EL EPICENTRO

Foto Ben Gunn
Pocos saben que, en realidad, Tenerife es el centro del mundo, y el Teide su epicentro. Su cumbre es el vértice donde nacen las selvas, desiertos y mares del planeta, el lugar donde se dividen los estados de la materia.
Allí el volcán reina sobre la existencia y, a su alrededor, se extiende un halo de placidez que se adentra en el mar, una esfera hecha de la calma que rodea las cosas perfectas.
En la isla los cometas no vienen del cielo: salen de la montaña para poblar el firmamento con las estrellas que se desprenden de su estela.
Brezo, sal y roca son la piel del Dios con ojos de obsidiana.





