LIBROS - CABO TRAFALGAR
Cabo Trafalgar
Arturo Pérez-Reverte
Ed. Alfaguara
Relata de forma novelada la batalla naval de Trafalgar, entre la alianza franco-española y la armada británica, dirigida por Nelson, y, en ese aspecto, resulta una guía de la batalla bastante amena y describe con bastante acierto las circunstancias que rodeaban una batalla naval en 1805.
La narración es ágil, y las aproximadamente doscientas páginas se leen del tirón, aunque hay ciertos detalles que pueden hacer la lectura más incómoda: por un lado, la abundancia de términos marítimos puede llegar a sobrepasar al lector poco familiarizado con ellos; por otro, la desmesura en el uso de las onomatopeyas llega a cargar un poco. Uno tiene la impresión de que suprimiendo los "cracs" y "booms" el libro no hubiese pasado de las cien páginas.
El recurso de escribir el francés como suena, también reiterado, además de cargar, sí consigue (será cosa mía, quizás) romper el hilo de la narración.
Y, por fin, la, digamos, excesiva familiaridad del lenguaje de Pérez Reverte, ese estilo entre cañí y flamenco al que nos tiene acostumbrados y al que, a veces, no nos gustaría estar tan acostumbrados. De acuerdo que es una batalla, pero de tanto mentar los cojones al final parece que se te queden pegados unos pelillos en los dedos cada vez que pasas página.
El punto de vista desde el que aborda la narración, allí donde el autor se aparta del rigor histórico y ejerce la fantasía, no podía ser más original ni mejor dispuesto.
Ilustrativo y divertido, con bastante equilibrio entre los dos extremos.
Eso sí, si no sabeis diferenciar babor de estribor, dejadlo correr o preparad un buen diccionario naútico.
EL BUQUE FANTASMA 2005

Dibujo Ben Gunn
Pasan los años, pero no para el Buque Fantasma. Otras presas, otros océanos, en un universo fuera del tiempo... Ron de Jamaica, buen tabaco de La Española y una hoja sin mellar, cabezas que se desprenden del cuerpo sin dejar de gritar, entrepiernas encajadas en las fauces de un tiburón, miembros lastrados con balas de cañón, funcionarios de la sociedad de autores quemados vivos en el mástil de su propia nave, gaviotas que picotean la carroña maloliente tras la batalla, ratas que abandonan el barco y mujeres bonitas que pierden su castidad en la litera de un contramaestre tuerto.
Que Davy Jones os acompañe el nuevo año, que falta hará.
Salud





