Piluca is happy!
Dice la Declaración de Independencia de los Estados Unidos, del 4 de julio de 1776, en su preámbulo, que entre los derechos inalienables del hombre están “la vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad”. ¡Hay que ver! ¡Estos americanos!
A Piluca siempre le ha parecido que eso es hermoso y no ridículo o infantil. Ya habló en otra ocasión de aquellos que defienden la puta realidad (los de los desastres, las crisis, las guerras…), siempre hay algunos que sólo ven horror, y sólo piensan en ello.
Dicen que si sabes lo que quieres, y lo deseas intensamente, y piensas en ello con pasión y eres feliz con tu camino, siempre llegas a tu destino.
Piluca cree que eso es verdaderamente un derecho y no una actividad de ocio de algunos privilegiados. Puede que muchos sueñen sólo con comer y seguir en vida, y que otros podamos permitirnos soñar con vacaciones, amor, éxito profesional y riqueza, pero aún y así todos soñamos.
Ya decían “quien la sigue la consigue”, ¿no? Y también dicen que aquello que dices, que formulas, que declaras (y en lo que por lo tanto piensas intensamente), sucede. Bueno, no así, ¡zas! Por arte de magia, pero acaba sucediendo. Y según Piluca esto es porque el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, y la palabra de Dios se hizo carne. Bien pues si el lenguaje de Dios, su palabra, es decir su racionalidad, se materializó, es que palabra es creación, y para el común de los mortales es igual.
Es lo mismo que pasa cuando vas en bici y tienes miedo y te dices “¡ay que me voy a caer! ¡Que me voy a caer!...” ¡Y va y te caes!
¡Ay! ¡Qué fácil es todo en realidad! Ya se lo dijo a Piluca su amigo Alfredo, dijo que cuando algo era bueno, acertado, era fácil. Y Piluca en aquel entonces lo miró con extrañeza preguntándose de donde salía aquel muchacho que lo veía todo tan fácil…
¿Cómo sería una vida en la que ocurre lo que deseas?
Pongamos un ejemplo. Pongamos que Piluca trabaja de profe en un cole británico, pongamos que en el cole lo único sombrío y frío son la directora y el jefe de secundaria. Pongamos que Piluca aprecia a sus compañeros y a los estudiantes, y que consigue suavizar asperezas cuando las hay, y enderezar entuertos, y estimular a quienes, niños y mayores, quieren darse por vencidos. Pongamos también que Piluca es humana y se cansa, que Piluca tiene sueños mayores, y que cada vez que surge una nueva aspereza Piluca se enfurruña. Pongamos que los fríos y sombríos directores no apoyan a Piluca y que se siente desautorizada frente a ciertos acontecimientos. Y un viernes Piluca, tras el día, vuelve a su aula, agotada y desmotivada, y cuando observa en silencio la mesa llena de papeles piensa: “¿Qué hago aquí? ¡Yo quiero enseñar en una universidad de Estados Unidos!”. Y eso Piluca lo piensa intensamente, con toda el alma, con una convicción sin fisuras.
Pongamos que el miércoles siguiente tiene una reunión, al acabar el día, con los fríos y sombríos directores, y al sentarse en el despacho le dicen “Queremos que éste sea tu último día”, a lo que Piluca hubiera deseado responder con un muy castizo “¿de lo cualo?, pero desde luego reprimió su impulso ibérico. Así que lo que ella pensaba ser una reunión de evaluación se convierte en una encerrona, y cuando pide en repetidas ocasiones que le aclaren la razón o razones que han llevado a tan drástica resolución, le dicen que no apoya a sus estudiantes y le tienden el bolígrafo para que firme. Y Piluca que desde hace un par de años a reconquistado su dignidad decide largarse de donde no la quieren. Por un momento se desdibuja Piluca, y se le acerca Mari Pili (algún día os explicaré quién es Mari Pili) y le dice “¡bonita, sal de aquí con la cabeza bien alta y ni se te ocurra verter ni una sola lágrima!”. Así que Piluca, y Mari Pili, estrechan cordialmente las manos de los fríos y sombríos y se van con tremenda dignidad y la cabeza bien alta. “No digas ni mu - sigue Mari Pili - les vamos a dar mucho por saco a estos desgraciados”. Piluca no tiene ni ánimo para decirle a Mari Pili que no sea grosera y se limita a recoger rápido sus cosas porque tiene que dar una clase de apoyo escolar y luego hacer la maleta porque se va cuatro días con su hermana a Tarragona de puente. Apenas vierte unas incontenibles lágrimas y sale apresurada hacia la clase. “Oye, Mari Pili, déjame sola quieres, que tengo mucho que hacer”. Y Mari Pili pone cara de “cómo tu veas” y se va enfurruñada, y Piluca logra ignorarlo todo para estar con su hermana al cien por cien.
Los cuatro días con su hermana son fantásticos y Mari Pili casi no molesta, pero cuando Piluca baja del tren el domingo, ya en casa, aparece de nuevo, “¿y ahora qué vas a hacer? ¿Eh?”. “¡Ah! ¡Mari Pili, eres extenuante! ¡Ya veré!”. Se va a casa, enciende el ordenador, abre el correo y ve un mensaje del viernes, es de una profesora amiga suya de la universidad de Estados Unidos donde Piluca estuvo de ayudante de profesor. “Voy a tener un bebé y necesito alguien que cubra mi baja, ¿te interesa?...” Y a Piluca se le llenan los ojos de lágrimas, el corazón de agradecimiento, y antes de que se le encoja la garganta llama a su madre “mamá, ¡me voy a Estados Unidos!”
Una vida en la que formulas lo que deseas, en que das tiempo a la respuesta, en que agradeces de antemano el regalo concedido, una vida en la que visualizas tu felicidad es así, es una vida en la que escoges los colores que componen la paleta con los que pintas el bellísimo lienzo de tu vida, es una vida en la que corriges zonas oscuras con colores más vivos. ¿Y si empiezas hoy?
A Piluca siempre le ha parecido que eso es hermoso y no ridículo o infantil. Ya habló en otra ocasión de aquellos que defienden la puta realidad (los de los desastres, las crisis, las guerras…), siempre hay algunos que sólo ven horror, y sólo piensan en ello.
Dicen que si sabes lo que quieres, y lo deseas intensamente, y piensas en ello con pasión y eres feliz con tu camino, siempre llegas a tu destino.
Piluca cree que eso es verdaderamente un derecho y no una actividad de ocio de algunos privilegiados. Puede que muchos sueñen sólo con comer y seguir en vida, y que otros podamos permitirnos soñar con vacaciones, amor, éxito profesional y riqueza, pero aún y así todos soñamos.
Ya decían “quien la sigue la consigue”, ¿no? Y también dicen que aquello que dices, que formulas, que declaras (y en lo que por lo tanto piensas intensamente), sucede. Bueno, no así, ¡zas! Por arte de magia, pero acaba sucediendo. Y según Piluca esto es porque el ser humano está hecho a imagen y semejanza de Dios, y la palabra de Dios se hizo carne. Bien pues si el lenguaje de Dios, su palabra, es decir su racionalidad, se materializó, es que palabra es creación, y para el común de los mortales es igual.
Es lo mismo que pasa cuando vas en bici y tienes miedo y te dices “¡ay que me voy a caer! ¡Que me voy a caer!...” ¡Y va y te caes!
¡Ay! ¡Qué fácil es todo en realidad! Ya se lo dijo a Piluca su amigo Alfredo, dijo que cuando algo era bueno, acertado, era fácil. Y Piluca en aquel entonces lo miró con extrañeza preguntándose de donde salía aquel muchacho que lo veía todo tan fácil…
¿Cómo sería una vida en la que ocurre lo que deseas?
Pongamos un ejemplo. Pongamos que Piluca trabaja de profe en un cole británico, pongamos que en el cole lo único sombrío y frío son la directora y el jefe de secundaria. Pongamos que Piluca aprecia a sus compañeros y a los estudiantes, y que consigue suavizar asperezas cuando las hay, y enderezar entuertos, y estimular a quienes, niños y mayores, quieren darse por vencidos. Pongamos también que Piluca es humana y se cansa, que Piluca tiene sueños mayores, y que cada vez que surge una nueva aspereza Piluca se enfurruña. Pongamos que los fríos y sombríos directores no apoyan a Piluca y que se siente desautorizada frente a ciertos acontecimientos. Y un viernes Piluca, tras el día, vuelve a su aula, agotada y desmotivada, y cuando observa en silencio la mesa llena de papeles piensa: “¿Qué hago aquí? ¡Yo quiero enseñar en una universidad de Estados Unidos!”. Y eso Piluca lo piensa intensamente, con toda el alma, con una convicción sin fisuras.
Pongamos que el miércoles siguiente tiene una reunión, al acabar el día, con los fríos y sombríos directores, y al sentarse en el despacho le dicen “Queremos que éste sea tu último día”, a lo que Piluca hubiera deseado responder con un muy castizo “¿de lo cualo?, pero desde luego reprimió su impulso ibérico. Así que lo que ella pensaba ser una reunión de evaluación se convierte en una encerrona, y cuando pide en repetidas ocasiones que le aclaren la razón o razones que han llevado a tan drástica resolución, le dicen que no apoya a sus estudiantes y le tienden el bolígrafo para que firme. Y Piluca que desde hace un par de años a reconquistado su dignidad decide largarse de donde no la quieren. Por un momento se desdibuja Piluca, y se le acerca Mari Pili (algún día os explicaré quién es Mari Pili) y le dice “¡bonita, sal de aquí con la cabeza bien alta y ni se te ocurra verter ni una sola lágrima!”. Así que Piluca, y Mari Pili, estrechan cordialmente las manos de los fríos y sombríos y se van con tremenda dignidad y la cabeza bien alta. “No digas ni mu - sigue Mari Pili - les vamos a dar mucho por saco a estos desgraciados”. Piluca no tiene ni ánimo para decirle a Mari Pili que no sea grosera y se limita a recoger rápido sus cosas porque tiene que dar una clase de apoyo escolar y luego hacer la maleta porque se va cuatro días con su hermana a Tarragona de puente. Apenas vierte unas incontenibles lágrimas y sale apresurada hacia la clase. “Oye, Mari Pili, déjame sola quieres, que tengo mucho que hacer”. Y Mari Pili pone cara de “cómo tu veas” y se va enfurruñada, y Piluca logra ignorarlo todo para estar con su hermana al cien por cien.
Los cuatro días con su hermana son fantásticos y Mari Pili casi no molesta, pero cuando Piluca baja del tren el domingo, ya en casa, aparece de nuevo, “¿y ahora qué vas a hacer? ¿Eh?”. “¡Ah! ¡Mari Pili, eres extenuante! ¡Ya veré!”. Se va a casa, enciende el ordenador, abre el correo y ve un mensaje del viernes, es de una profesora amiga suya de la universidad de Estados Unidos donde Piluca estuvo de ayudante de profesor. “Voy a tener un bebé y necesito alguien que cubra mi baja, ¿te interesa?...” Y a Piluca se le llenan los ojos de lágrimas, el corazón de agradecimiento, y antes de que se le encoja la garganta llama a su madre “mamá, ¡me voy a Estados Unidos!”
Una vida en la que formulas lo que deseas, en que das tiempo a la respuesta, en que agradeces de antemano el regalo concedido, una vida en la que visualizas tu felicidad es así, es una vida en la que escoges los colores que componen la paleta con los que pintas el bellísimo lienzo de tu vida, es una vida en la que corriges zonas oscuras con colores más vivos. ¿Y si empiezas hoy?
Piluca treinteañera!
Hoy hace exactamente treinta años la mamá de Piluca andaba por la confusa España de la transición de parto. No tenía ni 22 añitos y estaba nerviosísima, y feliz, eso también, muy feliz. Andaban las hermanas emocionados, los papás y los suegros revoloteando, el marido de sonriente a estresado… ¡Qué locura! Y cuando empezaba el Telediario, en el quirófano al fin empezaba todo y nacía Piluca. Le había costado porque la señorita no quería salir, adivinaba que afuera flotaría menos y todo costaría más y se había acomodado, así que hubo que estimular a Piluca para que saliera, mientras la abuela parlamentaba para que la dejaran estar en quirófano. ¡Que no señora!
Piluca nació pequeñita y rosada, y durmió reposada en los brazos de su mamá mientras todos andaban adorando a la criatura: tías, abuelos, bisabuelos…
Hoy Piluca cumple los treinta y solo puede imaginar lo feliz que fue el día en que nació. Hoy Piluca recupera además un entusiasmo que hacia años que había perdido. Le costó media década atravesar las tierras yermas de Mordor y hoy al fin ve que llega la hora de ver cumplida la misión.
Hoy marca un antes y un después. Hoy empieza esa etapa en que consigue aquello para lo que se ha preparado. Hoy ya es quien desea ser. Piluca esta entusiasmada, llena de felicidad, ya llegó.
Piluca opina que merece un premio simbólico: una espada, como la del Rey de Gondor, por haber librado bien la batalla. O una katana como en la serie Héroes, pero con un símbolo que signifique “superación”, porque lo superó todo: el desaliento, la tristeza, la incertidumbre, el abandono, la escasez, la dificultad, el dolor, la enfermedad. Vivió todas las oscuridades y hoy sonríe al sol y bendice su luz.
Ahora queda lo mejor: hacer el trabajo que desea, lograr la titulación que merece, compartir su vida con el hombre al que ama, vivir donde desea, tener los recursos necesarios, mostrar su belleza y empezar una nueva etapa.
Una etapa que se anuncia llena de reencuentros, de emocionantes descubrimientos, de excelencia profesional e intelectual, de amor, éxito, dinero, salud, belleza, risas… tantas tantas risas por reír y escuchar.
Hoy Piluca está de enhorabuena, y quiere decirles a todos: Gracias.
Piluca nació pequeñita y rosada, y durmió reposada en los brazos de su mamá mientras todos andaban adorando a la criatura: tías, abuelos, bisabuelos…
Hoy Piluca cumple los treinta y solo puede imaginar lo feliz que fue el día en que nació. Hoy Piluca recupera además un entusiasmo que hacia años que había perdido. Le costó media década atravesar las tierras yermas de Mordor y hoy al fin ve que llega la hora de ver cumplida la misión.
Hoy marca un antes y un después. Hoy empieza esa etapa en que consigue aquello para lo que se ha preparado. Hoy ya es quien desea ser. Piluca esta entusiasmada, llena de felicidad, ya llegó.
Piluca opina que merece un premio simbólico: una espada, como la del Rey de Gondor, por haber librado bien la batalla. O una katana como en la serie Héroes, pero con un símbolo que signifique “superación”, porque lo superó todo: el desaliento, la tristeza, la incertidumbre, el abandono, la escasez, la dificultad, el dolor, la enfermedad. Vivió todas las oscuridades y hoy sonríe al sol y bendice su luz.
Ahora queda lo mejor: hacer el trabajo que desea, lograr la titulación que merece, compartir su vida con el hombre al que ama, vivir donde desea, tener los recursos necesarios, mostrar su belleza y empezar una nueva etapa.
Una etapa que se anuncia llena de reencuentros, de emocionantes descubrimientos, de excelencia profesional e intelectual, de amor, éxito, dinero, salud, belleza, risas… tantas tantas risas por reír y escuchar.
Hoy Piluca está de enhorabuena, y quiere decirles a todos: Gracias.





