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EL BÚCARO DE BARRO
Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.
Acerca de
El búcaro de barro, cuando es atravesado por las gotas de agua, refresca el interior, así me gustaría que mis palabras salieran de mí "refrescándome" a mí y a quien las lea.
Sindicación
 
DE BODA
El año pasado cuando me dijo que se iba a casar, me dije que faltaba todavía más de un año, pero todo llega y a medida que se iba acercando la fecha me he ido “agobiando”. Nunca he sido amigo de grandes eventos y reuniones y menos de las bodas, esa “caracterización” con la que uno se pone para ir a ellas, no me hace estar cómodo.

Pero bueno, ya ha pasado y todo marchó bien. La boda se celebró en Cádiz, como no estaba dispuesto a buscar un complejo aparcamiento allí y estar a la vuelta pendiente de si habría superado el grado alcohólico, los desplazamientos optamos por hacerlos en taxi que siempre saldría más económico y cómodo, que buscarse allí un hotel como hicieron otros.

Luego, las bodas como todas. Todos hemos ido alguna vez a una. Los hombres encorbatados, la mayoría asfixiados de calor por la corbata al cuello y con la chaquetas con olor a naftalina. Los más fashions optaron por el chaqué, a lo que yo me negué, aparte de que pude, con unos mínimos arreglos aprovechar el traje de mi ya lejana boda. Las mujeres, tras eternas de peluquería y maquillajes, optan por telas de las más variadas formas, texturas y colores con las que intentan realzar su anatomía, cosas que algunas consiguen con algo más que dignidad y otras parecen haberse equivocado de lugar por la impresión que dan de ir a una fiesta de Carnaval.

La misa estuvo bien, no en vano el cura que casó a la novia, fue el mismo que le dio la primera comunión, hace ya más de veinte años, y fue profesor de seis hermanos de la novia por lo que conoce a la familia he hizo una sencilla y sentida celebración. A la salida de la misa empezó el primer problema, alguien me dijo que llevaba pegado algo en el talón del zapato. Al ir a despegarlo, me quedé en la mano con el tacón del zapato que era lo que se estaba desintegrando. El zapato estaba nuevo pero, al parecer, las suelas eran viejas. Desde entonces disimulé lo mejor que pude andando con un tacón menos.

De allí aprovechando la amabilidad de uno de esos que no les importa el alcohol postboda nos fuimos en coche hasta el convite en una bodega de El Puerto. Noche calurosa, aperitivos variados de pie y quejas de las señoras que no sabían donde descansar los tacones en un suelo tachonado de “chinos”. Momento de saludos y besos variopintos, de conocer a gente a quien nunca más verás y de reencontrarte, tras años, con familiares a quien la vida y circunstancias separan cotidianamente. Todos más viejos, sin duda, pero nadie lo decía y lo soslayábamos diciendo: ¡cuánto han crecido tus hijos! La última vez que vi a éste estaba en el coche de capota… ( y el niño y su novia con cara de póker pensando en quién sera ese carroza que habla con su padre).

Las mesas con los sitios cuidadosamente elegidos para hacer que el ambiente, mientras se masticaba, funcionara. Terminada la cena, una sorpresa. Uno de los hermanos de la novia famoso chirigotero, había llamado a sus compañeros de chirigota y allí acudieron a actuar vestidos con sus traje de toreros, lo que no optó que el hermano con chaqué y todo se subiera al escenario para cantar con ellos. Un rato muy divertido y que le sirvió a los sevillanos asistentes, aproximadamente un cincuenta por ciento de los asistentes, a conocer el Carnaval de Cádiz on-line. Luego un rato de bailoteo y las primeras deserciones del personal que iba siendo vencido por la hora. Despedidas y buenas intenciones para vernos pronto, llamé al taxista que llegó puntualmente. Cuando llegué a casa me di cuenta que iba dejando trozos negros detrás de mí, como Pulgarcito, ya no sólo eran los tacones, sino toda la suela de los zapatos la que se me había desintegrado. No me dio tiempo de poner la cabeza en la almohada cuando ya emití mi primer ronquido. Hoy me he despertado ¿habré soñado? De todas formas….uf ¡menos mal que ya pasó!
 
Comentario:
Te lo dije :P....mira que no cambiar de zapatos ;) no soy a la única que le ocurren estas cosas...menos mal
 
Comentario:
Una crónica social muy divertida. Lo de los zapatos, la nota de humor que nunca falta en toda boda .
Saludos
No