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El Buque Fantasma
Música, literatura, pintura, cine, fotografía, viajes y viajes imaginarios
Acerca de
El Buque Fantasma navega por el espacio y el tiempo con su tripulación de bucaneros, avituallada de alimentos para el espíritu y orlada de cañones y culebrinas para espantar los malos sueños. Tiene un capitán decidido y un contramaestre cascarrabias, un piloto que navega entre nubes de alcohol y un cocinero francés que robó una receta en el Ritz y, así, expía su culpa; en la sentina se esconden los demonios, cosidos a los grilletes mientras esperan el pabellón rojo de la muerte sin cuartel para volver a ver la luna. Surcan el universo a ritmo de Nueva Orleans, disfrutando, sin salir de la nave, de los tesoros que enriquecen su botín: los libros de Stevenson, Chesterton, Vian, Tolkien, Borges, las imágenes tan finamente imaginadas por Durero, Velázquez, Turner o Pratt, o los discos de los Stones, con los que atemorizan a los mortales que padecen sus sanguinarios abordajes y a los mismos dioses, donde quiera que estén.
Sindicación
 
FLAMENCOS

Foto Ben Gunn


La fotografía está tomada en las salinas de Sta. Pola, en Alicante, a eso de las 11 de la mañana. Un grupo de flamencos estaba alimentándose al lado de la carretera: algunos adultos y un montón de jóvenes de plumón gris. Como se ve, hay un montón de pollos, así que supongo que los flamencos deben organizar alguna suerte de guarderías para sus chavales.

Ha sido muy gratificante verlos allí, sin el intermedio de un cámara profesional y un estudio de montaje, sin tener que acordarse de que, si el mundo sigue a este ritmo, probablemente no podamos volver a verlos antes de lo que esperamos.

Eso sí, tendremos trillones de teléfonos móviles.


 
Comentario:
Lo cierto es que es bastante bonito, pero la foto está recortada: justo detrás de los flamencos hay un campo de futbol de cesped artificial con torres de luz, varias discotecas, una gasolinera y varios cientos de bungalows. Por suerte, las salinas (en explotación) son lo bastante grandes para dar algo de desahogo a la zona. Las puestas de sol allí son magníficas, porque se reflejan en las salinas como en un espejo.
Y, como te dije una vez, Barcelona es todo un motivo.. a veces desanima pensar que ya está muy fotografiada, pero siempre habrá algún detalle que otros no hayan visto, o una nueva manera de ver lo mismo.

Salud
 
Comentario:
hmm que suerte tener paisajes asi de bonitos tan a mano... por vivir donde vivo me tengo que conformar con ser un fotografo de esos posmodernillos que fotografian objetos y pretenden convertirlos en metaforas de la vida moderna... que triste es la vida de urbanita :P
No