El Troyano.
Piluca tiene un troyano.
En el ordenador, claro.
Piluca se ha molestado porque tiene tres programitas que se ocupan de la seguridad de su equipo, y sólo uno le ha informado de que hay un troyano. Eso sí, a la hora de reparar los entuertos, el programita en cuestión dice “no se pudo reparar”, ¡el muy imbécil! Y claro, Piluca aprieta el botoncito de “Ayuda”. En esa sección se le explica cómo encargarse de eliminar los archivos infectados uno mismo. Lo que pasa es que aunque Piluca ve que está escrito en castellano, no entiende mi chufa. Es que ya desde el inicio de la era de internet, a Piluca, las palabritas del tipo Firewall, Spyware… no tiene ni idea de lo que significan, es que eso no es inglés, no señor, eso es idioma de informático, sí, sí. Porque Piluca habla inglés, y eso no lo es, lo entendería igual si estuviera escrito con unos y ceros, así que ya ves.
En esos momentos es en los que Piluca desearía tener novio “Cariño ¿por qué no coges mi ordenador y me lo reparas? ¿Vale cielo? Así cuando yo vuelva puedo utilizarlo de nuevo, ¿eh?”. Pero no, Piluca nunca ha tenido un novio informático, y ahora tampoco lo tiene. Así que se pone a leer y releer eso de limpiar el ordenador solita, y sólo entiende un párrafo, y hace lo que pone ahí, y bueno, pues parece que nada cambió… Le encantaría llamar a Telenovio, y pedir uno por horas, sólo el tiempo de que le arregle el ordenador, y luego, si eso, antes de devolverlo, juegan con el disco duro, la placa base… Pero no.
La última vez que tuvo un troyano, además se le quemó la fuente de alimentación por un cambio de intensidad en la línea eléctrica por culpa de una tormenta, ¡chúpate esa! Y, ¿cómo no? El arreglo del ordenador, y el rescate del disco duro le salió por un ojo de la cara.
Un troyano, sí, sí, pero no de esos bronceaditos en las llanuras de Troya, no. Ojalá fuera un troyano como el guapísimo Héctor de la pésima adaptación cinematográfica que se rodó hace unos años. En ese caso, no le importaría a Piluca que el troyano le invadiese los archivos temporales, como si le daba por afincarse en el disco duro, tanto mejor. Con troyanos así…
Así que por el momento, Piluca cambia de sistema de protección, se pasa a otro que le han sugerido, hace mil análisis, elimina unas cuantas infecciones, pero sigue habiendo algo que no se va.
Quizás haya siempre algo que no se va, algo que ni siquiera se ve, algo que se intuye, se siente, allí abajo, latente…
Bueno, por el momento, Piluca decide confiar en su nuevo sistema de protección, aunque haya ocurrido ya eso de “no se puede reparar”. Quien sabe, quizás todo siga funcionando aunque quede algo irreparable.
En el ordenador, claro.
Piluca se ha molestado porque tiene tres programitas que se ocupan de la seguridad de su equipo, y sólo uno le ha informado de que hay un troyano. Eso sí, a la hora de reparar los entuertos, el programita en cuestión dice “no se pudo reparar”, ¡el muy imbécil! Y claro, Piluca aprieta el botoncito de “Ayuda”. En esa sección se le explica cómo encargarse de eliminar los archivos infectados uno mismo. Lo que pasa es que aunque Piluca ve que está escrito en castellano, no entiende mi chufa. Es que ya desde el inicio de la era de internet, a Piluca, las palabritas del tipo Firewall, Spyware… no tiene ni idea de lo que significan, es que eso no es inglés, no señor, eso es idioma de informático, sí, sí. Porque Piluca habla inglés, y eso no lo es, lo entendería igual si estuviera escrito con unos y ceros, así que ya ves.
En esos momentos es en los que Piluca desearía tener novio “Cariño ¿por qué no coges mi ordenador y me lo reparas? ¿Vale cielo? Así cuando yo vuelva puedo utilizarlo de nuevo, ¿eh?”. Pero no, Piluca nunca ha tenido un novio informático, y ahora tampoco lo tiene. Así que se pone a leer y releer eso de limpiar el ordenador solita, y sólo entiende un párrafo, y hace lo que pone ahí, y bueno, pues parece que nada cambió… Le encantaría llamar a Telenovio, y pedir uno por horas, sólo el tiempo de que le arregle el ordenador, y luego, si eso, antes de devolverlo, juegan con el disco duro, la placa base… Pero no.
La última vez que tuvo un troyano, además se le quemó la fuente de alimentación por un cambio de intensidad en la línea eléctrica por culpa de una tormenta, ¡chúpate esa! Y, ¿cómo no? El arreglo del ordenador, y el rescate del disco duro le salió por un ojo de la cara.
Un troyano, sí, sí, pero no de esos bronceaditos en las llanuras de Troya, no. Ojalá fuera un troyano como el guapísimo Héctor de la pésima adaptación cinematográfica que se rodó hace unos años. En ese caso, no le importaría a Piluca que el troyano le invadiese los archivos temporales, como si le daba por afincarse en el disco duro, tanto mejor. Con troyanos así…
Así que por el momento, Piluca cambia de sistema de protección, se pasa a otro que le han sugerido, hace mil análisis, elimina unas cuantas infecciones, pero sigue habiendo algo que no se va.
Quizás haya siempre algo que no se va, algo que ni siquiera se ve, algo que se intuye, se siente, allí abajo, latente…
Bueno, por el momento, Piluca decide confiar en su nuevo sistema de protección, aunque haya ocurrido ya eso de “no se puede reparar”. Quien sabe, quizás todo siga funcionando aunque quede algo irreparable.
Comentario:
Verás Piluca,
Yo tengo un novio-marido-compañero de mi vida informático, un tesoro, un diamante en bruto, como dirías tu, un elfo de la placa madre... que compartiré gustosa contigo (ojo solo como elfo de la placa madre eh?????)porque además lo conoces muuuucho mejor que a mí. Pues claro que si, mujer, desde la más tierna infancia....
Muac
Ripley, Akira y tres gatotos.
Yo tengo un novio-marido-compañero de mi vida informático, un tesoro, un diamante en bruto, como dirías tu, un elfo de la placa madre... que compartiré gustosa contigo (ojo solo como elfo de la placa madre eh?????)porque además lo conoces muuuucho mejor que a mí. Pues claro que si, mujer, desde la más tierna infancia....
Muac
Ripley, Akira y tres gatotos.
Comentario:
Como tantas otras veces, vuelvo a encontrarme conmigo mismo, Paquita, reflejada en Piluca. Paquita tampoco entiende ese "mumble jumble" informático (¡aunque ella ya ni siquiera hace el intento!)y sólo espera que el día que le toque un troyano letal, éste la agarre confesada. Sin embargo, aún sin Telenovio al que acudir, dile a Piluca que recuerde que, con suerte y fe en la vida, NADA es irreparable.
Te quiere como siempre,
Paquita
Te quiere como siempre,
Paquita





