<?xml version="1.0" encoding="ISO-8859-1" ?><rss version="2.0" xmlns:dc="http://purl.org/dc/elements/1.1/"><channel><title><![CDATA[EL BÚCARO DE BARRO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/rss20.xml]]></link><description><![CDATA[Simplemente un rincón donde reencontrarme con las palabras.]]></description><language><![CDATA[ES]]></language><generator><![CDATA[http://www.ya.com]]></generator><item><title><![CDATA[HACIENDO LAS MALETAS]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_112.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/elbucaro/files/maletas.jpg" alt="" border="0" width="105" height="96"/><br/>Aquí estoy haciendo las maletas para mudarme. No es que vaya a dejar de escribir, simplemente me traslado de lugar a otro sitio en que me siento más cómodo. Mantendré el mismo nombre. Si alguien quiere pasar a mi/vuestra nueva casa esta es la dirección: <a target="_blank" href="http://elbucaro.blogia.com/">http://elbucaro.blogia.com/</a>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[NECESITAS...]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_111.htm]]></link><description><![CDATA[un minuto para fijarte en alguien,<br/>una hora para que te guste,<br/>un día para quererlo,<br/>pero se necesita de toda una vida<br/>para que lo puedas olvidar.]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[OLOR A PRIMAVERA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_110.htm]]></link><description><![CDATA[Se levantó la mañana <br/>con olor a primavera<br/>pan recién horneado<br/>y a pastel de la abuela.<br/><br/>Entre papeles<br/>sonidos a espera<br/>y alzando vista al reloj<br/>miradas inquietas.<br/><br/>Al fin sale<br/>y marcha sobre ruedas<br/>aparca de los primeros<br/>empezando la hilera.<br/><br/>Y mientras camina<br/>sus pasos suenan<br/>y la gran pregunta se hace:<br/>¿y si no llega?<br/><br/>Minutos que pasan<br/>la espera se hace eterna<br/>hasta que cómplices miradas<br/>en el aire se estrellan.<br/><br/>Acercándose <br/>una sonrisa abierta<br/>atrae su vista<br/>y la reconoce a ella.<br/><br/>Sus pies antes lejanos<br/>en la galería se acercan<br/>y pronto, parados,<br/>bajo la silla se enfrentan.<br/><br/>Él observa bien<br/>sus ojos y sus pecas<br/>sus manos gesticulantes <br/>y  su sonrisa abierta<br/><br/>No le deja hablar<br/>sus palabras le recuerdan<br/>que es lo primero<br/>que escucha de ella.<br/><br/>Rizos castaños<br/>sin viento ondean<br/>mientras el humo del café<br/>los rodea.<br/><br/>Algunos secretos<br/>se revelan,<br/>otros muchos<br/>sólo se entreveran.<br/><br/>Mira con disimulo<br/>su reloj de pulsera <br/>pero el tiempo <br/>no para ¡vuela!<br/><br/>Se despiden<br/>y salen fuera<br/>alegres por esta oportunidad<br/>y hasta otra nueva<br/><br/>A él en la calle<br/>el aire le renueva<br/>estamos en pleno otoño,<br/>pero el aire le huele a primavera.<br/>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[EL ESTALLIDO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_109.htm]]></link><description><![CDATA[El permaneció quieto e impávido cuando Ella lo vio.  El estaba acostumbrado a guardárselo todo, a encerrarse en sí mismo y ni percibiendo la proximidad, para muchos inquietante de Ella, su actitud cambió. Ella lo observó curiosa, pestañeando de una forma sensual, que a nadie podría pasar inadvertida.  Sus labios envueltos en un brillo levemente rosado, esbozaron una sonrisa picarona.  Todo su cuerpo empezó a contonearse  de forma sinuosa hasta llegar a donde El estaba.<br/><br/>El, si se percató de algo, lo disimuló muy bien permaneciendo absolutamente estático, incluso cuando los largos y afilados dedos de Ella, coronados por uñas rojas y cuidadas, abrazaron su piel oscura y brillante.  Ella lo asió con esa firmeza propia de quien no quiere dejarlo escapar e inició un agitado movimiento de vaivén, sin marcha atrás.  Entonces fue cuando El no pudo aguantar más y explotó. El tapón de El, champagne, rebotó contra el techo y la catarata espumosa que brotó salpicó completamente el vestido de Ella.<br/><br/>Ella con esa alegría que da cuando se va por la segunda botella, lo acercó  sus labios y el resto del champagne se deslizó lentamente acariciando su garganta. Mientras, su vestido mojado iba pegándose a su cuerpo y destacando lo más dulce y elaborado de sus modeladas formas.<br/><br/>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[DE NOCHE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_108.htm]]></link><description><![CDATA[Hoy he regresado de noche de trabajar, en esta época  no es raro, aunque sí he echado bastantes horas de oficina. Desde las ocho de la mañana hasta las dos y media y con un rato para comer, toda la tarde hasta más allá de las ocho. ¡Y luego dicen algunos que los funcionarios no trabajan!<br/><br/>He llegado a casa agotado y sin fuerzas para escribir aquí. Creo que me pondré las zapatillas, encenderé un cigarro (si es que fumara...) y me pondré con tranquilidad a relajarme leyendo vuestros blogs. ¡Siempre encuentro en ellos algo interesante!]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[CHURROS CALIENTES]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_107.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/elbucaro/files/churros.jpg" alt="" border="0" width="99" height="99"/><br/>Nunca he entendido cuando he estado en Madrid cómo la gente puede pedir churros para desayunar que llevan hechos un par de horas y están fríos y tiesos como mojamas. Para mí, los churros fríos pierden el 85 % de su aliciente. Aún recuerdo en mi infancia, los domingos por la mañana cuando al grito de: ¡los churros!, mis ocho hermanos y yo saltábamos de las camas camino del comedor. Allí nos sentábamos a la mesa en torno a aquel gran paquete, envuelto en papel de estraza, humeante. Aquel que remoloneaba con la almohada se exponía a quedarse sin ninguno ante aquella vorágine devoradora. ¡Nunca llegaron a enfriarse aquellos churros!<br/><br/>Debe ser como reminiscencia de aquel rato, pero ahora soy yo el que algunos domingos inicia el paseo matinal en su busca. Me gusta pasear a esas horas tempranas de los domingos, en que las calles ya luminosas están solitarias y dormidas, en que los pasos resuenan sobre las aceras porque es lo único que se escucha. El jilguero pinta su canto en el cielo y las flores, sensualmente brillantes por las gotas de rocío, empiezan a desperezar sus pétalos. Me siento a gusto respirando este silencio.<br/><br/>Me pongo a la cola de los churros rodeado de madrugadores, mientras los humos aceitosos nos envuelven y despiertan el hambre. Cuando me los dan, acelero el paso para que mi carga no se enfríe. La brisa me acaricia e intenta robar el calor de la bolsa y cuando llego a casa y doy la voz de ¡churros! sobre una mesa menos bulliciosa que la de antaño, nos reunimos. Y al sentir el primer crujido de los churros entre mis dientes el paladar me hace despertar mil sensaciones y recuerdos, todo a causa de unos churros calientes.]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[UNA LLAMADA EN LA NOCHE]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_106.htm]]></link><description><![CDATA[Anoche me acosté tarde, menos mal que mañana es sábado,  fue mi último pensamiento antes de que mis párpados se abrazaran. Pero en medio de la noche, poco antes de las cinco de la mañana, el timbre estridente del teléfono nos despertó.<br/><br/>Siempre que suena el teléfono a esas horas nos mete el susto en el cuerpo, no tanto por el ruido que rasga el silencio y despierta de sopetón, sino por lo que la voz que llama nos pueda decir a esas horas. Cuando descolgué era la voz de mi padre. ¿Qué pasa?, le pregunté. ¿Qué estabas haciendo? Me pregunta con un tono desenfadado que no me pegaba a esas horas. Pues dormir! dije de la forma más educada que mi súbito despertar me permitió. <br/><br/>Al seguir indagando la causa de la llamada en pocos segundos me di cuenta que era fruto de un enorme despiste. Mi padre se había despertado y había aprovechado para vestirse y afeitarse. Vio que era antes de las cinco y pensó que era probable que a esa hora estuviera yo en casa. Lo que no se dio cuenta fue que eran las cinco de la mañana y no las ¡cinco de la tarde! como había pensado de manera equivocada al mirar el despertador. ¡Pensaba que se había despertado de la siesta!<br/><br/>Aquí ando buscando en internet el próximo regalo que le quiero hacer: un despertador. Pero un despertador un tanto especial que cuando señale las cinco en punto, ponga abajo: <b>DE LA TARDE.</b>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[ME DECIDI]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_105.htm]]></link><description><![CDATA[Al fin me he decidido, tras años de navegación internaútica, a poner la línea ADSL. He estado dudando durante mucho tiempo, quizás por la pereza que da toda la inercia al cambio y no saber qué escoger entre tanta oferta. Finalmente una página que vi en internet el otro día me convenció. Ya contraté el servicio y hoy me ha llegado el kit de adsl. <br/><br/>Ahora mi gran duda es: ¿lograré configurar todo esto y que me funcione? Espero que sí que la cosa no sea demasiado dificultosa y no tenga que dejar descansar el blog por que la conexión me impida entrar. Ya os contaré.]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[EL BESO DETENIDO]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_104.htm]]></link><description><![CDATA[<img src="http://blogs.ya.com/elbucaro/files/BESO.jpg" alt="" border="0" width="388" height="256"/><br/>En ese ojeo diario que hago del periódico, siempre hay alguna noticia o foto que me llama especialmente la atención. Habitualmente, salvo excepciones,  me detengo más en las páginas locales, que son las que me influyen más en el día a día, y paso más por encima las de lugares más lejanos o recónditos.<br/><br/>Ayer hubo una foto que me hizo pararme. En ella aparece un grupo de manifestantes, probablemente en Chile, pidiendo la extradición del expresidente Fujimori. En primer plano y presidiendo la foto un manifestante, de rasgos andinos y gesto crispado, grita con el puño cerrado y en alto. De fondo, carteles de SE BUSCA con la foto del político,  a raíz de los cuales no se puede dejar de sentir antipatía manifiesta sabiendo las tropelías realizadas por aquel personaje. Ese ambiente de griterío y reivindicativo ocupando un 75% de la foto, parece dotarla de una cierta crispación.<br/><br/>Pero hay algo que ha paralizado mi atención y me ha hecho saborear la foto, es ese rinconcito que supone el 25% restante y que lo descubro envuelto en una cierta magia. En esa tierna escena y extraña al resto del conjunto, situada en el ángulo inferior izquierdo, aparece un hombre de flequillo despeinado abrazando, se ve el dedo agarrado al antebrazo, a una mujer y besándose. Ella mientras acoge el beso sujeta un papel con dos dedos. Parecen ajenos a todo lo demás. Ese contraste entre los gritos y la placidez del beso me ha emocionado. Si siempre un beso tiene un punto mágico, especialmente en este caso en que ese instante detenido por el objetivo de la cámara parece silenciar el bullicio ambiental y serenar la escena.<br/><br/>Me llama la atención el momento elegido para darse ese beso, ¿se han reencontrado después de mucho tiempo? O tal vez aprovecharon aquel bullicio para tener una cita secreta sin que nadie lo supiera y hoy, gracias a la globalización, el mundo entero ha sido testigo mudo de aquel beso que se ha convertido, por causa de esta foto, en imperecedero.<br/>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item><item><title><![CDATA[ESA VIEJA AMIGA]]></title><link><![CDATA[http://blogs.ya.com/elbucaro/c_103.htm]]></link><description><![CDATA[Desde que logro recordar tengo una vieja amiga que siempre me suele acompañar. Es fiel como la que más, a veces, ¡quizás demasiado! Me ayuda mucho, no sabría que hacer sin ella, pero, en otras ocasiones, su juegos me envuelven y hace que se distraiga en personas o situaciones que me hacen sufrir. Hoy reflexionaba, de camino del trabajo sobre su fragilidad, cuando por distintas circunstancias hoy la he tenido un tanto saturada. En gran parte dependo de ella y un fallo por su parte puede dar lugar a una hecatombe.<br/><br/>Así es <b>la memoria</b>, algo que llevo sobre mis espaldas que cuido y que me ayuda a construir mi día a día y a comunicarme, a relacionarme y a mirar más allá de lo que me rodea. No sé que haría sin ella y su protección. Lo que más valoro de ella es que es capaz de endulzar mis recuerdos, exquisita cualidad, siendo fundamental a la hora de construir sueños y haciendo que determinados acontecimientos los reviva muchas veces <br/>]]></description><author><![CDATA[elbucaro]]></author></item></channel></rss>
