaba en compañía de otras, ello no le impedía sentirse totalmente única. Se gustaba demasiado y sabía que su piel, brillante y oscurecida, y su belleza rubia no dejarían de seducir a alguien.
Entonces fue cuando lo vio. El venía con su carro, como allá le llaman. El dejó el carro a un lado y Ella le vio como se iba acercando distraídamente hacia donde se encontraba. Ella observó los ojos negros de El que parecían destellar deseo. Aquel cuerpo de andares lentos y seguros se le fue aproximando, Ella lo notó musculado y fuerte y observó unas manchas húmedas que se oscurecían la camiseta que El llevaba, bajo unas axilas bien pobladas de vello oscuro. El estaba ya muy próximo a Ella, tanto que Ella no pudo reprimir que un ligero escalofrío recorriera toda su superficie. Ella se imaginaba en la soledad de la noche a solas con El, como la atraía hacia sus labios, haciéndose toda de El y calmando la pasión y el calor que sin duda El encerraba.
El se fijó en Ella. El contacto era inminente. El quedó como hipnotizado a verla y tomándola por el cuello tiró de Ella. Ella se sintió eufórica y deseada como nunca se había sentido. Pero la mala fortuna hizo que al depositarla a Ella en el carro, sonara un golpe seco en el borde y se quebró aquella brillante envoltura que tenía, mientras el líquido dorado de su interior se desparramó por todo el suelo.
En estas últimas décimas de segundo Ella, botella de cerveza, vio como sus ilusiones se evaporaron más rápidas que sus vapores. El con la cara sonrojada y a paso acelerado, desapareció tras un pasillo, mientras las manchas húmedas de sudor se extendían, ahora, hasta cubrir toda su camiseta.
Entonces fue cuando lo vio. El venía con su carro, como allá le llaman. El dejó el carro a un lado y Ella le vio como se iba acercando distraídamente hacia donde se encontraba. Ella observó los ojos negros de El que parecían destellar deseo. Aquel cuerpo de andares lentos y seguros se le fue aproximando, Ella lo notó musculado y fuerte y observó unas manchas húmedas que se oscurecían la camiseta que El llevaba, bajo unas axilas bien pobladas de vello oscuro. El estaba ya muy próximo a Ella, tanto que Ella no pudo reprimir que un ligero escalofrío recorriera toda su superficie. Ella se imaginaba en la soledad de la noche a solas con El, como la atraía hacia sus labios, haciéndose toda de El y calmando la pasión y el calor que sin duda El encerraba.
El se fijó en Ella. El contacto era inminente. El quedó como hipnotizado a verla y tomándola por el cuello tiró de Ella. Ella se sintió eufórica y deseada como nunca se había sentido. Pero la mala fortuna hizo que al depositarla a Ella en el carro, sonara un golpe seco en el borde y se quebró aquella brillante envoltura que tenía, mientras el líquido dorado de su interior se desparramó por todo el suelo.
En estas últimas décimas de segundo Ella, botella de cerveza, vio como sus ilusiones se evaporaron más rápidas que sus vapores. El con la cara sonrojada y a paso acelerado, desapareció tras un pasillo, mientras las manchas húmedas de sudor se extendían, ahora, hasta cubrir toda su camiseta.
Comentario:
¡Dichosa cerveza ! y encima se rompe la botella ... Ha estado muy bien este relato, tiene mucha chispa.
Saludos
Saludos





