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Tu decides que hacer con el tiempo k se te ha dado
Que nada escrito o pensado quede oculto, que salga a la luz tanto el dolor como la alegria
Acerca de
Buscando, siempre buscando, pero fuera de mí misma. Cuando mi camino se esconde de mi, he de esperar la mañana para retomarlo, o simplemente seguir andando, porque el camino, aunque peligroso, se hace al andar. Me acompañan las palabras y las bellas almas, aunque a veces se me olvide que están ahí.
Sindicación
 
Lo que no me mata me hace más fuerte (Nietzsche)
Hoy una de esas bellas almas que me rodea me ha dicho que Nietzsche, el filósofo alemán, decía que a las personas a las que amamos les concedemos el privilegio de ser partícipes de nuestras vidas. Si no lo desean... ellos se lo pierden.
Pero como ya le advertí yo, hay momentos en que las palabras no suavizan nada, aunque estas de Nietzsche me hagan sentirme un poco mejor, todo sea dicho.
Me encantan las citas, esas bellas frases llenas de sabiduría que dijeron grandes pensadores de todos los tiempos, pero hoy no hablaré de célébres citas, otro día será.
Hoy quisiera dar la oportunidad a dos textos de gente anónima de salir a la luz. Son palabras que me "crucé" por casualidad en este vasto mar de datos informáticos que es internet, y que me llenaron de ánimos. Bellas palabras que a pesar de los derechos de autor me veo en la obligación de publicar por la fuerza y la esperanza que traen consigo. Ahí van:
"Sé ya hace mucho que el destino no existe de forma prefijada.
Sé que lo vamos pintando a cada instante , de los colores que animan nuestra autoestima.
Sé que interpretamos un papel en este ensayo general que es la vida, y que ese papel lo elegimos nosotros.
No suelo permitir que nadie, escriba mi "guión", por mucho que sea capaz de percibir mi situacion pasada y presente.
Sí que sé que hay epocas en las cuales , las personas, pintamos de colores oscuros nuestros presentes, y necesitamos ,que alguien nos pinte con algo de "luz" esos momentos. No necesariamente algo de futuro, el cual como ya he dicho , para mi no existe. Solo existe el presente" Eduardo.
Y este otro, es de otro anónimo:
"HE DECIDIDO ACTUAR DESDE AHORA, ESPERO ENCONTRARLA (el qué?) MUY PRONTO, TENGO EL ESPIRITU MUY ELEVADO Y LOS PROBLEMAS se están solucionando y estoy ordenando mi situación actual y preparando mi destino como debí hacerlo, espero las palabras me acompañen en adelante, si todo sigue bien."
Claudio.
Terminaré, porque no puedo evitarlo, con una cita más, esta sí célébre. Es de Aníbal, el general cartaginés que en en siglo II antes de Cristo se empeñó en cruzar los Pirineos nada más y nada menos que con elefantes! para ir a conquistar Roma. Dijo "Hallaré un camino o me lo abriré". Sí señor, adelante, que en realidad no hay vuelta atrás!


 
No creo en la Navidad
Estamo aún en fiestas de Navidad y no me ha costado darme cuenta de que hace siglos (bueno, sólo años) que no voy a la iglesia, más de 10 años. Esto no es una confesión pero ése sencillo hecho supone muchas cosas, y acarrea consecuencias prácticas muy curiosas.
La mayoría de mis amigos no van nunca a la iglesia, es decir que gente que practique su religión conozco muy poca, en Europa casi ninguno.
La cuestión se trivializa generalmente reduciéndola a un “¿pero es que no crees en dios?”... A ver, yo a eso respondo “no sé”, y además sinceramente, porque del mismo modo en que me he puesto a reflexionar seriamente sobre el aborto, la pena de muerte, la eutanasia... sobre dios no me he puesto aún a reflexionar, y, en fin, la complejidad del tema no me anima a lanzarme a un profundo análisis personal que me desvele si sí o no creo en Dios, será para otro día.
En lo que sí he reflexionado es en si creo o apoyo a la iglesia católica, y he llegado a la conclusión de que no, y eso lo digo de manera muy convencida: hay tantas cosas en las que no coincido con los católicos que se me hace imposible querer ser uno ellos, y eso que ésa es la religión en la que me eduqué, así que obviamente ninguna otra religión me parece cuadrar con mi forma de ser porque la más cercana a mí es la católica y esta visto que supone una manera de ver la vida que no comparto.
Y ahora en Navidad esta conclusión supone varias cosas: a ver, si no soy católica practicante (aunque me he educado en esa religión hasta los 10 años) ¿por qué he de poner un Belén? ¿por qué he de celebrar el día de Navidad y el de Reyes? ¿por qué han de ser especiales para mí estas fechas?
He vivido la mayor parte de mi vida con mis padres y hermana como única familia, así que las celebraciones de Navidad no eran más que comidas y tardes normales sólo que con más comida, regalos y un árbol adornado de fondo.
¿Qué es la Navidad? Pues es sencillamente una fiesta cristiana que celebra el nacimiento de Jesús, y aunque ahora la Navidad es una celebración comercial en la que las grandes multinacionales animan a los ciudadanos del primer mundo a gastar cantidades de dinero vergonzosas, la excusa sigue siendo la del nacimiento de Jesús, al menos en lo que a los católicos (o aquellos que dicen serlo) se refiere.
Si yo la celebro es que o bien sigo las liturgias de la religión cristiana - católica, o bien que respondo perfectamente a los estímulos de las grandes multinacionales. Y como ni soy católica ni me apetece hacer lo que las multinacionales dicen que he de hacer, pues va a ser que no la celebro.
Esto es bastante extraño en mí porque yo solía ser la única en casa que insistía en poner el árbol, las decoraciones, y hacer menús especiales... Y me puse a pensar, ¿qué celebro? ¿qué me hace ilusión a finales de Diciembre? NADA! La verdad es que se trata de unas fechas que me parecen bastante insoportables: se gasta energía eléctrica a mansalva para iluminar las ciudades y pueblos con unas decoraciones a menudo de un gusto dudoso, se llenan los supermercados de mujeres desesperadas comprando toneladas de comida como si se acabase el mundo y temieran llegar al fin desnutridas, y lo peor todo el mundo te felicita la Navidad, todos esos ciudadanos, especialmente los que conoces, que el resto del año se entretienen haciéndote zancadillas y poniéndote verde con sus críticas.
Y es que en Navidad HAS DE SER FELIZ, sí, sí, por obligación. Uno de los rituales más estúpidos es lo de hacer de la Nochevieja la noche MÁS ANIMADA del año, vamos, por favor, si sólo se deben de divertir de manera espectacular los jovenzuelos que salen por primera vez! Para los demás, en el mejor de los casos, es una noche de marcha más, sólo que con zapatos incómodos y modelitos de primavera anacrónicos que suelen causarles a ellas más de un resfriado indeseado. ¡Qué injusto! Y quienes no somos felices en Navidad va y somos bichos raros, a quienes no nos apetece morir de una indigestión ni desafinar mientras cantamos unos añejos villancicos se nos mira como puros herejes.
Pues este año se acabó la hipocresía: no me gusta que sea invierno, ni que acabe el año, no me gusta que se me exija ser feliz y celebrar algo en lo que no creo, ni que todos finjan ser buenos y felices mientras más de media humanidad sigue muriéndose de asco, como siempre. No, no puedo fingir que las Navidades son para mí una época especial. La felicidad la deseo todo el año: yo no comeré de manera exagerada, y en mi casa no habrá ni árbol ni pesebre, ni villancicos, ni ropa de gala…
Este año tengo aún menos motivos de celebrar fiestas, pero quizás eso signifique simplemente que las celebraciones vendrán más adelante, no cuando se supone que “toca”, sino cuando se marche el dolor y mi corazón de nuevo se atreva a ser feliz, pero hoy, no es ése día.
 
Deseo para las fiestas
Querido Papa Noel, o queridos Reyes Magos,
Este año no pediré lo de siempre.
Solía tener un único deseo, convencida de que la perseverancia en mi deseo me permitiría obtenerlo, y eso desde la adolescencia, y esperé, y esperé, y al cabo de casi 15 años se cumplió.
Hay que decir que quince años (o más) con un sólo deseo es mucho empeño. Pero ahora ya acabó. Y no tengo ganas de desear lo mismo. Ahora ya no.
Este año no me apetecen regalos, ni siquiera deliciosas comilonas...
Este año Papa Noel y Reyes Magos sólo quiero paz.
Y no la típica paz altruista de que cesen las guerras en el mundo, y seamos todos felices, que es un bello deseo, sí, pero hartamente dificil, sino imposible, de alcanzar.
Pido paz para mí: paz y silencio en mi interior, el cese del dolor, calma... quizás pido el nirvana, ausencia de bien y mal, sólo estar, sin estar.
Hoy sólo pido eso, hasta que vuelva a ser quien era, si es que me encuentro, si es que me acuerdo de quien era... que quizás cambié y aún no lo sé. Después, como todos, pediré más, siempre más, porque nadie sabe estar sin pedir, porque dejar de desear, de esperar, es morir, es dejar de existir.
Por eso, aunque es poco, hoy sólo tengo un deseo. Uno al menos que me permita seguir existiendo.
Y a todos aquellos que me habeis apoyado, y os reconocereis, simplemente gracias.